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Gachas de calabaza

Para desayunar la macrobiótica recomienda algo fácil de digerir, normalmente algún plato bien cocinado y con abundante líquido. 
 
En esa recomendación encajan dos platos: la sopa y las gachas, y por ese motivo están presentes en la mayoría de los menús macrobióticos.
 
En cuanto a las gachas podemos irnos a unas gachas básicas, tan básicas que lo único que necesitarás será el cereal, agua y una pizca de sal. A la hora de servir se añade algunas semillas tostadas o plantas aromáticas como perejil o cebollino. Este tipo suelen gustar sólo a los de Esparta, a los más rudos.
 
Si necesitas algo más de disfrute sensorial, existe otra variante que es la que traigo en esta entrada. Una variante de gachas dulce, con aroma. 

 

Para 4 raciones necesitarás:
 
1 taza de arroz integral
2 tazas de calabaza, pelada y a dados (300 g aprox.)
5 tazas de agua (1,2 litro aprox.)
Pizca de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharadita de canela en polvo
1/2 cucharadita de nuez moscada
Nueces y melaza de arroz
 
Por su sabor dulce, puede gustar también como merienda. 
 

NOTAS
[1] Esko, W. (2013). The Big Beautiful Brown Rice Cookbook. New York: Square One Publishers. P. 27
 
 
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¿Es buena la soja cuando se sigue un tratamiento oncológico?

La conveniencia de tomar soja o no cuando alguien tiene cáncer es un tema recurrente en dietoterapia. 
 
Voy a ir al grano.
 
Tomar soja en forma de grano (edamame, soja hervida) o como un producto directamente derivado del mismo (tofu, tempeh, miso, salsa de soja), no tiene efectos sobre la aparición o recidiva del cáncer. Así lo explican, tanto los investigadores Beliveau y Gingras  en Los alimentos contra el cáncer, como los autores Julio Basulto y Juanjo Cáceres en Dieta y cáncer. En ambos casos citando a las fuentes correspondientes.
 
Pero también en ambos casos se previene sobre el consumo de suplementos a base de soja, por su alto contenido en isoflavonas, cuya seguridad a largo plazo aún no se conoce.
 
Por tanto, soja en el plato SÍ, soja en pastillas o polvos NO.
 
Aprende a utilizar la soja en el training intensivo Macrobiótica como apoyo al tratamiento oncológico.
 

NOTAS
[1] Béliveau, R. y Gingras, D. (2005). Los alimentos contra el cáncer. Barcelona: RBA Libros, S.A.
[2] Basulto, J. y González, C. (2019). Dieta y cáncer. Barcelona: Editorial Planeta S.A.
 
 
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Gachas para la ola de frío

Si hubo una cosa en común entre todos los pacientes rusos que tuve en Sha, esta fue el conocimiento del trigo sarraceno.
 
¿Del queeeé?
 
Sí, sí, del trigo sarraceno, un cereal desconocido para los que hemos vivido siempre rodeados de la cultura mediterránea. Un cereal que mis pacientes rusos solían desayunar de pequeños. Las gachas de trigo sarraceno, un guiño a la forma de comer macrobiótica.
 
Una de las formas de preparar gachas de trigo sarraceno es la que os muestro a continuación, venida del libro The Good Morning Macrobiotic Breakfast Book.
 
La receta original se prepara sólo con agua y, al servir, se adereza con cebollino. En esta ocasión he querido darle un toque dulce, y es por ello que añado la leche de soja y las pasas.
 
Este es el vídeo y a continuación los detalles.
 

Para la receta he utilizado:
 
1/2 taza de trigo sarraceno
5 x 1/2 taza de agua (625 ml)
Pizca de sal (1 ml)
1 taza de leche de soja (250 ml)
Pasas, 40 g
Melaza de arroz, una cucharadita
 
Tendrás para 2 raciones.
 
Con esta receta compensarás los efectos del frío, pues el trigo sarraceno es un cereal que tiene la capacidad de calentar más que otros.
 

NOTAS
[1] Kushi, A. y Esko, W. (1991). The Good Morning Macrobiotic Breakfast Book. New York: Avery Publishing Group Inc. P. 73.
 
 
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Recordando a Michio 2020

Durante este año, con la llegada de la Covid-19, un pasaje relacionado con Michio Kushi me ha venido a la mente en repetidas ocasiones. Lo narra Bill Tara [1] y dice así:
 
Aveline me llamó una vez en Boston y me preguntó si podía llevar a Michio en coche para un viaje de camping. Estaba asombrado de oír en la misma frase las palabras “Michio” y “Camping”.
 
Resulta que dos estudiantes estaban preocupadas acerca del hecho de que Michio estaba trabajando muy duro y querían llevarlo  para un fin de semana en el campo. Michio, a regañadientes, accedió si yo acudía y era el conductor (ese era uno de mis trabajos en aquellos días). Acepté. 
 
Conseguí sacos de dormir y una tienda de campaña, solo por si acaso, y también todo el equipamiento de camping, y fui a recoger a los campistas. Michio se presentó con un traje de tres piezas, sin corbata (el look casual) ¡y llevaba un par de deportivos nuevos de color blanco-nieve! Las chicas aparecieron con bolas de arroz para un mes.
 
Conduje la mayor parte del primer día hacia el norte, intentando esquivar la lluvia y acabar en Maine. Michio vio su primer alce (¿Qué es eso?) y pasó la noche durmiendo en un saco de dormir con el traje cuidadosamente plegado encima de una roca, deportivos encima.
 
Al día siguiente estábamos conduciendo con un viento tempestuoso que provenía de la costa. Las chicas intentaban, lo mejor que podían, sacar a Michio del coche y llevarlo a conocer la espuma del mar y la belleza salvaje; él, respetuosamente, dijo que miraría desde el coche. Yo me uní a las chicas y volví tras una hora para comprobar cómo estaba. Él estaba durmiendo e intenté, sin éxito, entrar y no despertarlo.
 
Michio abrió sus ojos y dijo, “¡Qué sueño más extraño!”.
 
“¿De qué trataba?” pregunté.
 
Su expresión era muy seria, “He soñado que conocía a un hombre, el cual estaba enfermo y su enfermedad era muy rara. Nadie había visto antes unos síntomas tan raros; cambiaban constantemente. Por mucho que lo intentase, no encontraba ninguna cura”.
 
“¿Qué crees que significa?”.
 
“Significa que debo estudiar más” dijo, y los dos empezamos a reír, “Es un sueño sobre enfermedades”.
 
“¿Podemos ir a la ciudad y tomar un café?”.
 
A Michio le gustaban mucho los sueños. También tenía un gran sentido del humor.
 
Nunca he conocido a una persona que estuviese más centrado en su visión que Michio. Su dedicación fue incondicional, a veces miope, pero siempre yendo hacia delante. Su mente estaba constantemente en movimiento y enfocada en cómo podía expresar mejor la filosofía macrobiótica y demostrar su aplicación práctica. 
 
 
Para el próximo año el mundo necesitará muchas curas, busquémoslas como lo hacía Michio en su sueño. No solamente necesitaremos la cura para la Covid-19, sino para todo lo negativo que nos traerá aparejado (recesión económica, cambios de trabajo, restricciones sociales, etc.).  Tomemos ejemplo y estemos enfocados en nuestra visión, sea la que sea, si es para mejorar el mundo.
 

NOTAS
[1] Esko, E. y Jack, A. (2015). Remembering Michio. Beckect, Mass: Kushi Institute. Pp. 250-252.
 
 
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Caldo de pescado

Cualquier sopa que hagas te agradecerá que uses caldo en vez de agua.
 
Es muy difícil que una sopa preparada con caldo te salga mala. Irá especialmente bien para las personas de condición delicada, que necesitan más fuerza venida de la comida. Compensará un clima frío y, en general, gustará a todos más.
 
En macrobiótica puedes hacer caldos de muy diversos tipos: de verduras, de cereales, de algas, de verduras secas, de pescado, incluso de pollo.
 
Un caldo de pescado se elabora del siguiente modo.

He utilizado una cabeza de corvina. Puedes utilizar otro tipo de pescado, y otras partes. No te recomiendo salmón porque el olor que deja no es agradable.
 
El sabor es suave, no te confundas, no es una sopa. No le añadas sal, ni verduras ni suficiente pescado como para convertirlo en una sopa que guste. Es un caldo muy suave con el sabor al pescado de fondo. Recuerda, se usa en vez de agua para la preparación de sopas, aunque, en algunas ocasiones, los caldos pueden tomarse a modo de té como remedio macrobiótico.
 

NOTAS
[1] Ohsawa, L. (1974). The Art of Just Cooking. Isshiki, Japan: Autumn Press, Inc. P. 136.
 
 
 
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