Cómo la macrobiótica me congeló las manos y me las volvió a calentar

 

Macrobiotica y manos frias

¿Por qué la macrobiótica estándar puede congelarte las manos?

En ocasiones ocurre que el modelo que se utiliza para enseñar algo no corresponde con la solución idónea que ese modelo es capaz de proporcionar. Veamos que  quiero decir con ello.

Durante mi primer año de alimentación macrobiótica recuerdo caminar por la calle con las manos heladas. Llegaba a casa con las manos congeladas, tanto que tenía que ponerlas unos minutos debajo del grifo caliente antes de poder hacer cualquier otra cosa. A veces se quedaban blancas e insensibles. Sufría la misma sintomatología que la enfermedad de Raynaud.

Enfermedad de Raynaud: Es una afección en la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes causan espasmos vasculares que bloquean el flujo sanguíneo a los dedos de las manos y de los pies, las orejas y la nariz.

En una ocasión René Lévy me cogió las manos para despedirse al final de una de mis estancias en Cuisine et Santé, y me dijo: “¡Oh, manos heladas!”. Me aconsejó introducir mas alimentos yang a mi alimentación, por ejemplo trigo sarraceno, gomashio… “pero no demasiado” añadió.

Conforme iba estudiando macrobiótica fui realizando cambios en mi dieta. Desde hace dos años las manos ya no han vuelto a ponerse blancas. El invierno dejó mi cuerpo. ¿Qué ocurrió?  ¿Por qué, si se supone que la macrobiótica es una forma de comer sana y que previene enfermedades, lleva a tales desequilibrios?

Porque en esos casos el modelo general que se utiliza para enseñarla no es la dieta que mas equilibra a la persona X.

Existen dos modelos básicos que se utilizan para enseñar la macrobiótica:  la pirámide y el gráfico circular.

piramide integral de macrobiótica

Pirámide macrobiótica. Modelo que se utiliza para la introducción y enseñanza de la dieta macrobiótica. [Extraída del extra nº12 de la revista Integral]. Pinchar en imagen para ampliar.

 

guia macrobiotica salud editada

Porcentajes de alimentos para una dieta macrobiótica orientada a la recuperación de la salud, que coincide a grandes rasgos con la dieta macrobiótica estándar. Imagen: Verne Varona (2009)

Si el seguir estos dos modelos le devolviese la salud a todo el mundo, querría decir que todas las personas compartimos las mismas circunstancias (constitución, clima de la zona donde residimos, puntos débiles/fuertes, estilo de vida, etc.) y eso no es cierto. Por tanto, como las circunstancias de las personas cambian, la dieta ideal que nos equilibra -nuestra dieta macrobiótica- por definición ha de ser diferente de la de los otros; y es aquí donde entra la figura del consultor macrobiótico, que es el encargado de adaptar la dieta a cada circunstancia. Querer aplicar la misma regla a todo el mundo sería como utilizar el plan de entrenamientos de Rafa Nadal para poner en forma a, por ejemplo: un niño de 12 años, un hombre de 53 que no ha hecho ejercicio en su vida, una anciana… Lo mismo ocurre cuando recomendamos a todo el mundo comer según el modelo estándar que se utiliza para la enseñanza de la macrobiótica.

Tomates en macrobiótica

Macrobiotica sin tomates

¿Por qué los tomates tienen mala fama en macrobiótica? [Foto: Aaron Corey, Flickr]

La mayoría de las personas se sorprenden cuando en su primer encuentro con la macrobiótica les dicen que los tomates NO están recomendados. “¿Por qué? Si los tomates son una verdura y todas las verduras son sanas? Tienen pocas calorías, son refrescantes, ingrediente fundamental de la ensalada.”

¿Por qué no se recomienda el tomate?

YIN-YANG Y FAMILIA BOTÁNICA

En la macrobiótica tradicional el tomate se considera un alimento extremo Yin. Los alimentos Yang son los que hacen que nuestra energía vaya hacia el centro, es decir se contraiga (carne, huevos, alimentos salados, etc.) mientras que los alimentos extremos Yin hacen que nuestra energía se disperse (alcohol, azúcar, café… y también tomates). Al provocar este efecto dispersador, que se podría manifestar como debilidad, enfriamiento o dolor articular, no se recomienda.

Si nos dejamos guiar por la botánica, aprendemos que el tomate forma parte de una familia de plantas que contiene alcaloides,  sustancias tóxicas para el ser humano que las plantas utilizan para defenderse de los animales herbívoros. Esta es la familia de las solanáceas. De esa misma familia también son el tabaco, la belladona, la madrágora. Olga Cuevas nos comenta que la solanina es muy estable y no se destruye con la cocción ni con la digestión, por lo que se almacena en el cuerpo. En cantidades altas, la solanina es muy tóxica. Muchas personas sensibles a la solanina sufren trastornos en su estado de salud físico y psíquico, destacando la calcificación de los tejidos blandos, proceso que sucede en la artritis, la artritis reumatoide, la arteriosclerosis, la insuficiencia coronaria, la esclerosis cerebral, los cálculos renales, la bronquitis crónica, alosteoporosis, la hipertensión y el lupus eritematosos. Puede ocurrir que tras una comida donde abunden los tomates (también patatas y pimientos) tener dolores musculares y calambres que se atribuyen a la falta de calcio en sangre (la solanina lo retira).

El Dr. Peréz -Calvo Soler corrobora lo aportado por la anterior autora:

Si tomamos una cantidad importante de tomate y patata durante unos días, podemos notar alguna molestia en la esfera musculoesquelética, cuya causa no sabremos explicar y que no será otra que la acumulación de solanina. Si uno tiene una vida sedentaria y sufre de la espalda o de las rodillas, lo mejor es renunciar al tomate ya las patatas.

Tanto su clasificación como alimento extremo Yin, como su contenido en alcaloides (sustancias tóxicas para el ser humano), hacen del tomate un “NO recomendado” como alimento habitual por la macrobiótica.

NUEVAS TENDENCIAS APRUEBAN EL TOMATE

Autores como Beliveau y Gingras, en su libro Alimentos contra el cáncer, comentan que aunque es verdad que proviene de una familia de plantas muy tóxicas, el tomate maduro tiene tan reducidas cantidades de estas sustancias que no afectaría a la salud. Afirman que las raíces, tallos, hojas e incluso en el fruto verde, existe grado de toxicidad pero no así en el fruto maduro. Recomiendan su consumo por su contenido en licopeno, un potente anticancerígeno. Para aprovechar el licopeno al máximo sugieren tomate maduro y frito en aceite de oliva.

Montse Bradford, autora de libros de cocina de línea claramente macrobiótica, utiliza los tomates en algunas de sus recetas.

Hace unas semanas, en un encuentro que hubo en Portugal donde participaron numerosos consultores macrobióticos a nivel internacional, se sugirió el dejar de “prohibir” los tomates ya que eso espantaba a personas que pudiesen estar interesadas en la macrobiótica. Por el contrario recomendaron poner énfasis en la recomendación de una dieta rica en verduras, cereales y legumbres.

BUENO Y MALO

“El significado depende del contexto” se dice en semántica. Muchas veces el significado de una palabra depende de las palabras que la rodean. De la misma manera el significado de un alimento dependerá de la situación y condición del que lo coma. Steve Gagné nos ayuda en este sentido y nos habla de los efectos positivos y negativos del tomate.

1) Positivos: (a) El tomate puede ayudar a reducir el exceso de grasa acumulada en el cuerpo; (b) Puede enfriar un organismo excesivamente calentado; (c) Calma y limpia el exceso de calor del hígado.

2) Negativos: (a) Su consumo en exceso está relacionado con la artritis  y los problemas de piel, especialmente las semillas; (b) Contribuyen a la rigidez de las articulaciones y músculos; (c) Dan a la piel un aspecto sucio, oscuro y  acartonado.

¿Conoces algún otro efecto -positivo o negativo- del tomate? ¿Has observado algún síntoma al consumirlo? ¿Cómo te sienta el tomates? ¿Cuál es tu experiencia? Participa y enriquece este post con tus comentarios =)

Trucos para que el niño coma sano

Macrobiotica sana para niños

¿Puede cautivar la macrobiótica a un niño? Vamos a necesitar algunos trucos.

¡Cada vez le gustan menos cosas! ¡Sólo quiere chino, burguer king, alitas de pollo!

¿Os suenan tales frases? Puede que vuestros hijos estén cayendo en una adicción, sí, adicción a la comida basura.

Hace ya 25 años el profesor Mariano García Rollán, advertía en su libro los peligros de una nueva forma de alimentarse que estaba llegando a España: El régimen de cafetería, que definía como “el hecho de tomar, a cualquier hora, alimentos de preparación rápida o que se compran ya preparados para comer directamente, y que tienen sabores fuertes agradables (dulces, salados, con especias o salsas), así como bebidas dulces y estimulantes”.

Mediante este tipo de alimentación se engaña al paladar pero no al organismo, que progresivamente nos protestas a través de síntomas o analíticas elevadas en glucosa o colesterol. Las hamburguesas y otros alimentos sabrosos contienen gran cantidad de grasas mientras que las cosas dulces son calorías vacías.

Mariano  también nombraba en aquellos tiempos el posible poder adictivo de estos alimentos, que 20 años después confirmamos con experimentos y descubrimientos científicos, puedes verlo en Supera la adicción al azúcar con macrobiótica. El autor escribe:

Se han hecho experiencias muy significativas con ratas, para ver hasta donde llegaba el grado de “adicción”. Las alimentadas cierto tiempo con régimen de cafetería despreciaban la comida bien equilibrada y sana que tenían al lado y se jugaban la vida, atravesando un largo túnel con temperaturas de congelación, para llegar a donde estaban colocados los alimentos tipo cafetería. A pesar de que las ratas saben instintivamente regular su balance energético controlando las cantidades que comen, los animales de las experiencias que comentamos se hacen adictos a los alimentos sabrosos somo si se tratase de una droga, comen más de lo necesario, y se ponen obesos. Se ha comprobado en su cerebro la liberación de sustancias cuyos efectos placenteros y estructura química recuerdan a los alcaloides del opio. Quizás por un motivo semejante algunas personas acaban tomando demasiadas golosinas como satisfacción de su tensión emocional, sin que ellas lo sepan.

En cuanto a los niños, el equivalente del régimen de cafetería es la ingestión de bollos dulces, bizcochos de chocolate y mil clases de preparados que dan gusto al paladar y que se toman a cualquier hora. Se comprende que es muy difícil hacer comer un buen plato de verduras a un niño que ha estado comiendo a casa momento tiernos bollitos dulces sabor a tarta o bolsitas de cosas fritas crujientes. Al final será un niño gordito, pero muy mal alimentado, que acabará con problemas de salud más pronto o más tarde.

¿Puede ayudarnos la macrobiótica en estos casos? Sí y no.

La alimentación macrobiótica no va a cautivar a ningún niño entre 8 y 12 años que haya probado las hamburguesas, comida de los chinos, etc. Le parecerá insulsa y muy poco atractiva visulamente, cosa que también sucede con muchos de los adultos. ¿Arroz integral, verduras al vapor y legumbres? ¿Qué va a hacer todo eso frente a una hamburguesa con queso y patatas con ketchup? Exiten diferentes tipos de adultos: Adultos que comen según el paladar, adultos que comen según como sienten su estómago después de comer, adultos que comen según lo que su mente les dicta dependiendo de lo que han leído o escuchado, adultos que comen según las emociones que están sintiendo, etc. Pero los niños, la inmensa mayoría, comen según el paladar y eso es algo que tenemos que tener en cuenta para introducirles o re-conducirles hacia la comida sana.

Para hacer posible esa re-conducción hacia la comida sana, os dejo algunos consejos que he comprobado que funcionan. Os invito a aumentar esta lista de consejos que nos hagan más fácil el alimentar correctamente a nuestros hijos:

1. MEZCLAR SANO Y NO SANO

La mente tiende a pensar en categorías de todo o nada. O nos inclinamos hacia las verduras y los cereales o hacia las hamburguesas y los refrescos. A la hora de re-conducir la alimentación de los más pequeños la combinación “Sano”-“No sano” puede jugar en nuestro favor. De esta manera, el niño puede admitir un alimento que de primeras rechazaría. Con el tiempo puede llegar a olvidarse o descartar la parte “No sana” del menú. Ejemplos de esta combinación serían:

  • Arroz integral con una salsa comercial que sabemos que les gusta
  • Verduras salteadas que servimos con ketchup
  • Bocadillo de un buen pan con el contenido que nos pidan (embutido, nocilla, etc.)

2. ASOCIAR DOS ALIMENTOS EN UNA MISMA COMIDA

Podemos servir siempre un alimento que guste mucho con otro que guste menos pero que sea más sano. Por ejemplo, ensalada con rollitos de primavera que hemos pedido del chino. Puede que al principio se dejen en el plato lo sano, no hay que desesperar. Otros ejemplos:

  •  Hamburguesa con brócoli y zanahoria escalfada.
  • Arroz tres delicias con pescado (empanado suele tener más éxito)
  • Fajitas con ensalada

3. APROVECHAR EL HAMBRE

Hay un dicho americano que dice algo así: No puedes obligar a un caballo a ir al río, pero puedes darle sal.

Podemos aplicar la misma lógica con los niños. Es probable que no quieran algo concreto para comer, pero si eso es la única opción que tienen después de una larga tarde de juegos lo más probable es que se lo coman. Una ocasión ideal sería cuando los recogemos de algún sitio donde hayan estado jugado o concentrados y ya sea la hora de comer algo. Por ejemplo, al recogerlos del colegio o de las actividades deportivas de la tarde.

4. IMITAR EL PLATO BASURA

La imagen SÍ que cuenta cuando se trata de alimentar a los más pequeños. Imitar platos famosos como una hamburguesa, pizza o pasta puede ser una forma de hacerles comer algo sano. Se puede preparar un menú tipo McDonald: Una buena hamburguesa, pan y patatas fritas en casa. Cambia mucho respecto al menú comprado en el real McDonald. Un detalle: Una vez vi en un reportaje que la comida en McDolnald no se servía envuelta o en cajas por casualidad. Habían descubierto que a los niños les encanta abrir paquetes.

5. ESCONDER LO BUENO

Si no quieren comer verduras podemos jugar a espías. Aprovecha cualquier salsa para esconder una zanahoria o una hoja de acelgas trituradas o cortadas muy finas de forma que pasen inadvertidas. En platos tradicionales como unas lentejas, alubias o un arroz caldoso también podemos triturar algunas verduras y añadirlas al caldo. También podemos aprovechar comidas que se comen envueltas, tipo fajitas o rollitos de primavera.

¿Conoces algún otro truco? Por favor, compártelo con nosotros a través de los comentarios. Nuestros hijos saldrán ganando.

Si estás interesado en la alimentación macrobiótica para niños puedes ir a los siguientes posts:

 

Muesli casero macrobiótico

muesli y macrobiotica

La macrobiotica también dispone de alternativas rápidas para el desayuno.

¿El desayuno típico de la macrobiótica te resulta muy pesado de preparar o no encaja dentro de tus costumbres? ¿Te gustaría algo ligero? ¿Algo que aún siendo rápido también tenga el gusto de lo casero?

Puedes recurrir a la receta de hoy: Muesli casero. Sarah Brown, en su libro La Biblia Vegetariana, nos enseña cómo hacerlo. Entre paréntesis añado mis modificaciones. Lo tomo a temporadas, cuando sé que voy a tener poco tiempo por la mañana o cuando noto que me apetece algo crujiente y diferente al desayuno tradicional.

Ingredientes:

  • 250 g de copos de avena
  • 50 g de almendras (las suelo partir en 2 ó 3 trozos, de lo contrario una entera es demasiado para un bocado)
  • 50 g de pipas de girasol
  • 50 ml de aceite de girasol (3 cucharadas de aceite de sésamo)
  • 50 ml de extracto de malta (3 cucharadas de melaza de arroz o cebada)
  • Una pizca de sal (importante, da ese pequeño contraste que resalta el sabor dulce)

Elaboración:

(1) Mezclar todos los ingredientes en un cuenco.

(2) Añadir un poco de agua para humedecer la mezcla.

(3) Extender en una bandeja y meterla en el horno a 120º hasta que los copos estén dorados. Se puede ir mirando y removiendo la mezcla hasta alcanzar el punto deseado.

(4) En caso de querer añadir pasas o frutas deshidratadas las añadimos al sacar el muesli del horno. En la foto podéis observar que yo añadí pasas y pera deshidratada.

Los alimentos que preparamos en casa tienen algo diferente. Un pan hecho en casa, unas galletas o el muesli que presentamos en la entrada de hoy, tienen algo que la industria no puede igualar. Quizás sea el hecho de personalizarlo, le ponemos justo lo que nos gusta, o quizás la sensación de bienestar que da el cerrar un ciclo: uno crea, contempla y destruye, y así se da paso a la siguiente creación.

Para saber más sobre el desayuno en macrobiótica puedes ir a: Macrobiótica en casa, un desayuno típico y Crema macrobiótica de mijo y semillas para el desayuno.

Macrobiótica: ¿Trampolín o cárcel?

Macrobiotica y conciencia

Más allá del alimento que elegimos está la conciencia que tenemos.

La macrobiótica puede ser un trampolín que nos permita alcanzar la alimentación consciente, o bien, una cárcel de creencias y prácticas donde quedarnos encerrados por el resto de nuestras vidas.

¿Como saber si es una cosa u otra?  Podemos utilizar las siguientes pistas:

Macrobiótica como caja, cárcel o limitación a la hora de mirar al mundo. Posibles signos y/o síntomas:

  1. Tiras de golpe y porrazo todos los alimentos prohibidos que están en tu despensa y los sustituyes por los permitidos y recomendados.
  2. Te levantas una o dos horas antes para preparar la comida y llevártela al trabajo, lo que supone un esfuerzo extra que difícilmente se verá recompensado por la comida que te preparas.
  3. Te pasas sin comer tres, cuatro o cinco horas porque a tu alcance solo hay comida… prohibida.
  4. Empiezas a decir que los alimentos no recomendados te sientan mal, cuando los habías comido sin problema hasta entonces.
  5. Dejas de ir con algunas de tus amistades porque ellos sólo quedan para comer comida basura.
  6. Intentas convencer a los demás de lo conveniente de alimentarse como tú lo haces. Te sienta mal si lo rebaten.
  7. Empeora tu aspecto, los demás te lo dicen sin parar y tú lo justificas o lo atribuyes a otras causas, esta dieta maravillosa no puede tener la culpa.
  8. Atribuyes los males de la gente al tipo de alimentación que llevan, cuando existen infinidad de causas que podrían estar explicando lo que les pasa.

Macrobiótica como trampolín o medio para alcanzar una alimentación consciente (para saber más sobre alimentación consciente ir a Macrobiótica vs Alimentacion Consciente). Síntomas y/o signos:

  1. La teoría macrobiótica te ayuda a conocer alimentos nuevos que de no ser por ella seguirías ignorando. Los pruebas, descartas los que te van mal e introduces en tu dieta los que te sientan bien.
  2. Te das cuenta de la relación existente entre un alimento (p.e. lácteos) y síntomas que venias observando en ti pero no sabías cómo remediar (alergia al polen, mucosidad). Dejas ese alimento y tu salud mejora enormemente.
  3. Descubres que la macrobiótica recomienda estilos de cocina tradicional y aprovechas la ocasión para sacar del armario el libro de recetas antiguas de tu abuela.
  4. Comprendes la importancia de que los alimentos sean reales, es decir,  que nuestro organismo los reconozca, y por tanto dejas de tomar snacks o alimentos precocinados, aunque los utilizas cuando la ocasión lo requiere. Mejor comer snacks, galletas, barritas, pizzas precocinadas,… que pasar hambre.
  5. En momentos específicos en los que tu salud no está bien, aplicas estrictamente las recomendaciones macrobióticas. Recuperas la salud en pocos días, tras ello vuelves a una alimentación menos estricta.
  6. Sigues la filosofía “Non credo” tan divulgada por George Ohsawa o Michio Kushi, en la que se promueve el no creer las cosas y seguirlas, sino probarlas y según nuestra experiencia actuar. Un ejemplo: el té kukicha me da sed, por tanto no lo tomo, prefiero infusión de tomillo o algunas mezclas tipo indú.
  7. Comprendes que la alimentación es una dimensión más de nuestra experiencia humana, que comparte importancia con otras dimensiones como la social, la psicológica o la emocional. Intentas mantener un equilibrio entre todas estas áreas.
  8. Tienes en tus armarios leche, azúcar y coca-cola porque sabes que a tu hermano le gusta y de esta manera haces que esté más feliz cuando te visita.

¿PUEDO TOMAR CAFÉ SI SIGO LA MACROBIÓTICA?

Cafe en la macrobiotica

¿Es macrobiótico incluir el café en la dieta? ¿Y sólo un cafetito por la mañana?

¿Puedo tomar café si sigo una dieta macrobiótica?” Cada vez que me realizan esta pregunta  recuerdo que Michio Kushi (considerado por muchos el fundador de la macrobiótica moderna) tomaba una taza de café para desayunar. Sin embargo, si acudimos a la pirámide macrobiótica que diseñó, los estimulantes no aparecen. Si acudimos a su libro The Macrobiotic Path To Total Health, el café es considerado una bebida a evitar.

¿Qué nos indica está contradicción?

En macrobiótica solemos decir que no existen alimentos prohibidos sino efectos deseables o indeseables. A largo plazo el consumo de café parece tener efectos perjudiciales para la salud, como veremos más adelante, sin embargo, en momentos concretos puede ayudarnos a conseguir lo que queremos. Veamos varios ejemplos en la vida de tres consultores macrobióticos diferentes.

1.- CAFÉ PARA CONDUCIR

Nuestro consultor nº1 nunca toma café. No lo necesita pues se levanta lúcido y con la energía suficiente para todas las tareas que implica un día de trabajo normal.  Por motivos personales ha de realizar un viaje largo incluyendo la noche. Decide tomar una taza de café, como no lo toma nunca,  nota sus efectos de inmediato. Conduce atento toda la noche.

2.- CAFÉ PARA SUPERAR UN PERÍODO CRÍTICO EN EL TRABAJO

Nuestro consultor nº2  habitualmente no toma café. El centro donde trabaja le exige el diseño y entrega de una nueva documentación que formará parte de nuevos procedimientos que se quieren implementar al mes siguiente. El tiempo se le echa encima,  toma café a media tarde para poder vencer la tendencia natural al sueño consecuencia de todo un día prestando atención. Lo toma durante dos días y consigue cumplir los plazos de entrega.

- ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS EFECTOS DEL CAFÉ -

El café tiene efectos negativos sobre nuestra salud y también efectos positivos sobre nuestro desempeño. En la bibliografía encontramos autores que destacan únicamente los efectos negativos. Francisco Fajardo en su libro “Dime qué comes y te diré de qué enfermarás” enumera los siguientes efectos:

- Crea adicción. Si después de una temporada tomando café lo dejo, puedo experimentar síntomas molestos como por ejemplo: dolor de cabeza, mareos, irritabilidad, nerviosismo, depresión y nauseas.
– Aumenta los riesgos durante el embarazo. Las madres que consumen cafeína durante el embarazo corren el riesgo de dar a luz a un bebé de bajo peso. El uso de la cafeína antes y durante el embarazo aumenta los riesgos de pérdida del feto. Seis o más tazas de café al día aumentan los riesgos de aborto espontáneo, especialmente durante el primer y segundo trimestre.
-Los niveles de colesterol (de baja densidad que es considerado el “malo”) y de triglicéridos aumenta notablemente si se toma 6 o más tazas de café al día.
– Las personas que consumen más de 9 tazas de café al día tienen más riesgo de padecer arritmias cardíacas, hipertensión y endurecimiento de las arterias.
– El consumo de café se relaciona con diferentes tipos de cáncer.
– Consumir más de 300mg de cafeína al día aumenta los riesgos de pérdida de calcio de los huesos, en especial de las mujeres después de la menopausia.
– El café dificulta la absorción de hierro, lo cual promueve los casos de anemia.
– El consumo de café promueve el consumo de otras drogas como por ejemplo el tabaco. En la consulta macrobiótica es habitual comprobar como la persona que toma café de forma habitual también consume tabaco.
– Si reemplazamos el agua que ingerimos por café nuestra azúcar en sangre aumenta de forma drástica y prolongada.
– En las personas más sensibles puede provocar insomnio.

Otros autores como por ejemplo Olga Cuevas tiene en cuenta lo negativo pero también lo positivo del café. Como efectos positivos destaca:

- El consumo de café tras las comidas facilita la digestión ya que la cafeína activa las secreciones gástricas y la movilidad intestinal. Pero, por otro lado, ese mismo efecto puede provocar en algunas personas ardor de estómago, diarreas o simplemente un efecto laxante y diurético.
– Durante la práctica deportiva, el hecho de haber tomado café facilita las contracciones musculares retardando la fatiga y aumentando la capacidad y la frecuencia de las respiraciones.

También encontramos positivo y negativo en las palabras que Michio Kushi escribe en su libro “The Macrobiotic Path To Total Health”:

“El café y otros estimulantes tienen efecto yin o expansivo intenso provocando que la energia en el cuerpo se acelere, contribuyendo a sentirse más despierto y estimulando así el cerebro y el sistema nervioso. Aún así, también es la causa de que el corazón lata más rápido, de que los intestinos no pierdan su capacidad de contraerse, aumenta el colesterol y debilitan la función reproductiva. Mentalmente la cafeína estímula el pensamiento, la conversación y otras actividades intelectuales y sociales, pero la matyoría de sus efectos duran poco tiempo”.

3.- EXPERIENCIA PERSONAL DE DENNY WAXMAN

Como último ejemplo he querido dejar a Denny Waxman, consultor macrobiótico americano que lleva cerca de 40 años como consultor y que en uno de sus post nos deja esta valiosa reflexión sobre el café:

Al principio no me gustaba demasiado el café. A veces me hacía sentir nervioso, mientras que otras no me dejaba dormir. Sin embargo, empecé a apreciar la estimulación mental, las ideas fluyendo y las animadas conversaciones que facilitaba el hecho de tomar café. Con los años el café se volvió una parte integral y esencial de quien yo era. Empecé a sentir que no podía enseñar o pasar consulta sin mi taza de café. Incluso sentí que era mi obligación sacar siempre lo mejor de mi. Conforme pasaban los años empecé a sentir que el café tenía otro efecto, el lado oscuro. Parecía que el café realmente me hacía sentir más cansado que energetizado.

Amaba el impacto que recibía de una buena taza de café, pero mi energía y resistencia en general iba disminuyendo. Quizás fuera mi edad, pero creo que fue los efectos a largo plazo del café diario. Lo que más me molestaba de tomar café era el hecho de ser adicto a él. Me empezó a preocupar el no poder empezar el día sin una taza de café. A medida que pasaban los años intenté eliminar todas mis adicciones, pero el café seguía estando ahí, sacando lo mejor de mi.

Este pensamiento estuvo en mi durante uno o dos años, hasta que un día desperté advirtiendo que no necesitaba mi taza de café. Fue una revelación. Empecé a beber té negro y empecé a apreciar las sutiliezas de un buen té negro. Empecé a aprender sobre la cultura del té y, con el tiempo, dejé de echar de menos mi café de la mañana. Cuando viajaba tomaba café y al volver a casa volvía al té negro. Entonces, algo interesante sucedió. Una pocas personas me mandaron artículos sobre los beneficios del café. También unos cuantos amigos cuestionaron mi elección de no beber café. Como resultado empecé a pensar sobre el café de nuevo. Oí que Rudolph Steiner era fan del café y empecé a leer sus ensayos sobre el café y el té. De acuerdo con Rudolph Steiner, el café crea pensamientos que fluyen en un orden lógico. El té, por otro lado, crea pensamientos más dispersos. Un día, estaba teniendo dificultades con mi blog, hice un experimento y tomé una taza de café. Poco después, mis ideas empezaron a fluir libremente.

Creo que ahora que he re-introducido el café en mi vida estoy más satisfecho con mi taza de café de la mañana. Espero que disfrutéis los resultados [los posts del blog]. En algún momento puede que desee volver al té, en ese momento os lo haré saber.

- CONCLUSIÓN: ¿PERO DEBO TOMAR CAFÉ? ¿SI O NO? -

De los ejemplos anteriores se desprende que es recomendable dejar el café para momentos puntuales donde necesitemos una estimulación extra, sobre todo si es a nivel intelectual o creativo. Tomarlo a largo plazo conlleva más efectos negativos que positivos.
En los siguientes casos tendríamos que evitarlo, ya que puede agravar los síntomas negativos: insomnio, cisititis, hipertensión, úlceras, ardores de estómago, diarreas, colitis ulcerosas.
Si necesitamos una estimulación extra y no queremos/podemos tomar café, Olga Cuevas recomienda decantarse por el guaraná (que también contiene cafeína pero es de absorción más lenta), el jengibre, el té verde o el gingsen.

Mis Recetas de Cocina Anticáncer

Hoy se lanza el nuevo libro de la doctora Odile Fernández, una reconocida conferenciante y autora que nos habla sobre los alimentos que nos ayudarán en la lucha contra el cáncer: Mis Recetas de Cocina Anticáncer. [Pinchar en su nombre para ver una entrevista que mantuvo para Macrobiótica Mediterránea]

Odile Fernández es médico de familia. Le diagnosticaron cáncer de ovario con múltiples metástasis en 2010. A partir de ese momento aplicó su formación en medicina y sus ganas de vivir para investigar qué podía hacer para superar el cáncer más allá de escuchar a su oncólogo y esperar que el tratamiento convencional trajese resultados. En el proceso de su investigación se dio cuenta de que la alimentación y el estilo de vida constituían dos ingredientes fundamentales de sus “recetas” anticáncer.

Como resultado de esa etapa de su vida donde le tocó cambiar la mayoría de sus hábitos surgen sus libros Alimentación Anticáncer,versión breve donde recopila la información de una primera etapa de investigaciones sobre el tema, y Mis Recetas Anticáncer, publicado en junio de 2013, un libro donde cada recomendación se acompaña de sus fuentes científicas correspondientes y el cuál ya se encuentra en su 11ª edición, algo que habla por sí sólo del éxito y la utilidad de su obra.

Ahora Odile da un paso más y publica un libro que nos lo pondrá más fácil en la cocina. Este es su vídeo de presentación:

¿Por qué me puede interesar este libro si yo estoy interesado sólo en la macrobiótica?

Libros como Mis Recetas de Cocina Anticáncer suponen una importante herramienta para quienes estamos interesados en una alimentación libre de productos refinados, muy procesados y/o cargados de aditivos, ya que nos ofrece pasos claros y ejemplos para cambiar nuestra realidad.  No hemos de esperar a tener cáncer o cualquier otra enfermedad para decidir cambiar nuestra alimentación. Muchos de nuestros sueños requieren nuestra mejor versión para poder llevarlos a cabo…y eso significa cuidarse.

Arroz integral de Aveline Kushi

Aveline Kushi Macrobiótica

Fantástico libro sobre cocina de macrobiótica tradicional.

Recuerdo una de las clases de cocina en el Instituto Kushi. Dos compañeras acababan de llegar nuevas al inicio del segundo nivel. Eran dos mujeres ya mayores. En la primera clase de cocina a la que asistieron me tocaba moler en el suribachi unas semillas de sésamo. Al empezar, y comprobar mis toscas maneras, me dijeron de inmediato: “Stop! Stop!” Y me indicaron que incluso el más pequeño gesto en cocina había de hacerse conscientemente desde una actitud amorosa. Esa lección la habían aprendido hace muchos años de Aveline Kushi, la mujer de Michio Kushi.

En psicología del trabajo estudié que existe un techo de cristal para las mujeres que les impide ascender a puestos de mando. Es un techo porque no deja ir más arriba y es de cristal porque “aparentemente” no existe. En macrobiótica no es distinto. En mis años de estudiante descubrí con sorpresa que Aveline Kushi había sido la principal responsable de que ahora existiese una escuela de macrobiótica en Boston, que a la fin constituye una referencia para muchas otras escuelas en el mundo. Aprendí a valorar la labor de las mujeres en la historia de la macrobiótica.

aveline-kushi maestra macrobiótica

Aveline en una de sus clases de cocina.

Las primeras líneas que Aveline Kushi escribe en su libro “Complete Guide To Macrobiotic Cooking” son estas:

El principal plato en nuestra casa y en la mayoría de los hogares macrobióticos es el arroz integral cocinado a presión. Si el libro entero tuviese que comprimirse en un solo haiku [poesía tradicional japonesa de 3 versos], este sería la receta para el arroz integral del capítulo 5. Por favor, leer ese capítulo detenidamente.

Con el objetivo de intentar transmitir lo que mis dos compañeras de curso me enseñaron sobre la actitud amorosa y el actuar conscientemente, os traduzco a continuación la receta de Aveline Kushi para el arroz integral, subrayando lo que creo indica un especial cuidado en lo que hacemos.

ARROZ INTEGRAL A PRESIÓN – RECETA DE AVELINE KUSHI

Ingredientes:

  • 2 tazas (1 taza=250ml) de arroz integral
  • 1 taza y media de agua por taza de arroz integral
  • Una pizca de sal por taza de arroz integral

Instrucciones:

Lavar cuidadosamente el arroz y a continuación ponerlo en la olla a presión y alisar la superficie del arroz para que esté todo al mismo nivel. Lentamente añadir el agua a un lado de la olla para que el arroz permanezca tranquilo y uniforme. Si el tiempo lo permite, remojarlo durante 2 ó 3 horas o más. Poner la olla a presión en el fuego destapada y empezar a cocinarlo a fuego bajo. Cuando el agua empiece a burbujear (después de 10-15 minutos), añadir la sal marina. Entonces cerrar la olla y esperar a que, progresivamente, coja la presión adecuada. En ese momento se baja el fuego  y se cocina durante 50 minutos (ver nota al final).

Cuando el arroz esté hecho se retira la olla del fuego y se deja que repose al menos durante 5 minutos antes de abrir. Si esperas 10-15 minutos antes de abrir, el arroz estará aún mejor.

Usa una pala de madera de madera para servir el arroz, procurando que se mezcle el arroz de abajo con el de arriba, creando así un plato de arroz más equilibrado.

El arroz integral cocinado a presión de esta manera tendrá un sabor delicioso y dulce, y proporcionará un intenso sentimiento de paz.

Nota:

El tiempo de cocinado varía mucho dependiendo del modelo de olla a presión, ya que unas ollas alcanzan más presión que otras y también unas pierden más agua que otras durante el proceso. Por esa razón recomiendo comenzar por 25 minutos y en función del resultado hacer las variaciones oportunas.

Lo que Harold McGee nos cuenta sobre los cereales

Los cereales fueron la base alimenticia sobre la que se sostuvieron diversas culturas alrededor del mundo: el arroz en Oriente, la quinoa en América del Sur, el trigo sarraceno en Rusia. Pero conforme avanzaba la sociedad estos alimentos fueron cayendo en el olvido,  tanto que la palabra “cereales” se usa para designar a los paquetes de productos elaborados con harina, azúcar y otros aditivos para el desayuno de los más pequeños.

Cereales azucarados no macrobióticos

Hoy en día la palabra cereales se emplea para designar solamente los preparados a base de harinas refinadas, azúcares y otros aditivos para el desayuno infantil

La macrobiótica rescata el antiguo significado y pone a los cereales en primera línea. Los cereales se consideran la base de la alimentación humana, como muestra la siguiente pirámide nutricional.

piramide macrobiotica kushi

Pirámide nutricional macrobiótica, donde los cereales ocupan de un 40 a un 60% de la dieta

Hoy en día podemos encontrar detractores de los cereales, aludiendo a las intolerancias y alergias al gluten (contenido en cereales como el trigo, la cebada o la avena), o aludiendo a que los cereales surgen hace 5000 años, mientras que el ser humano está desde hace mucho más tiempo, y por tanto, puede que nuestro sistema digestivo no esté adaptado.

A pesar de argumentos en contra, desde la macrobiótica se consideran los cereales la base de la alimentación,y se  recomienda tenerlos presentes en la dieta, al menos, 2 veces al día. [En el caso de querer perder peso los cereales se verían reducidos a un 20% del total de la dieta, según el consultor macrobiótico Verne Varona; ver post titulado Un método para perder peso con macrobiótica]

¿POR QUÉ LA MACROBIÓTICA RECOMIENDA LOS CEREALES?

  • Porque energéticamente son alimentos centrales, no son alimentos extremos yin ni extremos yang.
  • Porque son una fuente de energía que apenas produce residuos cuando se metabolizan.
  • Porque contienen fibra (los cereales integrales) que se relaciona con una disminución del colesterol, una reducción de peso y mejores valores en personas con diabetes.
  • Porque contienen vitaminas del grupo B, de importancia capital para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
  • Porque representa un tipo de alimento sostenible para el planeta, sin la producción de gases de efecto invernadero que, por ejemplo, produce la crianza de animales para obtener carne.
  • Porque nos proporciona energía de forma progresiva, al tratarse de hidratos de carbono complejos, lo cual contribuye a tener un estado de ánimo estable, un nivel de azúcar en sangre no muy elevado pero constante.
  • Porque combinados con legumbres son una importante fuente de proteínas.
  • Porque son económicos y fáciles de cocinar.

Hace unos meses publicamos una entrada sobre las legumbres en la que recogímos algunas recomendaciones dadas por el famoso científico culinario Harold McGee [Lo que Harold McGee nos cuenta sobre las legumbres]. Debido al éxito obtenido con ella, escribimos ahora una recapitulación similar sobre los cereales.

MEDIDAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD CUANDO COCINAMOS CEREALES

Se aconseja seguir los siguientes puntos para comer los cereales sin riesgos para la salud:

  1. - Descarte los granos sin color o con manchas. Revisar los granos nos servirá para descartar también algunas piedras que se hayan hecho pasar por granos.
  2. - No guarde el cereal cocinado a temperatura ambiente más allá de 4 horas, si no desarrollará bacterias díficiles de eliminar. Una vez cocinados habría que mantenerlos a 55ºC o más, o bien meterlos en el frigorífico en cuanto se enfríen.
  3. - Si deja o se le olvida un plato de cereales durante toda la noche a temperatura ambiente, mejor deshágase de él.
  4. - Si prepara un plato con cereales (p.ej. una ensalada con quinoa) para llevar y comer luego, nada más cocinarla añádale un medio ácido (limón o vinagre) para evitar el crecimiento de bacterias.
  5. - No sirva a personas con alergia al gluten los siguientes cereales: trigo, cebada, avena, centeno o algunos de sus antecesores como por ejemplo espelta o kamut.

QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA A LA HORA DE COMPRAR CEREALES

A la hora de comprar cereales hoy en día hemos de acudir a herboristerías o dietéticas, pues es en el único sítio que podemos encontrar una gran variedad y además integrales. Harold McGee comenta:

Los cereales integrales son más sabrosos y nutritivos que los cereales refinados, y tardan más en cocinarse. La capa externa y el germen [que no están en los cereales refinados] son ricos en vitaminas, grasas, fibra y valiosos fitoquímicos, pero está misma capa enlentece la absorción de agua y sus grasas los hacen más vulnerables a enranciarse. Tardan en cocinarse de 40 a 60 minutos.

Los cereales refinados contienen menos nutrientes que los integrales, se ponen rancios más lentamente y se cocinan en 15 o 30 minutos.”

Se venden en paquetes de 0,5 Kg o 1 Kg. Su precio varia en función del cereal. El arroz integral redondo, por ejemplo, oscila entorno a los 3 euros el kilo. Salvo raras excepciones, como el arroz salvaje o el arroz dulce, todos los cereales son asequibles para todos los bolsillos. 

DÓNDE GUARDAR LOS CEREALES

Para guardar los cereales y que conserven sus propiedades y no se vean expuestos a infecciones:

- Busque un lugar frío, oscuro y seco. Use un tarro de cristal o plástico hermético. Si los guardamos en un material endeble , como el paquete o bolsas de papel puede verse infectado por la polilla, cuya larva puede agujerear el papel y los plásticos finos y echar a perder su contenido.

- Cuando vayamos a usar cereales de un paquete abierto hace tiempo, examinar su contenido y comprobar si está pasado o infectado.

LO BÁSICO PARA COCINAR LOS CEREALES

Los cereales integrales se recolectan en cantidades masivas, lo que hace recomendable que antes de cocinarlos los revisemos y limpiemos para quitar el polvo, piedrecitas, ramitas u otros granos. Podemos hacerlo en un cuenco con agua.

Si queremos añadirle aroma, después de limpiarlos podemos tostarlos en una sartén hasta que desprendan un aroma agradable.

Los cereales son semillas duras y secas y para poder comérnoslas con placer han de estar blandas e hidratadas, para ello las hervimos con agua. Depende del tipo de cereal utilizaremos más o menos agua. Montse Bradford, experta en cocina macrobiótica, escribe en su libro “La nueva cocina energética” las siguientes indicaciones:

  • Arroz integral       –       1 arroz/2 agua              –    50 min de tiempo de cocción
  • Avena y cebada    –       1 cereal /3 agua            –    60 min
  • Mijo                         –       1 mijo / 3 agua             –    25 min
  • Quinoa                    –       1 quinoa / 2 agua        –    20/25 min
  • Trigo sarraceno    –       1 sarraceno / 2 agua   –   30min

Se recomienda remojar los cereales durante toda la noche o de 6 a 8 horas, de forma que absorban la mayor cantidad de agua posible, lo cual facilita su cocinado, y también para que se reduzca la cantidad de ácido fítico contenido en ellos, sustancia que entorpece la absorción de minerales, entre ellos el hierro.

McGee recomienda hervir los cereales en 3 etapas: (1) Fuego alto hasta que el agua empieza a hervir; (2) Fuego bajo para que el agua hierva lentamente. Olla tapada; (3) Fuego muy bajo cuando los cereales ya están hechos para que la humedad restante se distribuya igualmente por todos los cereales. Dejar reposar unos minutos al apagar el fuego.

Harold McGee nos deja un último apunte sobre la cocina de los cereales: “No añadir tomates u otro líquido ácido hasta que los cereales estén casi hechos; los ácidos impiden que los cereales se ablanden”.

Macrobiótica pequeña y macrobiótica grande

Hay dos tipos de macrobiótica:

  1. La macrobiótica “pequeña”
  2. La macrobióitca “grande”

Veamos las diferencias y cómo ser consciente de estas diferencias nos pueden ayudar a manejar la realidad.

LA MACROBIÓTICA PEQUEÑA

Llamo macrobióitca pequeña a ese conjunto de actividades que dentro de una sociedad denominamos como macrobióitca. Pongamos varios ejemplos:

  • Quieres comer más sano, no sabes cómo hacerlo y entonces buscas un consultor macrobiótico que te ayuda a realizar el cambio.
  • Pasas por delante de un kiosko y ves una revista en la que lees: “Dieta macrobiótica, lo que comen las famosas”.
  • Te gusta el yoga, la meditación, el comer biológico… te gustaría hacer algo más aparte de tu trabajo y decides realizar un curso para ser profesor/a de macrobiótica.
  • Durante bastante tiempo has tenido problemas de salud. Los médicos ya no saben qué hacer. Oyes que a otra persona le fue bien con una dieta y pruebas con la misma: la dieta macrobiótica.

¿A qué se refieren estos ejemplos? La palabra macrobiótca hace referencia a una actividad social muy concreta: mejorar la salud de las personas a través de unas herramientas muy bien definidas: alimentación, sobre todo alimentación, después, según consultores, pueden considerarse otros aspectos (p.ej. shiatsu, coaching, hábitos, etc.).

Esta es la macrobiótica pequeña, que no por ser pequeña es menos valiosa que la otra.

LA MACROBIÓTICA GRANDE

La macrobiótica que yo llamo grande, es la inteligencia que opera a través de nosotros y que se puede manifestar de muy diversas formas. No se identifica con una actividad social concreta, pues empapa todas ellas, está presente aunque no la veamos. Aquí hay algunos ejemplos:

  • Pasas todo el día en la playa, vuelves a casa y te bebes 1 litro de agua casi de tirón.
  • Acudes a un cumpleaños con tus niños, donde habían muchos otros niños… De vuelta, abres la puerta de tu casa: “¡Qué bien! ¡Mi casa! ¡Qué silencio, qué tranquilidad!”.
  • Has salido en bici durante 2 horas por la mañana. Te pasas la tarde viendo la televisión en el sofá.
  • Vas a un restaurante y te sacan una ensalada sin aliñar… Aquí le falta algo.

¿Quién dice ese “Aquí le falta algo” o “Qué bien, que silencio” o “Agua por favor, estoy sediento”? No es ese yo mental con el que nos identificamos normalmente, no es ese conjunto de pensamientos-emociones… sino algo mucho más grande, dentro de lo cuál nuestra personalidad está incluida. Esa es la macrobiótica grande.

¿De qué forma se relacionan los dos tipos de macrobiótica?

La macrobiótica pequeña nos ayuda a reconocer a la macrobiótica grande, pudiendo así ser participes y colaboradores conscientes de la inteligencia que nos mueve.

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