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Mis Recetas de Cocina Anticáncer

Hoy se lanza el nuevo libro de la doctora Odile Fernández, una reconocida conferenciante y autora que nos habla sobre los alimentos que nos ayudarán en la lucha contra el cáncer: Mis Recetas de Cocina Anticáncer. [Pinchar en su nombre para ver una entrevista que mantuvo para Macrobiótica Mediterránea]

Odile Fernández es médico de familia. Le diagnosticaron cáncer de ovario con múltiples metástasis en 2010. A partir de ese momento aplicó su formación en medicina y sus ganas de vivir para investigar qué podía hacer para superar el cáncer más allá de escuchar a su oncólogo y esperar que el tratamiento convencional trajese resultados. En el proceso de su investigación se dio cuenta de que la alimentación y el estilo de vida constituían dos ingredientes fundamentales de sus “recetas” anticáncer.

Como resultado de esa etapa de su vida donde le tocó cambiar la mayoría de sus hábitos surgen sus libros Alimentación Anticáncer,versión breve donde recopila la información de una primera etapa de investigaciones sobre el tema, y Mis Recetas Anticáncer, publicado en junio de 2013, un libro donde cada recomendación se acompaña de sus fuentes científicas correspondientes y el cuál ya se encuentra en su 11ª edición, algo que habla por sí sólo del éxito y la utilidad de su obra.

Ahora Odile da un paso más y publica un libro que nos lo pondrá más fácil en la cocina. Este es su vídeo de presentación:

¿Por qué me puede interesar este libro si yo estoy interesado sólo en la macrobiótica?

Libros como Mis Recetas de Cocina Anticáncer suponen una importante herramienta para quienes estamos interesados en una alimentación libre de productos refinados, muy procesados y/o cargados de aditivos, ya que nos ofrece pasos claros y ejemplos para cambiar nuestra realidad.  No hemos de esperar a tener cáncer o cualquier otra enfermedad para decidir cambiar nuestra alimentación. Muchos de nuestros sueños requieren nuestra mejor versión para poder llevarlos a cabo…y eso significa cuidarse.

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¿Funciona o no la macrobiótica?

La pregunta lógica después de entender qué es la macrobiótica es si funciona o no. ¿Y por qué? Porque gran parte de nuestra conducta la empleamos en buscar soluciones para nuestros problemas. Independientemente de que entendamos o no las causas, si estamos enfermos queremos estar sanos.

MI EXPERIENCIA

Hace ya 3 años que volví de mi viaje por EEUU, Inglaterra y Holanda, donde me formé, profundicé y experimenté en qué consistía la macrobióitca. En estos 3 años me he dado cuenta de lo siguiente:

Los meses en los que seguí únicamente una alimentación macrobiótica (18 meses) no tuve tos, ni una sola señal. No tuve granos, ni uno solo. No me puse enfermo, ni un sólo día con fiebre. No tuve mocos. No tuve fuertes apetitos por un alimento concreto…  A mi vuelta, y a medida que ingresé en el estilo de alimentación convencional, aparecieron:

  • Algún que otro grano, siempre en las mismas zonas de la cara
  • Apetitos fuertes por un dulce después de una comida, agua fresca o alimentos salados
  • Fiebre leve durante uno o dos días
  • Tos, entre 2-3 semanas con ella
  • Mocos con los que el cuerpo parece estar queriendo deshacerse de algo

Hay gente que podría atribuir todos esos signos y síntomas a causas diferentes a las de la dieta, pero no es lo que me dice mi intuición. Cuando uno está varios meses con una alimentación muy específica y vuelve a incluir alimentos de otro tipo, se da cuenta en seguida de los efectos del nuevo alimento en su salud.  De la misma manera que es imposible conocer tu propia cultura si no conoces otra, es imposible conocer los efectos de tu propia alimentación hasta que no estas un período de tiempo más o menos prolongado llevando otro tipo de alimentación.

Voy a ser honesto y mostrar tanto los pros como los contras de una dieta macrobiótica. Desde mi punto de vista también hubieron puntos positivos al volver a introducir alimentos poco saludables, pero habituales en nuestra cultura:

  • Aumenté de peso, con lo cual mejoré mi imagen ya que soy una persona muy delgada.
  • Sentí más energía al practicar ejercicio físico intenso (correr, musculación, natación).
  • Me sentí más integrado con mis amigos, porque empecé a compartir más momentos con ellos donde la comida es una parte importante.
  • Me divertí más, pues había más variedad donde elegir… lo típicamente macrobiótico (cereales, legumbres, etc.) más todo lo demás.
  • Ya no tuve tanto frío en invierno, pues cuando estaba muy delgado con una pequeña brisa sentía frío, eso sí, nunca me puse malo, ¿extraño no?

Mi experiencia me dice que SÍ existe una diferencia entre comer o no comer de forma macrobiótica. Que SÍ funciona si vamos buscando salud. Aún así hay elementos positivos y negativos, como los que he nombrado más arriba, pero conociéndolos podemos realizar ajustes para aumentar los primeros y minimizar los segundos. Mi consejo si estás interesado en la alimentación macrobiótica sería este:

Introduce un pequeño cambio en tu alimentación, algo especifico, comprueba como respondes a él. Puedes elegir entre los siguientes:

  • Eliminar la leche y los lácteos
  • Desayunar cereales integrales: arroz integral, mijo, avena
  • Cenar muy ligero
  • Eliminar el azúcar y los productos refinados
  • Comer diariamente una ración de verduras escalfadas: acelgas, zanahorias, espinacas, brocoli…

 

OTROS TESTIMONIOS

Existen cientos de testimonios de personas a las que les fue bien cambiar su comida y seguir las recomendaciones de la macrobiótica. Existen casos de recuperaciones de enfermedades específicas, en muchos casos, esas personas se han dedicado posteriormente a ser consultores macrobióticos. Tenemos el caso de Mina Dobic, que se recuperó de un cáncer de ovario, y de Virginia Harper, que se recuperó de la enfermdad de Crohn (ver su libro en la sección “Libros” del blog). El ejemplo de otro caso de recuperación del cáncer con la ayuda de la alimentación macrobiótica se puede leer en el post: Testimonio sobre cáncer de estómago y macrobiótica.

A veces la mejora de salud a consecuencia de un cambio de alimentación no va unido a la palabra macrobiótica. El cuerpo no sabe de conceptos ni palabras. Le da lo mismo que a comer bien le llamemos macrobiótica, dieta basada en plantas o cualquier otra palabra. El cuerpo responde positivamente a una alimentación que re-conoce, y que le facilita las cosas en vez de complicárselas.

Recuperarse de varias dolencias sin oir hablar de la macrobiótica ha sido el caso de Vani Hari, la creadora de Food Babe, una página web que denuncia los ingredientes perjudiales que se incluyen en nuestra comida y que en muchos casos nos roba nuestra salud. A la edad de 22 años Vani Hari era una joven en busca de éxito, pero en unos pocos meses engordó entre 11 y 13 kilos, le tuvieron que operar de apendicitis, le aparecieron algunos eczemas en la piel y padecía de asma… llegó a tomarse 21 medicamentos en un mismo día. Las enfermedades le pararon en seco y se vio obligada a buscar una solución. Convencida de que la causa de sus males residía en la comida, comenzó a investigar.

Vani Hari y macrobiotica
Vani Hari nos ayuda a comer de forma macrobiótica al investigar qué hay en la comida que nos pone enfermos.

 

¿Qué había en la comida que podía ponerla enferma? ¿Cómo podía curar su cuerpo de forma natural? Como resultado de sus descubrimientos aplicó cambios en su dieta que la llevaron a recuperar la salud. Más tarde, las continuas peticiones de familiares y amigos acerca de qué hizo para estar sana y reluciente, la llevaron a crear la página web Food Babe.

En una entrevista reciente  afirmaba que los doctores tapan los síntomas, ignorando las causas, lo que alarga la enfermedad que se tapa temporalmente pero acaba apareciendo de nuevo con mucha más fuerza. Mucha gente lo sabe pero no hace nada hasta que llega la enfermedad. Ahora, a sus 30,  afirma tener más energía que en sus 20.

Los testimonios de recuperaciones son numerosos y mi experiencia lo corrobora pero eso no quiere decir que funcione el 100% de los casos. Conocí a gente que a pesar de llevar una dieta macrobiótica no superó enfermedades, ¿Tenemos que dejarnos llevar por esos casos o por los casos donde la recuperación fue una realidad? Es decisión de cada uno de nosotros.

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La macrobiótica se ocupa del terreno

“Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron. Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad. Otra parte cayó entre los espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno”

Parábola del sembrador. Lc 8:4-15

Muchas enfermedades surgen porque el organismo presenta las condiciones ideales para su desarrollo, de la misma manera que una semilla crece si las condiciones son favorables. La medicina actual se centra en las enfermedades ignorando el terreno, lo que contribuye a no encontrar remedios definitivos contra muchas de nuestras dolencias.  Si no disfrutamos de un terreno en buen estado, cualquier virus o bacteria puede causar estragos, y hay miles de ellos. La medicina actual no está equivocada, pero deja fuera una parte importante que la macrobiótica contempla: El terreno.

¿Cómo cuidar el terreno para que el propio organismo pueda combatir las enfermedades y/o ayudar al tratamiento médico si este fuese necesario?

Un terreno en buen estado goza de varias características, en este post y ayudados por el libro de Odile Fernández, Mis recetas anticáncer,  desarrollaremos 3 de ellas:

EL SISTEMA INMUNE

El sistema inmune es el ejército que nos protege de las invasiones externas así como de los rebeldes de nuestro propio bando. Un sistema inmune fuerte significa frenar a tiempo revueltas indeseadas. A lo largo del día estamos haciendo cosas que lo debilitan o lo fortalecen, veamos algunas de ellas:

  • Nuestras emociones influyen en el funcionamiento de algunas de las células inmunitarias. En un estudio con mujeres de cáncer de ovario se comprobó cómo el estrés, la angustia y la falta de apoyo social hacen que las natural killer (un tipo de célula de nuestro sistema inmune) sean poco activas y en consecuencia los tumores más agresivos. Por otro lado, las intervenciones psicosociales que enseñan a los pacientes con cáncer a manejar el estrés han demostrado ser muy positivas, mejorando la actividad de las natural killer y ofreciendo un pronóstico favorable de evolución del cáncer. 
  • Existen fármacos que, paradójicamente, inhiben a las células inmunitarias: corticoides, quimioterapia.
  • Otras sustancias estimulan al sistema inmune. Las sustancias más potentes hasta ahora encontrados son los betaglucanos, extraídos en laboratorio de las algas y las setas; incorpóralas a tu dieta!
  •  Una alimentación occidental, con gran cantidad de grasas, azúcar y alimentos procesados, inhibe el sistema inmune.
  • Una alimentación basada en alimentos naturales, rica en fruta, verdura, cereales, legumbres, frutos secos, etc. estimula el sistema inmune. En este sentido la macrobiótica representa un modelo de dieta adecuado.
  • La falta de ejercicio físico debilita el sistema inmune, mientras que el ejercicio moderado lo estimula. El ejercicio físico intenso que supone una carga excesiva para el organismo debilita el sistema inmune.
  • El apoyo social favorece al sistema inmune, por el contrario, el aislamiento lo inhibe.

LA INFLAMACIÓN

Un terreno inflamado de forma crónica favorece la aparición de enfermedades. La inflamación es un proceso natural y necesario para la reparación de nuestros tejidos, pero una inflamación crónica hace que los tejidos se irriten provocando síntomas molestos. Se ha demostrado que la inflamación crónica favorece la aparición del cáncer. ¿Qué provoca la inflamación crónica?

  • Infecciones crónicas como por ejemplo: infecciones del tracto intestinal por helicobacter pylori, prostatitis, enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa), virus del papiloma humano.
  • Exposición continuada a tóxicos: humo de tabaco, amianto, y otros.
  • La vivencia continuada de emociones como la ira, la envidia, el resentimiento, ansiedad o estrés.
  • Una alimentación basada en alimentos procesados ricos en azúcares, grasas saturadas, omega 6 y grasas trans. Una alimentación pobre en verduras y fruta.

Para evitar la inflamación crónica del organismo aquí hay algunas cosas que podríamos hacer:

  • Acudir al médico cuando detectemos algún tipo de infección para poner tratamiento cuanto antes y no cronificarla.
  • Controlar el ambiente al que estamos expuestos. Evitar en lo posible el humo de  tabaco, el humo de los coches y las radiaciones electromagnéticas.
  • Mantener un estado en calma. Si quieres saber algunas pistas de cómo conseguirlo puedes visitar la entrada Un enfoque macrobiótico de la forma y el espacio.
  • Evitar los alimentos inflamatorios, que son: la carne, los productos lácteos, los huevos, el aceite de soja, maíz y girasol, la margarina y mantequlla, el maíz, las patatas, las harinas refinadas, el arroz blanco, los helados, productos que contengan azúcar blanco, azúcar moreno, miel, sirope de arce y glucosa.
  • Introducir en la dieta alimentos antiinflmatorios: pescado azul, frutos secos y semillas, especias y hierbas aromáticas, verduras, algas y setas, fruta y bebidas como el té verde o el vino tinto.

EL pH

Un pH entorno a 7,35 favorece que todas las funciones de nuestro organismo se lleven a cabo correctamente. El pH, o nivel de acidez-alcalinidad, es una variable puesta de moda recientemente, ya que gente famosa está siguiendo una dieta basada en este valor (más en el post: La macrobiótica está de moda). Es una variable que se relaciona con las dos anteriores, pues un estado ácido inhibe el sistema inmune y favorece la aparición de inflamación.

¿Qué hacer para tener un pH entorno a 7,35, es decir, ligeramente alcalino?

  • Evita comer gran cantidad de alimentos acidificantes como son la carne, el embutido, los huevos, los cereales y el azúcar blanco.
  • Incorpora a la dieta alimentos alcalinizantes, especialmente las verduras de hoja verde. También otros alimentos como almendras, castañas, uvas pasa, dátiles y aceites de primera prensión en frío.
  • Cuida tu estilo de vida, evitando el estrés, el dormir poco y la falta de ejercicio.

Si quieres ampliar este tema puedes visitar las entradas siguientes:

En muchos casos las enfermedad no bajan del cielo, sino que son el resultado de muchos años de un terreno abonado para ello. Con la entrada de hoy hemos intentando tomar conciencia de ello y saber qué cosas podemos hacer para tener un terreno repleto de salud.

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Masticar: Una solución para el malestar emocional

macrobiótica y malestar emocional
Descubre qué sucede al masticar conscientemente cada bocado. La macrobiótica no es sólo nutrición.

Existen dos maneras diferentes de abordar el malestar emocional: (1) Dirigiendo nuestra atención hacia fuera. Es el modo que nos han enseñado desde pequeños. Te sientes mal, buscas la causa “ahí fuera” y la cambias. (2) Otra forma: Te olvidas de todo y te centras en ti mismo. Nadie nos habló acerca de ello cuando estábamos creciendo.

Jiddu Krishnamurti solía decir que la solución a un problema está en el problema mismo, no fuera de él. ¿A qué se refería con ello?  ¿Y que relación tiene con el acto de masticar?

Cuando nos sentimos mal, nuestra inercia es mirar hacia fuera, dirigir nuestra atención hacia todo lo que no es el malestar emocional. Miramos nuestras relaciones, nuestra situación laboral, nuestra economía, nuestra conducta,… todos son candidatos a los que colgar el cartel de “Soy la causa de tu malestar”. Si logro averiguar cuál es la causa y la arreglo, dejaré de estar mal. El método a veces funciona y a veces no. Lo curioso de todo es que nunca parece ser suficiente, ya que el malestar acaba por volver al cabo de un tiempo.

¿Existe algún remedio contra el malestar emocional recurrente? Krishnamurti apunta en esa dirección. Él dice: “No mires a ninguna otra parte, quédate con lo que es, es ahí donde está la solución”. Y para quedarse con lo que es uno ha de aprender a observar sin juicio. Para observar sin juicio podemos practicar con diferentes actividades, una de ellas es la masticación (además tendremos beneficios adicionales, ver última parte de la entrada).

Cualquier actividad que realicemos de forma consciente, observando, facilitará la observación de cualquier otra cosa que ocurra en nosotros (pensamientos, emociones, sensaciones físicas, movimientos). Podemos elegir realizar alguna práctica formal, como la meditación o el yoga, pero también podemos elegir una práctica cotidiana como lavar los platos, caminar hasta el lugar de trabajo, o bien, masticar.

Masticar conscientemente nos permitirá ser testigos sanadores de nuestro malestar emocional. Recuerdo que en una ocasión, estando en la escuela de macrobiótica Cuisine et Santé (Saint Gaudens, Francia) tuve una riña con uno de los trabajadores. Durante la comida siguiente me centré en la masticación, cada bocado, 50 veces, cada bocado, 50 veces, conscientemente… Para mi sorpresa fui testigo de la disolución del malestar. ¡Fue tan claro el efecto de masticar conscientemente! Fue algo tan físico y real; una nube de humo deshaciéndose en el cielo.

Masticar no sólo nos ayudará a sortear con éxito períodos de malestar emocional, sino que además nos aportará las siguientes ventajas:

  • Convertirá la comida ingerida en trozos diminutos, lo que aumenta su área expuesta a las enzimas digestivas de la saliva y los jugos gástricos, mejorando así la digestión y abosorción.
  • Se producirá más saliva, la cual contiene importantes enzimas que ayudan a extraer los nutrientes del alimento y neutralizar los parásitos contenidos en la comida (prevenimos así las caries o otro tipo de infecciones). Recomendada por estas razones en el super-ventas “La Enzima Prodigiosa” (pincha para ver un resumen del libro en este blog).
  • Favorecerá el predominio del sistema nervioso parasimpático por encima del simpático, lo cual le dice a todo el cuerpo: “Ahora toca hacer la digestión, nada de distracciones ni estreses”. Todo ello tiene un efecto relajante.
  • Compensará la falta de hidratación de alimentos como panes y galletas; alimentos densos que nos obligan a beber más de lo necesario.
  • Nos permitirá extraer los sabores de los alimentos integrales como cereales y verduras. Disfrutamos más de la comida.
  • Comeremos menos, pues al tardar más tiempo en ingerir la comida percibimos antes las señales de nuestro cuerpo diciéndonos que estamos saciados. Si comemos menos perderemos peso en caso de sobrarnos unos kilos. Para más recomendaciones para perder peso puedes ir a “Un método para perder peso con macrobiótica“.
  • Estaremos más tiempo en el presente, pues al estar atentos a la masticación advertimos cuando los pensamientos y/o imágenes mentales intenten llevarnos a cualquier otro sitio.

En la macrobiótica tradicional se recomienda masticar cada bocado alrededor de 50 veces. En mi opinión esa cifra hemos de tomarla como referencia y no de forma estricta. Detrás de esa cifra se esconde la recomendación más sencilla de “mastica bien lo que comes”. En este sentido, el consultor macrobiótico Verne Varona nos sugiere que no contemos las veces que masticamos,  pues puede llegar a obsesionarnos y a comer mecánicamente. En cambio, sugiere que elijamos un día a la semana, una comida, y que mastiquemos conscientemente cada bocado, sin prisa. Los efectos de esa comida irán calando en las comidas siguientes, casi sin notarlo, de forma natural.

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¿Estoy sano según la macrobiótica? (2ª parte)

¿Estoy haciendo bien comiendo tantas verduras, legumbres, cereales… y prescindiendo de la carne, lácteos y otros alimentos socialmente aceptados? ¿Existen algunos criterios que me puedan dar una orientación acerca de mi estado de salud? No estoy enfermo, pero ¿cuánto de sano estoy?

La macrobiótica nos proporciona 12 indicadores de buena salud.  En la entrada anterior titulada “¿Estoy sano según la macrobiótica? (1ª parte)” vimos los seis primeros indicadores, hoy veremos los seis restantes.

FLEXIBILIDAD FÍSICA

“Sé flexible como un junco, y no tieso como un ciprés” reza un proverbio judío. En películas de artes marciales también hemos oído frases parecidas utilizando como ejemplo el bambú. La flexibilidad en todos los sentidos (física y mental) nos permite adaptarnos al entorno con más facilidad. Adaptarnos al entorno nos lleva al equilibrio y el equilibrio es siempre sinónimo de salud. Comer y llevar un estilo de vida macrobiótica nos llevará a un cuerpo-mente más flexible. Advertencia: También existen versiones rígidas de la macrobiótica que podrán llevarte a estar encerrado en casa por miedo a no poder encontrar aquello que quieres comer. Estáte alerta y sé flexible.

DOLOR

La ausencia de dolor es un indicador claro de buena salud. El dolor nos indica que algo va mal. ¿Hemos de limitarnos a acallarlo mediante medicamentos? Los medicamentos pueden ser una buena opción cuando es un dolor difícil de manejar, repetitivo e incapacitante.

Desde pequeños se nos ha enseñado a responder al dolor con algún tipo de medicamento. Socialmente existe pánico al dolor. Como ocurre a nivel psicológico, cuando no somos capaces de mirar algo directamente estamos condenamos a reptirlo (“Lo que se resiste persiste, lo que se acepta se transforma” dicho budista). Aceptar un dolor significa estar dispuesto a mirar lo que hay a su alrededor. ¿Qué he comido y bebido hoy? ¿Qué tiempo a hecho, me he adaptado bien? ¿Qué emociones he sentido? ¿Con qué personas he estado? ¿Qué pensamientos he tenido? En muchas ocasiones alrededor del dolor encontramos la solución para su transformación.

MEMORIA

Una buena memoria nos indica que las neuronas se comunican, que el sistema nervioso funciona sin fallos. Una buena memoria también es el resultado de un sueño reparador, una vida sin estrés y una alimentación natural, por ello recordar puede ser un indicador de buena salud.

RELACIONES SOCIALES EN ARMONÍA

La psicología positiva es una rama de la psicología que, desde los años 90, se encarga de estudiar a la gente feliz. ¿Qué cosas hacen aquellos que son más felices? Una de estas cosas es relacionarse con otra gente. La felicidad repercute de forma positiva en nuestra salud, por tanto, si nos relacionamos con gente existen muchas posibilidades de que estemos sanos. Además la psicología clínica también ha estudiado cómo influye el apoyo social a la hora de afrontar la enfermedad y los momentos difíciles, llegando a la conclusión de que estar rodeado por otras personas siempre es mejor.

SENTIDO DEL HUMOR

Las emociones negativas son antisaludables. El miedo, la inseguridad, el enfado,… y otras emociones negativas influyen directamente en el sistema nervioso central y en el sistema inmune. La ira se relaciona con la incidencia de trastornos cardiovasculares, el estrés se relaciona con trastornos digestivos, la impotencia con el cáncer; los ejemplos de la relación entre mente y cuerpo son numerosos.  Alguien con buen sentido del humor está libre de la carga que representan las emociones negativas, y por tanto, es más probable que disfrute de una buena salud.

PASIÓN

La pasión moviliza nuestra mente, cuerpo y espíritu en pos de un objetivo. Llena de significado nuestra vida y empuja a nuestro organismo a estar sano para seguir estando vivo. Queremos aprender, compartir, investigar y mejorar lo que nos lleva a optimizar todas nuestras habilidades. Las pasiones movilizan fuerzas escondidas capaces de producir milagros.

Hasta aquí hemos expuesto los 12 indicadores de salud que propone la macrobiótica. A continuación y con el objetivo de poder valorar de forma rápida si vamos por buen camino en cuanto a salud se refiere, he diseñado un test con el cuál valorar lo sanos que estamos. Ten en cuenta que  el test te proporciona una orientación, no la verdad absoluta.

TEST DE LOS 12 INDICADORES DE SALUD

Elige la respuesta que corresponda en tu caso y anota el número entre paréntesis, tendrás que sumarlos al final del test.

1. ¿Cuál es mi nivel de energía habitualmente?

  • Muy poca (1)
  • Poca (2)
  • Media (3)
  • Mucha (4)
  • Muchísima (5)

2. En cuanto al apetito que siento habitualmente

  • No suelo tener (1)
  • Poco apetito (2)
  • Apetito medio (3)
  • Mucho (4)
  • Muchísimo (5)

3. La regularidad a la hora de ir al baño es de:

  • 1 día/sem (1)
  • 2-3 días/sem (2)
  • 4 días/sem (3)
  • 5-6 días/sem (4)
  • 7 días/sem (5)

4. Paso las noches:

  • Con la sensación de estar despierto (1)
  • Durmiendo a intervalos (2)
  • Unas noches duermo bien y otras mal (3)
  • Normalmente bien (4)
  • No hay nada que me quite el sueño (5)

5. Emocionalmente

  • Me altero por casi todo  (1)
  • Raras veces me encuentro bien  (2)
  • Algunas veces me siento bien (3)
  • Estoy estable  (4)
  • No hay nada que me altere (5)

6. Tengo deseos irrefrenables de comer ciertos alimentos (chocolate, alguna bebida, etc.)

  • Todos los días  (1)
  • La mayoría de los días (2)
  • Algunos días  (3)
  • Casi nunca  (4)
  • Nunca(5)

7. En cuanto a mi flexibilidad me considero

  • Nada flexible (1)
  • Muy poco flexible (2)
  • Un punto medio de flexibilidad (3)
  • Flexible (4)
  • Muy flexible (5)

8. Siento dolor físico y molestias

  • Todos los días (1)
  • Con frecuencia, aunque no todos los días (2)
  • Alguna vez (3)
  • Raras veces, pero desaparecen en poco tiempo (4)
  • Nunca (5)

9. A la hora de recordar datos o información me doy cuenta de que:

  • Me cuesta mucho recordar, incluso palabras o datos sencillos y no lo consigo (1)
  • Me cuesta recordar pero si me doy tiempo e insisto al final lo logro (2)
  • Unas días recuerdo con facilidad pero otros días me resulta muy difícil (3)
  • Casi siempre recuerdo con facilidad (4)
  • La memoria nunca me falla (5)

10. Respecto a mis relaciones sociales

  • Apenas tengo amistades, soy una especie de ermitaño (1)
  • Aunque tengo varias amistades el trato es siempre tenso y fuente de conflictos (2)
  • No tengo muchas amistades, pero en la mayor parte el trato es amable y satisfactorio (3)
  • Tengo diferentes amistades y normalmente el trato es cordial (4)
  • Tengo muchas amistades y el trato es siempre satisfactorio (5)

11. Mi sentido del humor

  • No existe, soy una persona seria que lo toma todo muy a pecho (1)
  • Aparece muy rara vez (2)
  • A veces tengo buen sentido del humor, otras no (3)
  • Normalmente tengo buen sentido del humor (4)
  • Siempre tengo buen sentido del humor (5)

12. En cuanto a mis pasiones

  • No tengo ninguna pasión, mi vida no tiene ningún significado (1)
  • Rara vez tengo alguna pasión con la que me siento lleno (2)
  • Mis pasiones vienen y van, a veces tengo, a veces no (3)
  • Normalmente estoy ilusionado con algo que me motiva y me hace feliz (4)
  • Siempre siento que tengo una vida llena de significado (5)

Haz el recuento de las puntuaciones de todas las preguntas. El resultado oscilará entre 12 y 60. Si tu resultado está cerca de 12 tu salud reclama tu atención para que te pongas manos a la obra y hagas algo para mejorar. Si tu resultado se acerca a 60 vas por buen camino, los criterios que te proporciona la macrobiótica indican que lo más probable es que tu salud esté a buen nivel, ello te permitirá aprovechar y disfrutar de la vida al máximo, ¡sigue así!

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