Conclusiones de la lectura de “Cerebro de Pan” y “Sin trigo, gracias”

¡Ya acabé los dos libros!

Macrobiótica y Cerebro de pan y Sin trigo

14 horas de lectura, 34 euros, 12 hojas de notas…

macrobiótica y libros no cereales

Hace 2 semanas anuncié que iba a leer Cerebro de pan y Sin trigo, gracias,  dos libros de reciente publicación, cuyo mensaje principal es: “No comas cereales, perjudican la salud”.

Como todos sabéis, los cereales son la base de la alimentación macrobiótica. Por ese motivo creí importante leer dos libros que contradecían de manera tan directa las recomendaciones macrobióticas.

Después de leerlos he comprobado que los temas de los que hablan son muchos, y en consecuencia también pueden ser muchas sus conclusiones. Por ello, en esta entrada me  centraré en la cuestión de los cereales,  ¿A qué nos referimos cuando decimos cereales? ¿Son buenos o no? ¿Cuánta cantidad tomar? … ¿Hemos de modificar algunas de las recomendaciones macrobióticas de acuerdo a los estudios científicos que se incluyen en los libros?

Cuando hablamos de cereales, hoy en día nos podemos referir a:

  1. Los paquetes de cereales para el desayuno que venden en los supermercados, tipo Corn Flakes de Kellogg’s, Frosties, Choco Krispies,… elaborados con harina, azúcar,  aditivos y  normalmente fortificados con vitaminas y minerales.
  2. Productos elaborados con harinas, especialmente la harina de trigo, como por ejemplo: pan, pasta, galletas, bizcochos…
  3. Los granos o semillas: arroz integral, mijo, avena, el mismo trigo pero en forma de grano, la cebada y otros. Los encuentras en tiendas Bio.

¿A qué se refieren los autores cuando hablan de los cereales? A ninguno de los 3 puntos anteriores, sino al gluten.

El gluten es una parte del trigo que tiene efectos negativos en el organismo. William Davis se encarga de describirlos a lo largo de todo su libro. Efectos sobre la piel, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el colesterol, el cerebro, la formación de un medio ácido y el envejecimiento. Aporta, en todos los casos, estudios científicos que respaldan sus palabras.

Como el gluten está en el trigo, y el trigo es el cereal más consumido, al final se utiliza la palabra “cereales” como sinónimo de gluten.

NO TOMES GLUTEN = NO TOMES TRIGO (porque el gluten está en el trigo) = NO TOMES CEREALES (porque el trigo es, con diferencia, el cereal más consumido, a veces el único).

Incluso el pan integral estaría contribuyendo a arruinar nuestra salud. Mira lo que cuentan los autores:

En la pág. 94, Cerebro de pan:

Cuando doy conferencias a miembros de la comunidad médica, una de mis diapositivas favoritas es una en la que aparecen cuatro alimentos comunes: (1) una rebanada de pan integral de trigo, (2) una barra de chocolate con caramelo y cacahuete, (3) una cucharada de azúcar blanco refinado y (4) un plátano. Entonces pido a los asistentes que adivinen cuál provoca el mayor aumento de azúcar en la sangre o, dicho de otro modo, cuál tiene el mayor índice glucémico (IG).

Nueve de cada diez veces, la gente elige el alimento erróneo. No, no es la cucharada de azúcar (IG=68), ni el chocolate (IG=55), ni el plátano (IG=54). Es el pan integral de trigo, con un IG altísimo de 71 que está a la par del pan blanco (lo cual desmiente que el comer trigo integral sea mejor que comer harinas refinadas).

En la pág. 91, Sin trigo, gracias:

De acuerdo con la sabiduría pouplar en materia de alimentación, si algo que es malo para ti (harina blanca) es reemplazado por algo menos malo (el trigo integral), entonces mucho de lo menos malo debería resultar excelente. Siguiendo con esa lógica, si los cigarrillos con alto contenido de alquitraán son malos para tu salud y los de bajo contenido de alquitrán son menos malos, entonces, muchos cigarrillos con bajo contenido en alquitrán deberían ser buenos.

Primera conclusión:

No tomes cereales con gluten como el trigo, la cebada, la espelta, el kamut o el centeno, en forma de grano y especialmente en forma de pan, blanco o integral.

Los dos autores en los capítulos finales de sus respectivos libros recomiendan consumir de forma limitada los cereales sin gluten.

El Dr. Davis en un resumen muy útil (páginas 293-296) nos recomienda tomar cantidades limitadas de cereales sin gluten: quinoa, mijo, sorgo, teff, amaranto, trigo sarraceno, arroz (integral y blanco), avena, arroz salvaje.

Por su parte, el Dr. Perlmutter escribe: “Los siguientes alimentos también pueden consumirse, pero con moderación (lo que significa comerlos en pequeñas cantidades una vez al día, o, idealmente, solo un par de veces a la semana)”. Y cita en esta categoría a los granos sin gluten: amaranto, alforfón [trigo sarraceno], arroz (integral, blanco o silvestre), mijo, quinoa, sorgo y teff.

¿Por qué  de forma limitada si en macrobiótica los tomamos a diario, varias veces al día? Por su índice glucémico elevado. El consumo de cereales contribuye a elevar el azúcar en sangre de forma brusca, ello lleva a la producción de insulina, que es la hormona encargada de almacenar toda esa energía en forma de grasa en nuestros michelines. Una dieta rica en carbohidratos también favorece la inflamación. Perlmutter recomienda tomar como mucho 60g de carbohidratos al día (más o menos 1/3 de vaso de arroz integral al día).

Segunda conclusión:

Toma de forma moderada (1/3 de vaso al día) los cereales sin gluten: trigo sarraceno, quinoa, teff, amaranto, arroz integral o blanco, mijo, sorgo.

SUGERENCIAS DE LA LECTURA A ALGUIEN QUE SIGA LA MACROBIÓTICA TRADICIONAL

Mario, después de leer los dos libros y con tu experiencia, ¿qué me aconsejarías a mí, que sigo una dieta macrobiótica?

  1. No comas el pan de panadería, refinado y  comercial. No es sólo trigo lo que lleva ese pan, sino mejorantes, aditivos etc. que lo hacen perjudicial para la salud. Además, el trigo que se utiliza es un trigo moderno, muy modificado, rico en gluten, que en muchos casos activa nuestro sistema inmune porque el organismo lo identifica como una sustancia extraña, no un alimento inofensivo.
  2. Toma pan integral, hecho con masa madre, 1 vez al día si realizas bastante actividad física.
  3. Continua tomando cereales, pero en menos cantidad de lo que recomienda la dieta macrobiotica tradicional. Un 50-60% de cereales al día puede ser exagerado en muchos casos. Ninguna población antigua ha tomado tantos cereales. Las recomendaciones de Perlmutter (60g de carbohidratos al día) pueden estar bien en el caso de que quieras perder peso, pero si realizas actividad física, estás en edad de crecimiento, tienes una constitución grande y fuerte o no tienes problemas de peso, puedes tomar entre 120-150 g/día (algo más de 1/2 vaso al día, pesado antes de cocinarlo).
  4. Introduce en tu dieta más grasas. Tiene efectos neuroprotectores. Los últimos estudios confirman que alimentos como el aceite de oliva, el aceite de coco, los frutos secos o el pescado azul contribuyen en la prevención de enfermedades como el alzheimer o la demencia. Uno de mis profesores, John Kozinski, con una dilatada experiencia en la macrobiótica, y  un estudio realizado con niños en una comunidad macrobiótica de Holanda -Deficiencias en niños con una dieta macrobiótica-  recomiendan aumentar el consumo de grasas.
  5. Aumenta el consumo de proteínas. Tras seguir unos meses la macrobiótica tradicional, mucha gente experimenta dos cosas: (a) Pérdida de masa muscular, (b) Aumento exagerado del apetito. Ambas cosas pueden estar motivadas por una falta de proteínas en la dieta, que se podría prevenir incluyendo legumbres, pescado, huevos y carne. Como guía general utiliza más legumbres y pescado, y que la carne y los huevos sean lo más naturales posible. Puedes leer el post A pesar de la macrobiótica, come proteínas.
  6. Sigue tomando muchas verduras. En mi opinión, la macrobiótica del futuro se basará cada vez más en las verduras, por su bajo índice glucémico, por su riqueza en nutrientes, porque la gran mayoría de tendencias dietéticas están de acuerdo en ello, porque las grandes tradciones de salud así lo recomiendan.

Mi experiencia: Cambios que hice en la dieta

Animado por Joana García, lectora de Macrobiótica Mediterránea, decidí llevar a la práctica lo sugerido en los libros. Esto ha sido lo que he hecho durante 2 semanas:

  1. No he tomado gluten, ni en la forma de harinas (pan, pasta, cuscús) ni en la forma de grano (trigo, cebada, espelta, centeno).
  2. He reducido la cantidad de cereales, tomando alrededor de 70-80 g al día, especialmente arroz, mijo y quinoa.
  3. He aumentado la cantidad de carne (2-3 veces semana, pequeñas raciones), pescado (4 veces semana), huevos (6 a la semana).
  4. He consumido más frutos secos a diario, 2-3 raciones de queso a la semana y algo de mantequilla, crema de semillas de lino, aguacate, más aceite de oliva, aceite de coco.

Mi experiencia: Resultados

He comprobado que:

  1. En el trabajo estoy más despierto. Noto más energía y menos períodos de somnolencia. Es un trabajo muy exigente y muy mental.
  2. Mejores sensaciones digestivas. Tengo la sensación que le he quitado trabajo  al sistema digestivo. Sensación de que el organismo fluye con más equilibrio.
  3. Necesito comer menos cantidad, quizás por el efecto saciante de las proteínas y las grasas.
  4. He sentido tener la energía suficiente para la actividad física (gimnasio, 4 veces/semana).
  5. He disfrutado más de la comida. Los alimentos ricos en grasas y proteínas están más sabrosos, eso es un hecho.
  6. Quizás el único punto en contra ha sido la aparición de un eczema en la mano derecha, ¿quizás los lácteos?

Sin duda, la lectura de Sin trigo, gracias y Cerebro de pan, da para más de una entrada. Aquí me he centrado en sus diferencias con las recomendaciones de la macrobiótica tradicional, especialmente en lo que se refiere a los cereales, pero seguro que volveré a hablar de ellos cuando trate temas como la pérdida de peso, la prevención de enfermedades o la reducción del estrés.

Leyendo los libros anti-cereales

La semana pasada anuncié que iba a comprar dos libros y los iba a leer por ti. Bien, pues ya los tengo en mi poder.

mario de macrobiotica cerebro de pan y sin trigo

macrobiotica mario lopez

Nada más leer sus primeras páginas a uno le queda claro que la comida influye en nuestra salud, nuestro cerebro, incluso en nuestros genes. Por ello, el cuidar nuestra alimentación supone un factor de vital importancia si queremos llevar al máximo exponente nuestra propia vida, sueños y aspiraciones.

Estos son algunos de los fragmentos que expresan dicha idea en “Cerebro de pan”:

La disfunción cerebral en realidad no es distinta de la cardíaca, y se va desarrollando con el paso del tiempo dependiendo de nuestros hábitos y comportamientos. En el lado positivo, esto implica que podemos prevenir los trastornos del sistema nervioso e incluso el deterioro cognitivo en la misma medida en que podemos evitar las afecciones cardíacas: comiendo bien y haciendo ejercicio. La ciencia nos ha demostrado que muchas enfermedades relacionadas con el cerebro, desde la depresión hasta la demencia, están muy vinculadas con nuestras elecciones alimentarias y de estilo de vida. [p. 29]

Hablemos de  uno de los descubrimientos más monumentales de nuestros tiempos: en muchos casos , el origen de las enfermedades cerebrales se halla predominantemente en la alimentación. Aunque varios factores participan en la génesis y progresión de los trastornos cerebrales, en gran medida muchas afecciones neurológicas suelen ser reflejo del consumo excesivo de carbohidratos y de la baja ingesta de grasas saludables. [p.41]

El Dr. Williams Davis afirma en su libro , “Sin trigo, gracias”, que la salud de sus pacientes mejoraba enormemente al eliminar el trigo:

Me explicaron que habían desaparecido tanto el ardor de estómago como los habituales retortijones y la diarrea del síndrome de colon irritable. Su ánimo había mejorado, les era más fácil concentrarse, dormían más profundamente. Las erupciones habían desaparecido, incluso las que habían padecido durante años. Los dolores de artritis reumatoide habían mejorado o desaparecido, lo cual les había permitido reducir, o incluso eliminar, los desagradables medicamentos que tomaban para combatirlos. Los síntomas de asma mejoraron o se resolvieron por completo, lo cual permitió que muchos de ellos desecharan sus inhaladores. [p.28]

En la próxima entrada veremos las conclusiones y reflexiones sobre su lectura y cómo encajan tales conclusiones dentro del marco de la macrobiótica.

Mientras tanto, si tienes alguna experiencia que relacione trigo y/o carbohidratos con la salud,  puedes compartirla con nosotros en los comentarios. ¡Gracias!

 

Dime cómo podría ayudarte

Tiendo a la dispersión. ¿No te ha pasado nunca que tienes la sensación de pasar de una cosa a otra sin acabar ninguna? Eso es dispersión, y es algo muy habitual en personas con tendencias intelectuales y creativas. Para poder superar ese rasgo y centrarme en una sola cosa, leo a Cal Newport.

Cal Newport trabaja como profesor de ingeniería informática en la universidad de Georgetown, donde se ve obligado a realizar avances en su campo cada 6 meses si quiere seguir en su puesto. Esto le ha llevado a profundizar sobre el hecho de estar concentrado y ser productivo.

Si quieres hacer algo que valga la pena, intenta cumplir estos dos requisitos:

1.- Sé bueno en algo.

2.- Mantente centrado en un proyecto.

En palabras de Cal Newport:

De lo que me he dado cuenta estudiando a los mejores, intentando yo mismo ser uno de ellos, es que los logros verdaderos, los logros que realmente crean valor en el mundo, requieren dos cosas: conocimiento y tiempo.

No puedes evitar estas dos cosas si quieres conseguir algo importante. Hasta que no seas bueno en algo, es muy difícil que hagas algo que el mundo valore. Una vez que eres bueno en algo, cualquier proyecto que quieras hacer en ese campo, que le importe a la gente, va a necesitar mucho de tu tiempo y de tu atención. Mucho más de lo que la gente piensa.

Aplicando las palabras de Cal Newport a Macrobiótica Mediterránea, y con el objetivo de convertir este blog en una herramienta útil para el mundo, voy a preguntaros sobre vuestras necesidades, para centrarme en ellas y aportar soluciones. Consistirá en 1 sola pregunta que no llevará más de 2 minutos responder. Podéis hacerlo en el formulario que incluyo a continuación.

Si no puedes ver el formulario este es el enlace, pincha aquí -> Formulario

Esta pregunta es importante para la evolución de Macrobiótica Mediterránea. Quedo a la espera de vuestra respuesta.

Además, me comprometo personalmente a responderos y tratar de orientaros lo mejor que pueda en vuestro “problema”.

Un saludo

Mario

No comas cereales, arruinarán tu salud

En muy poco tiempo se han publicado en España dos libros con la misma tesis:

Los cereales no son buenos para tu salud

El primero de los libros se titula Cerebro de pan y está escrito por el Dr. David Perlmutter, un neurólogo que se centra en los problemas que los cereales causan en el sistema nervioso central.

El segundo libro, publicado 3 meses después se titula Sin trigo, gracias y está escrito por el Dr. William Davis, un cardiólogo que analiza la influencia negativa de los cereales en el sistema cardiovascular.

Los cereales son uno de los alimentos más importantes en la macrobiótica; no hay nada más que mirar a la pirámide macrobiótica o al gráfico circular que nos indica qué proporción de cada tipo de alimento hay que tomar. Entonces… ¿a quién hago caso? ¿como o no como cereales? – te estarás preguntando.

Para poder responderte he decidido hacer una cosa:

¡Voy a leer los libros por ti!

Libros opuestos macrobiotica

Sí, lo has leído bien. Iré a la librería, compraré los dos libros y en una semana voy a leerlos por ti. Tomaré notas y escribiré un post con mis conclusiones.

ALGUNOS PENSAMIENTOS PRELIMINARES

Por un lado, pienso que es muy difícil que nuestros antepasados se equivocasen al elegir los cereales como base de su alimentación: el arroz en Asia, el trigo y la avena en parte de Europa, el trigo sarraceno y el mijo en las zonas más frías y la quinoa o el maíz en Sudamérica. Creo que existen 2 puntos a su favor:

1) Ellos han tenido cientos de años para comprobarlo

2) Lo comprobaron con su experiencia. No disponían de medios para realizar los análisis exhaustivos de la ciencia actual, los cuales a veces fraccionan tanto la realidad que dejan de ser reales. Supongo que de haber sido tan malos se hubiesen dado cuenta, ¿no? De hecho, los alimentos que comemos hoy en día son un resultado de miles y miles de “ensayo y error” de nuestros antepasados. Como especie, empezamos comiendo de todo, hasta que nos dimos cuenta de que algunos alimentos no nos sentaban bien o incluso producían la muerte.

Por otro lado, pienso que la ciencia también puede estar en lo cierto. Además, no sería la primera vez que la ciencia contradice  información macrobiótica. Algunos ejemplos de mitos macrobióticos desmentidos son: 1) Se puede vivir sanamente sólo con arroz integral; 2) Hay que beber muy poca agua y a sorbos; 3) Comer pescado dos veces al mes es suficiente para tener toda la proteína que necesitamos.

Veamos que me depara tan apasionante lectura :)

¿Qué hacían los griegos para estar sanos?

En el modelo antiguo uno sentía un dolor e iba al médico. Hacía lo que este le prescribía, se curaba y ya está, hasta la próxima. Hoy en día, somos cada vez más conscientes de que lo que hacemos y lo que comemos influye en nuestra salud. No es un marco neutro. Las enfermedades o dolencias no caen del cielo, sino que existen causas escondidas en eso a lo que llamamos vida y que parece inofensivo.

La macrobiótica aparece en este contexto para ayudarnos a coger las riendas de nuestra salud. Nos enseña que si comemos esto y no lo otro, o si hacemos esto y no lo otro, nos sentiremos mejor y mantedremos a las enfermedades y los malestares lejos de nosotros. En este sentido, hace unos días, me encantó la forma de hablar de Irina Matveikova sobre la responsabilidad que tenemos sobre nuestra salud. Matveikova lo cuenta de una forma clara en su libro, Inteligencia digestiva. Dice así:

Estar sano y prevenir el desarrollo o avance de tus enfermedades es un derecho tuyo y si no eliges ese camino, la sociedad puede que no te rechace; al contrario, te cuidará como pueda (dirás que nunca es suficiente, por su puesto), te asignará un médico, te proporcionará los medicamentos y un hospital si hace falta.

Los expertos aseguran que el 80 por ciento de los cuidados que necesita un enfermo crónico podría proporcionárselos él mismo con la preparación y formación suficiente. Y el 90 por ciento de las enfermedades y los problemas que causan la visita al médico se pueden prevenir solamente con una alimentación sana, una mínima actividad física y una higiene adecuada.

Tu cuerpo es tu vehículo: requiere pasar la ITV, un buen combustible y un buen trato. Conocer tus problemas y cuidar tu salud tiene que ser tan imprescindible como trabajar o tener una cuenta bancaria. Prevenir la enfermedad debe tener el mismo valor que prevenir una bancarrota.

Parece una obviedad pero… ¿Quién te enseña hoy en día cómo comer y qué hacer para estar sano? ¿Y quién te anima a ello?

La macrobiótica es un puente que nos conecta con las tradiciones antiguas, aquellas que profundizaron en las bases de la salud, no sé si porque eran los inicios del conocimiento humano o porque eran conscientes de que antes de ir a los detalles de algo, hay que asegurarse que lo básico está hecho. Una de esas tradiciones antiguas es la Medicina Griega, la cual nos recomienda  cuidar los siguientes aspectos que enumero en forma de preguntas:

¿CUÁL ES LA CALIDAD DEL AIRE QUE RESPIRO?

El aire es más importante que la comida, la bebida o el ejercicio, pero como no es algo tangible, no es un objeto ni una actividad, la mayoría de las veces nos pasa desapercibido. La calidad del aire es uno de los pilares básicos para una buena salud. Recuerdo que, al leer la biografía de Jiddu Krishnamurti, me llamó la atención la elección del lugar de residencia en función de la calidad del aire y la humedad del lugar, de forma que fuese lo mejor para su salud. Normalmente no caemos en ello, sobre todo, porque la mayoría de nosotros no puede permitirse cambiar de residencia así como así. Sin embargo, sí podemos mejorar la calidad del aire que respiramos con simples ajustes como:

  • Pasar más tiempo en la naturaleza.
  • Evitar pasear por la ciudad en las horas punta.
  • Mantener una casa aireada, con plantas.
  • Regular la humedad del hogar con humidificadores o cuencos con agua.

Otro aspecto muy importante respecto al aire,  inimaginable para los griegos antiguos, es la contaminación electromagnética. En relación a ella existe un interesantísimo post que puedes visitar, titulado: Contaminación electromagnética y macrobiótica.

¿QUÉ COMO Y BEBO?

En numerosas entradas de Macrobiótica Mediterránea podemos comprobar la importancia de una alimentación sana que cumpla, en gran parte (siempre hay un hueco para el pecado), los siguientes puntos:

  • Alimentos integrales.
  • Alimentos poco o nada procesados, sin aditivos.
  • Dieta basada en plantas, con pequeñas cantidades de productos animales de buena calidad.
  • Alimentos de la estación.
  • Productos locales.
  • Con ajustes según la salud y tendencias de la persona concreta.

En cuanto a la bebidas, siempre se recomienda agua. Alrededor de 1.5 o 2 litros al día, en forma de agua, zumos o infusiones no diuréticas.

¿REALIZO EJERCICIO FÍSICO? ¿CUÁNTO DESCANSO?

Otra entrada del blog nos habla de la importancia del ejercicio físico para nuestra salud: ¿Por qué actividad física en una vida macrobiótica?

Saber elegir qué tipo de ejercicio es el que más nos conviene y alternarlo con períodos de descanso es fundamental para conservar nuestra salud.

¿CUÁNTAS HORAS DUERMO Y CUÁNTAS ESTOY DESPIERTO?

En consulta advierto frecuentemente que la falta de sueño es una de las principales causas de tener una energía débil. En la mayoría de los casos aparecen las ojeras que, según la medicina china, indica una energía general baja, frecuentemente llamado también energía de riñón baja. Aquí cabe resaltar diferentes aspectos que se agrupan bajo el nombre de higiene del sueño:

  • Dejar entre la cena y la hora de acostarse, al menos, 2-3 horas.
  • No tomar estimulantes, sobre todo, en la segunda parte del día.
  • Acostarse siempre a la misma hora del día.
  • Realizar siempre la misma rutina a la hora de dormir. P.ej. me pongo el pijama, me lavo los dientes, la cara, me cepillo el pelo, me relajo en la cama 2 minutos y me duermo.
  • Pasar, al menos, 15 minutos al Sol durante el día.
  • No dormir siesta.
  • Utilizar la cama sólo para dormir o actividad sexual, nada de ver la televisión, leer o visitar internet.
  • Procurar que la habitación esté a oscuras y libre de ruidos.
  • No ver la televisón/ordenador/móvil, al menos, 2 horas antes de acostarse.

¿EXISTE UN EQUILIBRIO ENTRE LO QUE ENTRA Y LO QUE SALE?

Nuestro cuerpo se mantiene porque constantemente hay un equilibrio entre lo que entra y lo que sale, sea oxígeno, alimentos o bebidas. En cuanto ese flujo de entradas y salidas se detiene pueden acontencer problemas. A nivel de alimentación el problema más frecuente es el estreñimiento, consecuencia de una dieta rica en harinas refinadas, carne, azúcar, productos lácteos y una hidratación deficiente. Para evitar el estreñimiento, asegúrate de estar haciendo lo siguiente:

  • Beber, al menos, 1.5 litros de agua al día.
  • Tomar alimentos ricos en fibra (p.ej. cereales integrales, verduras de hoja y de raíz, legumbres, etc.).
  • Evitar el consumo excesivo de los alimentos citados más arriba.
  • Tomar verduras de raíz: nabo, remolacha o zanahoria, incluidas sus hojas.
  • Incluir semillas en la dieta, por ejemplo, de lino o sésamo.
  • Para remedios específicos puede mirar en la entrada Remedios macrobióticos contra el estreñimiento.

¿CUÁL ES EL ESTADO DE MI MENTE Y MIS EMOCIONES?

En muchas ocasiones el cuerpo sigue a la mente. Al acudir ciertos pensamientos a nuestra cabeza, notamos como el cuerpo empieza a alterarse, sentimos nervios que se convierte en ansiedad. Por ello, para tener un cuerpo sano nuestra cabeza ha de estar bien amueblada. Cientos de estudios demuestran como una mente en calma favorece la recuperación de distintos tipos de enfermedades y constituye un ingrediente importantísimo para una vida sana.

Para la gestión emocional y mental, existen diferentes métodos. Uno que me gusta por su sencillez es el mindfulness. El mindfulness se basa en ser consciente plenamente de lo que nos ocurre. Ese darse cuenta va transformando aquello que reconocemos. Por ejemplo, estoy nervioso, me doy cuenta de que estoy nervioso, y ese “darme cuenta” hace que cada vez esté menos nervioso. El truco es saber mantener ese “darse cuenta”. Para ayudarnos a ello, y en relación a la alimentación, el maestro budista Thich Nhat Hanh tiene un libro estupendo que analizamos en la entrada Macrobiótica vs Alimentación consciente. Puedes visitarla para profundizar en ello.

En este post hemos dado herramientas para pasar del esquema:

“Estoy malo. ¿Qué tomo para curarme?” [me curo y me olvido]

Al esquema:

“Estoy malo. ¿Cuáles son las condiciones a partir de las cuales ha surgido la enfermedad? ¿Qué remedio específico puedo tomar para paliar los síntomas? ¿Qué condiciones he de cambiar para prevenir estar malo en el futuro?” [me curo, reviso las bases de salud y, si es necesario, las modifico para asegurar más salud en el futuro]

 

Cómo aumentar el metabolismo y bajar de peso con macrobiótica

El Dr. Pérez-Calvo Soler, importante autor en el mundo de la macrobiótica, escribe:

El problema no es comer demasiado, sino no disponer de energía suficiente para metabolizar lo que comemos. Hay personas que comen mucho y no engordan. El motivo de ello es que cuentan con un metabolismo activo y eficaz. Por el contrario, hay quien come muy poco y sin embargo sufre de obesidad, y la razón no es otra que la inoperancia de su metabolismo: la debilidad del fuego interno de estas personas no les permite quemar y disolver las grasas y eliminar los residuos procedentes de los alimentos que ingieren. En consecuencia, para combatir el problema, tan importante o más que cuidar de que los alimentos que tomemos no tengan demasiadas calorías es optar por una dieta que aumente la vitalidad del organismo y, por tanto, del fuego interno y del metabolismo.

¿QUÉ ES EL METABOLISMO?

El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que tiene lugar en nuestro cuerpo para mantenerse vivo y hacer lo que tengamos que hacer cada día. Estas reacciones químicas consumen energía (calorías). Si nuestro metabolismo es alto o rápido, todas esas reacciones químicas gastan muchas calorías. Por tanto, tendremos menos probabilidades de tener sobrepeso. Por el contrario, si nuestro metabolismo es lento, todas esas reacciones químicas gastan poca calorías, y entonces, tendremos más probabilidades de tener unos kilos de más.

Veamos un ejemplo más gráfico:

Existen dos fábricas de coches. En la primera fábrica los trabajadores son unos gandules. Trabajan muy lentos. Cada día llegan a la fábrica miles de piezas que han de ser utilizadas para montar los coches. Como van despacio, al final del día siempre sobran piezas. Al final de la semana quedan cientos de piezas sin usar y el dueño se ve obligado a almacenarlas.  En la segunda fábrica, los trabajadores son activos y dispuestos. Cada día utilizan todas las piezas que les llegan. De esta manera, los coches montados son enviados a los concesionarios para venderlos. A pesar de trabajar cada día, al final de la jornada, la fábrica queda como al principio.

Teniendo en cuenta lo anterior deducimos que si gasto más calorías en mantenerme vivo, no las acumularé en forma de grasa y estaré más delgado/a. Es la fábrica que cada día empieza de cero porque no acumula piezas. El metabolismo es difícil de cambiar, ya que viene grabado en nuestros genes, pero si que podemos realizar unos ajustes para elevarlo levemente. Toda ayuda para perder peso vendrá bien, y esta es una de ellas.

¿CÓMO PUEDO AUMENTAR MI METABOLISMO?

Veamos ahora cómo podemos elevar nuestro metabolismo:

COME SUFICIENTES PROTEÍNAS

En mi primer año de alimentación macrobiótica tradicional recuerdo ponerme unos platos inmensos de arroz, mijo o cualquier otro cereal. Una vez, mientras visitaba a Daniel Mayor, consultor macrobiótico, éste me comentó al ver mi plato: “Demasiado cereal”. Bueno -yo pensé- si los cereales son recomendados y yo tengo hambre pues a comer. Con el paso del tiempo advertí los efectos negativos de comer muchos cereales -puedes verlo en la entrada Comer muchos cereales no es macrobiótica- y comprobé de forma casi inmediata como al incorporar a mis comidas una ración de proteínas, especialmente animal (pescado o carne), mi apetito voraz por cereales disminuía, comía menos y hacía mejores digestiones. Las proteínas tienen el poder de saciarnos más que los hidratos de carbono o las grasas.

NO IMITES A LOS LUCHADORES DE SUMO

¿Sabes qué hacen los luchadores de sumo para engordar lo más rápidamente posible? Comer muchísimo 2 veces al día. Para enlentecer su metabolismo se levantan y entrenan toda la mañana con el estómago vacío. A la hora de comer se sientan y toman una ingente cantidad de comida, y seguidamente se acuestan la siesta unas 2 horas.  El no desayunar y el acostarse la siesta después de comer contribuye a ralentizar el metabolismo y ganar peso con más facilidad.

Para perder peso lo aconsejable es realizar de 3 a 5 comidas al día. De esta forma, nada más por el hecho de hacer 5 digestiones en vez de 2, como los luchadores de sumo, ya estamos gastando más calorías. Al mismo tiempo cuidaremos que el total de las calorías diarias no sea muy elevada.

AYUDA A LA TIROIDES

La glándula tiroides regula el metabolismo del cuerpo. Es la directora, quien dice si el metabolismo debe ser más o menos rápido. Por ejemplo, en edad de crecimiento la tiroides manda señales al cuerpo para que el metabolismo sea más rápido. Sin embargo, cuando somos mayores o estamos durmiendo da las órdenes para que el metabolismo sea más lento. Para la producción de las hormonas que regulan el metabolismo el organismo necesita yodo, el cual lo obtiene de la dieta. Una importante fuente de yodo en la alimentación macrobiótica son las algas. Incorporando una pequeña ración de algas 2-3 veces a las semana nos aseguramos tener el suficiente yodo. El alga wakame destaca por su contenido en yodo respecto a otras algas.

Una precaución :  en consulta una mujer me contó como su hija casi es operada de tiroides por un hipertiroidismo inducido por algas. Al tomar algas todos los días y en grandes cantidades le provocó el mismo cuadro de síntomas que si tuviese hipertiroidismo: nerviosismo, inquietud, pérdida de peso, aumento de la sudoración, ganas de llorar, incapacidad para conciliar el sueño, taquicardia y palpitaciones. Si no llega a ser por un doctor que preguntó y analizó la dieta que estaba siguiendo, esta chica hubiese sido operada sin necesitarlo, ya que dos semanas después de reducir su consumo de algas los síntomas remitieron.

NO APAGUES EL FUEGO DIGESTIVO

Al principio de la entrada el Dr. Pérez-Calvo Soler resalta la importancia de tener un buen fuego digestivo, o lo que es lo mismo, la capacidad de nuestro organismo para procesar los alimentos que tomamos. Para ello, desde la macrobiótica, os recomendamos lo siguiente:

  • No beber durante las comidas.
  • No tomar bebidas frías.
  • Tomar sólo pequeñas cantidades de ensalada y/o frutas, en los casos más graves nada de alimentos crudos.
  • Comer siempre con hambre. Si llegamos a una comida y no tenemos hambre, podemos avivar el fuego digestivo tomando un poco de jengibre.
  • Dejar al menos 3 horas entre una comida y otra.
  • Antes de comer, lavarse las manos, la cara y mojarse el cuello.

QUEMA CALORÍAS SENTADO/A EN LA OFICINA

Imagínate que te levantas a las 8 de la mañana, coges la bici y realizas un entrenamiento de 1 hora. Regresas a casa, te duchas, te arreglas y vas al banco donde trabajas como asesora. Durante el trabajo, y a pesar de estar sentada, vas a estar gastando más calorías que de costumbre porque el organismo aún se está recuperando del esfuerzo con la bicicleta. A pesar de terminar el entrenamiento  a las 9 de la mañana, a efectos de perder calorías, uno sigue entrenando por buena parte del día.

OTROS ELEMENTOS QUE ALTERAN EL METABOLISMO

  1.  Dormir. ¿Recuerdas a los luchadores de sumo? Dormían la siesta después de comer, 2 ó 3 horas. Ello les permite almacenar parte de las calorías ingeridas, en forma de grasa, que es lo quieren, pero además les ayuda a enlentecer su metabolismo durante el tiempo en que duermen. Mientras dormimos nuestro metabolismo funciona más lentamente.
  2. Estrés. El estrés acelera el metabolismo. ¿Conviene tener estrés? No, parece que otros factores no hacen recomendable provocar estrés para acelerar nuestro metaolismo. En todas las personas el estrés se relaciona con la aparición de problemas de salud, y al menos en la mitad de las personas, el estrés provoca más hambre, llevando muchas veces a comer lo más accesible que suele ser poco sano.
  3. El frío. El frío aumenta el metabolismo pero sucede lo mismo que con el estrés.
  4. El ayuno. Si ayunamos nuestro metabolismo se enlentece. ¿Por qué? Porque el cuerpo percibe que está recibiendo menos calorías y entonces decide realizar una serie de ajustes para amoldarse a lo que hay. De la misma manera que si sabemos que un mes vamos a recibir la mitad del sueldo. En ese caso nos ajustamos y ese mes gastamos menos.  Por esa razón se recomienda tomar varias comidas al día.

Si queremos perder peso no sólo hemos de tener en cuenta cuántas calorías consumimos, otros factores como de dónde vienen de esas calorías, cómo las repartimos a lo largo del día o el ritmo de nuestro metabolismo también son parte de la ecuación.  La macrobiótica te ayuda a tomar conciencia de de ello.

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Fuente de la cita: Pérez-Calvo Soler (2009). Nutrición energética y salud. Barcelona: Editorial DeBolsillo (5ª edción)

 

La macrobiótica también necesita cambios (2ªparte)

A continuación os presento la traducción de la segunda parte del artículo “Macrobiótica viva: el futuro de su enseñanza”, en el que podemos leer la forma de ver la macrobiótica y las propuestas de cambio según John Kozinski, profesor y consultor macrobiótico que ha vivido la macrobiótica desde sus inicios en Estados Unidos, en los años 60, vinculado a las enseñanzas de Michio Kushi. La primera parte puede verse en este mismo blog o en el enlace La macrobiótica también necesita cambios (1ª parte).

MACROBIÓTICA VIVA: EL FUTURO DE SU ENSEÑANZA (continuación)

DIAGNÓSTICO

Un método particular para diagnosticar la salud de las personas fue introducido por George Ohsawa y otros profesores de macrobiótica. Yo enseñé y practiqué estos métodos durante 40 años. Hace unos 20 años, cuando Aveline Kushi fue diagnosticada con cáncer de cuello de útero, vi la necesidad de revisar los métodos de diagnóstico que yo había estado enseñando. Sentía que algo faltaba. El diagnóstico es importante porque en todos los sistemas de salud el diagnóstico lleva al tratamiento.

El diagnóstico fue entendido, practicado y enseñado en la antigua India y China. Para mi estos sistemas han constituido importantes fuentes para desarrollar mi entendimiento del diagnóstico.

Los métodos modernos de diagnóstico de la macrobiótica se centran en observaciones del rostro, las manos, los pies y otras partes del cuerpo para evaluar un desequilibrio en los órganos. La enseñanza de este método es problemática porque se tiende a buscar desequilibrios en cada órgano, sin entender la condición de su salud general. Por ejemplo, si alguien tiene ojeras, a la persona se le dice que tiene riñones débiles.

Este método de diagnóstico necesita revisión porque, utilizando el ejemplo de arriba, las ojeras no te dicen nada acerca de la salud general de la persona. Una lectura más profunda del significado de “riñones” en las medicinas tradicionales china y japonesa nos ofrecen otras interpretaciones. De acuerdo con las medicinas tradicionales orientales, lo que nosotros llamamos riñones son las glándulas suprarrenales. Yendo incluso más profundo en el estudio de estas medicinas, este signo indica una debilidad del cuerpo entero.

Las ojeras indican que el cuerpo ha estado bajo estrés por algún tiempo. Estresores comunes pueden ser: falta de sueño, falta de nutrientes en la dieta tales como vitamina B12, falta de carbohidratos, grasas naturales, proteínas, demasiado ejercicio, bebidas alcohólicas, drogas, medicinas, una dieta baja en calorías, exceso de azúcar refinada y otros factores relacionados con la mente o el cuerpo.

Debido a que este signo indica un profundo desequilibrio, recuperar las glándulas suprarrenales o la función general del organismo lleva tiempo. Una parte natural del proceso de recuperación es encontrar tantos estresores en nuestras vidas como sea posible, tanto de la lista de arriba como otros.

Una de las causas comunes de estrés en personas que han seguido una dieta vegano-macrobiótica durante largo tiempo es la falta de nutrientes concentrados de procedencia animal. Si la persona está abierta a incorporar estos alimentos, yo le sugeriría añadirlos a su dieta lentamente mediante formas ligeras tales como pescado salvaje, pollo y huevos criados naturalmente al principio. Suplementos como la vitamina B12, complejos de vitamina B y cantidades moderadas de productos lácteos y grasas puede ser beneficiosas

Para las personas que toman dietas modernas, la principal causa de estrés es el consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas, químicos, pesticidas, hormonas y aditivos en sus alimentos, exceso de aceites vegetales, falta de vitaminas y minerales u otros nutrientes, y en algunos casos, el consumo excesivo de productos animales de poca calidad. Hoy en día, se ha vuelto menos común que la gente consuma demasiados productos animales, debido a la demonización de los productos animales en la sociedad moderna.

Lo que se necesita para hacer el diagnóstico macrobiótico aún más relevante y efectivo es estudiar lo que estas señales indican de acuerdo con nuestro entendimiento moderno del cuerpo. Este objetivo puede ser conseguido estudiando lo que los órganos realmente revelan según las medicinas tradicionales orientales. Este estudio nos ayudaría a conectar la biología moderna con las medicinas orientales tradicionales. El encuentro de los dos sistemas daría lugar a un entendimiento más comprensivo del cuerpo humano. Desde que me embarqué en este tipo de estudio, he encontrado que mi habilidad para diagnosticar el estado de salud ha mejorado dramáticamente.

COMBINAR ENFOQUES MODERNOS, TRADICIONALES Y OPUESTOS CON UNA MENTE ABIERTA

Recuerdo quedar atrapado con una idea que George Ohsawa expuso en uno de sus libros. Él afirmaba que para ganar la más amplia visión que pudiese ayudar a la humanidad, uno debe combinar el entendimiento físico y materialista de la ciencia moderna con el entendimiento acera de las energías de los pueblos tradicionales.

Hasta ahora la afirmación de Ohsawa ha sido ignorada en la enseñanza de la macrobiótica. La única forma en que la ciencia es usada en macrobiótica es para justificar las enseñanzas anti-alimentos. Determinados alimentos en la enseñanza moderna de la macrobiótica son demonizados por la supuesta ciencia. Alimentos como la carne, los productos lácteos o el azúcar refinado son desaconsejados. Estudios científicos se presentan como la prueba de que estos alimentos son malos para ti. Si lo analizamos detenidamente, la mayor parte de estos estudios no pueden ser confirmados.

Durante muchos años, yo he usado los estudios anti-alimentos en mis clases. Los presentaba como parte de mi enseñanza de una dieta vegana que va bien a todo el mundo. Después de que varios profesores de macrobiótica fuesen diagnosticados con cáncer en los noventa, yo decidí echar un vistazo a perspectivas contrarias. Para mí se volvió claro que la ciencia no era definitiva en cuanto a los efectos negativos de la carne, los productos lácteos e incluso el azúcar refinado.

Con la intención de mejorar la enseñanza de la macrobiótica y la práctica diaria, creo que necesitamos estudiar profundamente cada lado de los problemas en alimentación, nutrición, mente, emociones, el cuerpo, espíritu y otras áreas que llevamos a la práctica. Las enseñanzas tradicionales y esotéricas y la ciencia moderna necesitan ser parte de nuestros estudios para tener una visión más amplia de la salud. Nosotros tenemos que mirar las ideas que están en la caja pero también fuera de ella. El estudio de esta variedad de áreas y las visiones opuestas es la filosofía del equilibrio.

Temas nutricionales como la vitamina B12, los aminoácidos, el zinc, el calcio, el hierro, el ácido fítico y otros pueden ser estudiados junto con la parte energética o los alimentos yin y yang. Es importante estudiar todos los lados del asunto con una mente abierta. Es esencial incluir los puntos de vista en los cuales no estamos de acuerdo en nuestros estudios.

Los resultados de nuestras recomendaciones dietéticas para la salud, la curación y la vida necesitan ser evaluadas. Lo que no funciona debe ser revisado o descartado. Para los seguidores a largo plazo de la dieta macrobiótica, el miedo a la comida tiene que ser borrado de la ecuación. El miedo ha de ser reemplazado por el entendimiento. Los alimentos que elegimos son esenciales para la salud y la vida.

Existen otras muchas áreas de la enseñanza de la macrobiótica que necesitan ser revisadas para mantener esta maravillosa filosofía relevante y valorada en el tiempo. La macrobiótica como filosofía, diagnóstico, la combinación de formas de ver el mundo tradicionales y modernas, y la evaluación de perspectivas opuestas, son algunas de las áreas clave que son cruciales para mantener así la enseñanza de la macrobiótica actualizada.

George Oshawa fue un pensador adelantado entre otros pensadores avanzados a su tiempo. Su pensamiento original puede inspirarnos a todos nosotros para ir más allá de él y de sus discípulos directos. La macrobiótica necesita estar viva, cambiando y desarrollando sistemas que puedan cautivar a la gente de hoy y del futuro. Esto sucederá cuando seamos capaces de revisar, actualizar y adaptar estas enseñanzas de la longevidad para los tiempos modernos. El reto es dar los pasos necesarios para que esto suceda; ir más allá del dogma, del ego, de consideraciones económicas o marcos mentales. El cambio radical que un sistema vivo de enseñanza y práctica macrobiótica puede traer a generaciones presentes y futuras puede ser increíble.

Para finalizar, algunas palabras sobre John Kozinski:

John da habitualmente charlas sobre salud natural, pasa consulta e investiga, principalmente en Estados Unidos, que es donde vive. Estuvo en la facultad del Instituto Kushi durante 27 años de forma ininterrumpida hasta que decidió abandonarlo por razones éticas en 2013. Ha documentado más de 10.000 casos y ha enseñado a más de 40.000 estudiantes. Ha publicado más de 80 conferencias en CD y DVD.

Fue uno de mis profesores en el Instituto Kushi, en Becket, Massachussets, y mostraba siempre una inquietud por saber qué funcionaba y qué no. Tiene una gran vocación investigadora aparte de una muy buena base en macrobiótica tradicional. Recuerdo como en varias ocasiones nos dijo: “¿Eso? Eso es un mito macrobiótico”, para desmentir afirmaciones típicas de la macrobiótica como por ejemplo que, comerse un huevo tiene en el cuerpo los mismos efectos que tomarse una gallina entera.

Hoy en día John está diseñando un currículum basado en sus investigaciones y en lo que ha aprendido con sus pacientes en las pasadas décadas. Este curriculum formará parte de un programa de enseñanza que incluirá las mejores prácticas de la macrobiótica, la medicina china, el ayurveda, la homeopatía y  la nutrición moderna. Según me comentó recientemente, saldrá a la luz en 2015.

La macrobiótica también necesita cambios (1ªparte)

La macrobiótica puede ser interpretada como una dieta bien definida pero limitada, o bien, como una forma de pensar sobre los alimentos que nos lleva a diseñar una dieta personal adecuada. La semana pasada escribía sobre este tema conectándolo con mi experiencia personal; en el día de hoy escribiré relacionándolo con la evolución de la macrobiótica como práctica o disciplina. Para ello he traducido del inglés un artículo de  John Kozinski, consultor macrobiótico y uno de mis profesores en el Instituto Kushi. El texto ha sido publicado en la revista Macrobiotics Today en  los pasados meses.

John Kozinski tiene una amplia experiencia como consultor y profesor de macrobiótica. Más de 10.000 consultas y de 40.000 estudiantes en los pasados 40 años le avalan. Os dejo con la primera parte de su artículo.

MACROBIÓTICA VIVA: EL FUTURO DE SU ENSEÑANZA

Las enseñanzas macrobióticas sobre la dieta, la salud y la vida fueron revolucionarias en los sesenta y setenta. Hoy, a medida que los profesores y practicantes se hacen mayores, podemos ver un alarmante número de enfermedades y muertes a edades relativamente tempranas. Esto supone un punto controvertido para un sistema que promete buena salud y longevidad.

Como profesor durante mucho tiempo, consultor y practicante de macrobiótica, siento que estos acontecimientos subrayan la importancia de la mejora, la revisión, la actualización continua y la re-evaluación de nuestro entendimiento.

Entender porqué profesores y practicantes han muerto más jóvenes de lo esperado es justo otra razón para la revisión de prácticas y enseñanzas. Las revisiones también son necesarias para que la macrobiótica siga siendo relevante hoy y en el futuro. Como forma de entender la salud y la vida, macrobiótica tiene un valor increíble para las futuras generaciones si se enseña de forma global.

SISTEMAS VIVOS VS SISTEMAS MUERTOS

Si las enseñanzas y prácticas de cualquier sistema nunca cambian, estas se vuelven una pieza de museo. No quiero decir que las piezas de museo no tengan valor. Se puede aprender mucho de estudiar textos y enseñanzas antiguas de Egipto, Tíbet, China, Japón, Europa y otros lugares alrededor del mundo. Lo importante de aprender del pasado es que nosotros también podemos poner en práctica esas enseñanzas aquí y ahora. Nosotros revisamos las enseñanzas del pasado para nosotros mismos o para la gente a la que enseñamos, basándonos en los resultados que experimentamos hoy.

Puede costar muchos años desvelar para los tiempos modernos lo que funcionaba y lo que no funcionaba de las enseñanzas antiguas. Yo he dedicado mi práctica e investigación a descubrir respuestas a está cuestión desde la muerte de Aveline Kushi en 2001 [1]. Tengo que agredecerle a ella todo este viaje. Lo que he aprendido y desarrollado ha ayudado a mejorar la salud de mucha gente.

En un sistema vivo nosotros necesitamos mantener nuestros ojos bien abiertos para evaluar si nuestras prácticas funcionan o no y si conseguimos los efectos deseados. Práctica, evaluación y ajustes son importantes aspectos de los sistemas vivos. Si nosotros nunca revisamos o alteramos las enseñanzas y prácticas de un sistema, entonces el sistema está muerto. Sistemas muertos tienen beneficios limitados.

La macrobiótica para permanecer válida como forma de entender la salud y el vivir, necesita estar continuamente abierta a la revisión. En otras palabras, los sistemas vivos están basados en el principio universal de que todo debe cambiar. Hay algunas áreas en la práctica y educación macrobiótica que yo siento necesitan revisión y continuo desarrollo.

MACROBIÓTICA COMO FILOSOFÍA

Mucha gene piensa que  la macrobiótica es una dieta vegana, o más o menos vegana, y un régimen para el cáncer. Si nosotros miramos la palabra “macrobiótica”, desde una perspectiva más amplia, el significado literal derivado del antiguo griego, es el camino de la longevidad. Longevidad y salud sostenible surge de la práctica de la filosofía del equilibrio en nuestra vida. Profesores tales como George Ohsawa y Herman Aihara fueron modernos intérpretes de un sistema que es tan antiguo como la humanidad. Sus buenas comprensiones fueron interpretaciones de la macrobiótica para sus tiempos. Hipócrates, quién acuñó el término macrobios, tuvo una interpretación acorde a su tiempo. Como Ohsawa y Aihara las recomendaciones estuvieron basadas en los principios del equilibrio en la vida diaria.

En esta definición más amplia, durante eones, el camino de la longevidad según los principios del equilibrio ha sido aplicado por personas alrededor del mundo al cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. Tradicionalmente la gente estudió y practicó la longevidad física, la longevidad mental, la longevidad emocional y la longevidad espiritual. Una lectura más profunda de las enseñanzas antiguas revela que el factor clave que conecta todas estas enseñanzas es la filosofía del equilibrio.

Desde un punto de vista filosófico, no existe tal cosa como una dieta macrobiótica o un estilo de vida macrobiótico. Por el contrario, existe una forma macrobiótica de pensar en la dieta, el estilo de vida, la espiritualidad, la salud emocional, el cáncer, la enfermedad. etc. El problema con una definición estrecha es que ésta excluye el uso de muchas otras variedades de alimentos naturales, y otras muchas modalidades sanatorias que promueven la salud, de esta manera da la impresión de que hay  sólo una manera macrobiótica de curarlo todo. Desde el sentido común, esto no tiene sentido; todos nosotros somos diferentes y necesitamos ajustes en nuestra vida diaria para nuestras necesidades individuales.

Los alimentos naturales han sido consumidos por culturas que eran macrobióticas, longevas y sanas. Es la hora de enseñar a la gente como aplicar esta filosofía del equilibrio a todos los alimentos y aspectos de la vida. El objetivo de esta forma de pensar es tener más libertad y mejor salud física, emocional, mental y espiritual.

Las guías de alimentos son útiles para la gente que ha comido dietas modernas. Estas guías deben ser amplias para que cualquiera pueda practicarlas, reflejando las dietas macrobióticas o longevas como las practicadas alrededor del mundo. Por ejemplo, algunos alimentos tales como solanáceas o endulzantes suaves pierden sus efectos negativos cuando el propio cuerpo se equilibra.

Las culturas que practican el modo macrobiotico-longevo de comer valoran los productos animales salvajes y naturalmente criados. En las culturas conocidas por su gran longevidad; carne, lácteos, pescado u otros alimentos de origen animal han sido consumidos diariamente, sino en cada comida. Algunas personas, que aún enseñan lo que ellos llaman macrobiótica, están hablando acerca de este hecho y están sugiriendo comida animal de alta calidad. Yo conozco mucha gente que siguieron una dieta vegana-macrobiótica que, poco a poco,  están añadiendo carne de animales alimentados con yerba, productos lácteos, huevos u otros productos animales naturalmente criados con muchas mejoras para su salud.

De acuerdo con la filosofía del equilibrio, los productos animales tienen una energía concentrada que es constructiva y fortalecedora. Si estos alimentos se dejan fuera de la dieta, el resultado puede ser un cuerpo débil que lleva a la enfermedad. Insistir a todo el mundo que siga una dieta vegana o casi vegana (pescado una o dos veces a la semana), o sino ellos no serán considerados macrobióticos, no es seguir la filosofía del equilibrio. Al igual que cualquier otro sistema, relacionado con la salud o no, existe una tendencia hacia la institucionalización del pensamiento con un rechazo a nuevas ideas. Este ha sido el caso con la macrobiótica y la alimentación.

La alimentación vegano-macrobiótica de acuerdo con la filosofía del equilibrio es útil en situaciones determinadas. Comer de esta manera por un período de tiempo puede equilibrar a la gente con ciertos tipos de condiciones con excesos derivados de comer demasaiada carne “basura” criada de forma comercial. He visto gente que acude con enfermedades repetitivas o nuevas enfermedades a consecuencia de seguir ciegamente la misma dieta vegana que los curó. El problema es que nadie le ha dicho que hay opciones tales como incorporar productos animales naturales y/o suplementos para su salud.

Desde una perspectiva nutricional hay nutrientes que sólo son absorbidos o mejor absorbidos de alimentos animales de alta calidad. De acuerdo con la filosofía del equilibrio, si uno desea por razones ideológicas no comer animales, serían necesarios suplementos nutricionales para alcanzar el equilibrio. La vitamina B12 es sólo uno de los nutrientes que debemos de suplementar. Suplementos y plantas deben ser ajustadas para cada condición, personal e individual, pero hay algunas que son esenciales para todos los veganos en todas partes.

Notas:

  • [1] Aveline Kushi fue la mujer de Michio Kushi. Practicante de la macrobiótica, tanto en estilo de vida como en alimentación. Su muerte, a la edad de 78 años, por cáncer de útero, impactó a muchos de sus estudiantes y amigos, entre ellos John Kozinski. Constituyó una motivación para revisar y comprobar qué funcionaba y que no de las sugerencias macrobióticas.
  • Para ver la versión original del artículo puedes ir a Living Macrobiotics: the Future of Education.
  • Para ver un vídeo de John Kozinski publicado en Macrobiótica Mediterránea ir al post: La macrobiótica según John Kozinski

Cómo la macrobiótica me calentó las manos

Hace unas cuantas semanas publiqué un post sobre cómo la macrobiótica me congeló las manos; hoy veremos cómo me las calentó.

¿Cómo puede la macrobiótica hacer dos cosas opuestas a la vez?

Cuando estás aprendiendo algo por primera vez te ves obligado a seguir un modelo. ¿Cómo vas a aprender macrobiótica si no es siguiendo a alguien? Eso fue lo que hice yo al principio. Realicé dos cursos introductorios y seguí varios libros. Resultado de todo eso fue una dieta con las siguientes características:

- Pescado una vez cada 15 días.
– Nada de huevos.
– Nada de carne.
– Nada de lácteos.
– Nada de ensaladas.
– Medio litro, o menos, de agua al día, incluso en verano.
– Muchos cereales en grano al día. Unas 2 tazas al día (1 taza = 250ml) medido en crudo. Si estas interesado en el papel de los cereales en mis primeros meses de macorbiótica puedes consultar el post Comer muchos cereales no es macrobiótica.
– Legumbres cada dos días, aproximadamente 1 taza
– Utilización de tofu, tempeh y seitán.
– Nada de productos refinados, refrescos, dulces, embutidos, café, alcohol.
– Manzana o pera como únicas frutas. En verano en 2 ó 3 ocasiones el cuerpo me pidió intensamente sandía y melón. Al tomarlos me sentí de maravilla.
– Pocas reuniones sociales, condicionado por mi dieta selectiva.
– Carrera continua 20-30 minutos, no mucho más porque no me sentía con fuerza. Incluso me llegaron a doler los riñones en varias ocasiones al correr.

Seguí el modelo durante varios meses hasta que decidí viajar alrededor del mundo y aprender más sobre macrobiótica. Primero Francia, después EEUU, Inglaterra y más tarde Holanda. Al comprobar cómo otros interpretaban y llevaban a la práctica la macrobiótica, comprendí que la macrobiótica era un instrumento para poder ordenar nuestra alimentación, de tal manera que pudiese dar salud a cualquier persona, por diferente que fuese. Eso no quiere decir que tenga que utilizarse la misma dieta para todos, sino el mismo conjunto de principios, basados la mayoría en la medicina tradicional china. En ese momento, comencé a utilizar la macrobiótica para equilibrarme a mí, no a otro, sino a mí. Porque el modelo, la formula específica, quizás equilibre a miles o incluso a millones de personas, pero no a mí. Estos son algunos de los cambios que decidí realizar:

- Pescado: 3  veces a la semana.
– Carne: 1 vez a la semana o cada 10 días, de la máxima calidad posible.
– Pequeña cantidad de ensalada 1 vez al día, casi siempre en la comida.
– Menos cantidad de cereales, 1/2 taza al día.
– Legumbres 2 veces a la semana o más días si la cantidad es muy pequeña.
– Más cremas y platos caldosos y calientes.
– Utilización de verduras de raíz y tubérculos (no patata).
– Lácteos de forma ocasional, procurando que sean de buena calidad (ecológicos, enteros, etc.). Como mantequilla, yogur o queso. Raramente leche.
– Actitud más abierta a la hora de ir a comer a restaurantes o bar de tapas, disfrutando del momento con los amigos, pero también de las tapas y cervezas.
– Dulces de forma ocasional y sobre todo relacionado con eventos sociales, ya que el dulce no me atrae.
– Entrenamiento de pesas 4 veces por semana.

Las diferencias entre estos dos regímenes podéis verla por vosotros mismos en estas fotos. La primera de ellas es de Mayo de 2010. La segunda de Diciembre de 2014. Se llevan de diferencia 4 años y 6 meses. ¿Cuál de ellos tienen las manos congeladas?

 

Macrobiotica y mario

La primera foto es de Mayo de 2010, la segunda de Diciembre de 2014. ¿Quién tiene las manos congeladas?

 

Características, signos y síntomas del primer Mario:

  • Mucho frío ante la más leve brisa. Episodios frecuentes de manos blancas e insensibles después de pasar frío.
  • Incapacidad de realizar ejercicio físico intenso.
  • Aspecto triste y enfermizo comentado por varias de sus amistades y familiares.
  • 67 Kilogramos.
  • Rigidez mental, resistencia al cambio o reconocer lo que otros le estaban señalando.
  • Ni un grano, piel limpia aunque poco hidratada.

Características, signos y síntomas del segundo Mario:

  • Resistente al frío. No necesita el abrigo en todo momento ni tiene escalofríos con cualquier brisa.
  • Capaz de realizar ejercicio físico intenso, como ejercicios de fuerza en el gimnasio.
  • Sequedad en piel de la mano derecha que relaciono con el consumo ocasional de lácteos (lo he comprobado en varias ocasiones).
  • Un grano de vez en cuando.
  • Aspecto más positivo y sano.
  • Puntos de vista más flexibles.
  • 77 kilogramos.

Estos cambios ponen de manifiesto lo importante que es nuestra dieta y estilo de vida  para mejorar nuestra condición. Todos tenemos una constitución, que podemos definir como la fortaleza con la que nacemos, y una condición, que es muestro estado temporal, mejor o peor en función de las circunstancias. Podemos nacer con la constitución de Rafael Nadal y sufrir sobrepeso, colesterol alto y hierro bajo, o bien, estar en plena forma como es el caso. La macrobiótica te ayuda a sacar el máximo de tu condición.

La fórmula macrobiótica para perder peso

macrobiotica perder peso

¿Cuál es la fórmula macrobiótica para perder peso?

A veces logramos perder peso con solo apartar de la dieta los productos refinados, lácteos y dulces, pero otras veces es necesario ir más allá de lo obvio. En la entrada Un Método para perder peso con macrobiótica veíamos como utilizar modelos avanzados dentro del marco de la macrobiótica para conseguir la ansiada pérdida de peso. Hoy seguimos ampliando la información para saber qué hacer si queremos perder peso.

Edward Esko, consultor macrobiótico y uno de mis profesores en el Instituto Kushi, solía decir que para confeccionar una dieta macrobiótica teníamos que tener en cuenta qué alimentos quitar y qué alimentos poner. Yo lo formulo de la siguiente manera:

Dieta Macrobiótica = [- / +] A

Lo que significa que para llevar a cabo una alimentación macrobiótica hemos de reducir o evitar ciertos alimentos (-) y al mismo tiempo hemos de añadir otros (+). Finalmente hemos de realizar unos ajustes (A) en función del objetivo que queramos conseguir con esa dieta.

ALIMENTOS A REDUCIR PARA PERDER PESO (-)

Los alimentos que hemos de evitar si pretendemos perder peso son:

  • Grasas saturadas por su alto contenido en calorías y su efecto perjudicial para la salud, contribuyendo a aumentar los valores de colesterol y triglicéridos. Las encontramos en carnes, margarina, bollería, embutidos, queso y otros productos lácteos.
  • Proteínas de origen animal. Por su contenido en grasas saturadas (aunque no la veamos un filete de ternera o cerdo lleva una cantidad importante de grasa) y por su energía concentrada (o Yang) que nos lleva a tener más apetito por vino/cerveza o dulces.
  • Productos de pastelería y azúcares refinados. Nos aportan calorías vacías, nos “roban” minerales y acidifican el organismo; un cóctel anti-salud.
  • Exceso de aceite, tanto crudo como cocinado. Para una dieta de adelgazamiento no hemos de pasarnos con el aceite. Alrededor de 2 cucharadas es lo aconsejado para tener sus beneficios pero sin pasarnos de calorías.
  • Snacks salados y sal cruda en la comida. El consumo de patatas fritas, crackers, palitos de pan, etc. nos llevan a querer beber algún refresco, o más tarde sentiremos ganas por un dulce. Lo mismo sucede si añadimos sal directamente a la comida.
  • Dietas estrictas con mucho cereal y condimentos salados. Este punto hace referencia a un tipo de macrobiótica más estricta, surgida en los años 60-70 donde algunas comunidades macrobióticas defendían un dieta cargada de cereales y condimentos japoneses la mayor parte salados. El exceso de cereal y la deficiencia en el consumo de proteínas es algo que trato en la entrada Comer muchos cereales no es macrobiótica.
  • Platos pesados y fritos. El exceso de calorías y la pesadez que sentiremos tras comerlos nos van a hacer más difícil perder peso, por ello se recomiendan otros métodos de cocinado como veremos en el siguiente apartado.

ALIMENTOS A INCREMENTAR PARA PERDER PESO (+)

Si queremos perder peso de una manera sana es importante aumentar el consumo de los siguientes alimentos:

  • Verduras frescas, ligeramente escaldadas, hervidas y al vapor. Sobre todo en invierno aconsejamos el consumo de verduras cocinadas. No tienen porque estár demasiado hervidas, de hecho de esta forma perderíamos sus propiedades. Algunas ideas: brocoli al vapor (5 minutos), acelgas salteadas con una cucharadita de aceite (5 minutos), palitos de zanahoria escaldados (2 minutos). También puede funcionar el método Nishime (si no sabes lo que es pincha en Alternativa macrobiótica al hervido).
  • Variedad de ensaladas crudas y frutas de la estación. Las ensaladas las recomendamos con más frecuencia en verano, ya que la verdura cruda enfría mucho el organismo. Mejor en la comida que en la noche, ya ya que por la noche irritan más el sistema digestivo y pueden causar gases e hinchazón.  Elige frutas de estación y evita las tropicales que tienen una gran cantidad de azúcar. Dos frutas al día entre comidas es una buena dosis.
  • Proteínas vegetales. Para compensar la reducción en el consumo de proteínas animales puedes introducir en tu dieta proteínas de origen vegetal como legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, adzuki, etc), tofu, seitán, tempeh y hummus.

ALIMENTOS DEPURATIVOS QUE AYUDAN A LA REDUCCIÓN DE PESO (A)

En el caso de querer perder peso los siguientes ajustes van a contribuir de forma positiva:

  • Rabanitos. Los puedes añadir en láminas en las ensaladas. Si no te gusta su toque picante puedes sumergirlos en agua hirviendo durante 2 minutos.
  • Nabos y/ daikon. De la misma familia que los rabanitos ayudan a disolver las grasas y depurar de una forma más eficaz. Rallado en ensalada o hervido son dos formas agradables de tomarlo.
  • Champiñones. En realidad cualquier tipo de seta es adecuado para perder peso, por su alto contenido en nutrientes y bajo contenido en calorías. De paso ayudarás a tu sistema inmune, que aumenta con el consumo de estas.
  • El jengibre fresco mejora el metabolismo y la digestión. Se puede tomar en forma de infusión o añadir a diferentes platos.
  • Aderezos como el cebollino, el cilantro fresco o el perejil darán un sabor más intenso a nuestros platos.
  • Aliños para verduras y ensaladas. Utiliza el agua para no tener que utilizar tanto aceite. Por ejemplo, pon en un vaso: 1 cucharada de aceite, 1 cucharada de agua, 1/2 cucharada de vinagre de umeboshi y 1/2 cucharada de limón. Mezcla y añade a la verdura.
  • Algas. Su contenido en yodo contribuirá a aumentar el metabolismo, lo cual es algo que favorecerá la pérdida de peso. Nos aportan minerales y ayudan a depurar el organismo. Prueba el alga wakame o dulse, en ensaladas o en sopas, y también nos aseguraremos de que a nuestra dieta macrobiótica no le faltan minerales.

Fuentes: Se consulta el libro de Montse Bradford titulado La Nueva Cocina Energética, cuyas líneas han servido de guía y fuente de inspiración para lo redactado en esta entrada.

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