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Fase 1 en macrobiótica: el período de reajuste

 aprendizaje espiral y macrobiótica

Cuando empezamos en macrobiótica “retrocedemos”

Decidimos hacer algo nuevo, algo diferente de lo habitual con la intención de mejorar, pero en ocasiones la vida no nos recibe con los brazos abiertos, llenándonos de cumplidos y “enhorabuenas” por ser lo suficientemente valientes como para cambiar. Por el contrario, nos ofrece tiempos peores que los precedentes al cambio.

Cambiar de un estado a otro nos obliga a pasar a veces por un incómodo período de tiempo en el que no estamos ni aquí ni allí. Es un período de transición que se da de múltiples formas, veamos 3 ejemplos:

  1. Decidimos ir al gimnasio porque ya estamos cansados de esos kilos que nos sobran. Después de la primera semana no hay nadie que me pueda mover. Estoy peor que antes.
  2. Decidimos irnos a vivir a un país extranjero. Añoro mi antigua ciudad, amigos, incluso trabajo… ¡Qué caray, si llevaba 3 años queriendo realizar el cambio!
  3. Quiero comer más sano. Leo Macrobiótica Mediterránea y me convenzo de su importancia. Me armo de valor, lleno los armarios con arroz integral, cebada, mijo, lentejas, adzuki, alubias, garbanzos, sésamo, miso,… Me pongo manos a la obra, pero tras varios días cocinando compruebo que estoy peor que antes; tengo gases, me duele la cabeza, algo de fiebre… ¿Y esto es sano? Ahora mismo voy a ponerle una reclamación a ese tío del blog, vaya timo.

¿Qué sucede? ¿Por qué estoy peor que antes? Mi intención era mejorar pero esto es un desastre

En muchas situaciones el avance sigue un patrón en forma de espiral. Retrocedemos un poco para luego avanzar más allá de donde nos encontrábamos. Siguiendo con nuestros 3 ejemplos sabemos que:

  1. …después de una semana de gimnasio las agüjetas empiezan a desaparecer y el cuerpo nos devuelve sensaciones gratificantes
  2. …después de unos meses en un nuevo lugar de residencia comenzamos a hacer amigos y a adaptarnos a la cultura del país
  3. …después de unas semanas de comer diferente nuestro cuerpo comienza a funcionar a las mil maravillas, se ha deshecho de tóxicos acumulados durante años y recibe energía fresca de alimentos naturales

En macrobiótica existe lo que llamamos un período de reajuste que comienza en el momento en que iniciamos una alimentación con un enfoque macrobiótico. Ese período, que puede durar de 1 semana a 4 meses, lo aprovecha el cuerpo para “ajustarse” a la nueva situación. De la misma manera que el cuerpo se adapta a las condiciones externas lo hace a las internas, en este caso los alimentos ingeridos. Estos ajustes en muchos ocasiones son experimentados como síntomas físicos. La doctora Olga Cuevas realiza un magnífico análisis de dichos síntomas. En su libro “El equilibrio a través de la alimentación” expone que las señalaes más frecuentes del período de reajuste son:

  • Hormigueo en las manos
  • Orina oscura con aumento de glucosa, urea y lípidos
  • Alteraciones de la temperatura corporal
  • Fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre, especialmente hipoglucemias, con la correspondiente fatiga
  • Pérdida del apetito sexual, el organismo está muy “entretenido ” con sus labores de limpieza
  • Anemia, sobre todo en personas muy carnívoras
  • Estreñimiento
  • Dolores de cabeza y articulares y picores en la sangre producidos al ser liberados a la sangre tóxicos hepáticos
  • Dolores varios: pecho, corazón, riñones
  • Eliminación de mucosidades del aparato respiratorio

También existen síntomas relacionados con el consumo elevado de determinadas sustancias:

  • Si hemos consumido mucha azúcar en el pasado podemos experimentar: cansancio, depresión, falta de coordinación, irritabilidad, ansiedad, insomnio, taquicardia y palpitaciones.
  • Si hemos abusado del café: dolores de cabeza, temblores, nerviosismo, depresión, fatiga, estreñimiento, náuseas
  • Si hemos tomado mucho alcohol: tensión, imposibilidad para relajarse, ansias de beber, náuseas, vómitos, trastornos gastrointestinales, irritabilidad, mareos, fiebre, escalofríos y alucinaciones.
  • Si consumíamos muchos lácteos: abundante mucosidad a través de la piel, órganos sexuales, senos, me mbranas mucosas y pulmones.
  • Si la carne, grasas y proteínas frecuentaba nuestro menú: mal olor corporal, lengua “sucia”, erupciones en la piel.

Espero que todos estos síntomas no desanimen a nadie para empezar a comer de forma macrobiótica. Creo que vale la pena. Yo mismo pasé una semana en la que perdí el apetito, tenía gases, se me hincharon los dedos de las manos y tuve dolor de cabeza. Pero tras esa semana… lucidez y bienestar pasaron a formar parte de mi rutina diaria. No creas, experimenta.

En las siguientes entradas podéis encontrar algunas pautas de cómo realizar la transición hacia una alimentación macrobiótica:

 

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4 comentarios en “Fase 1 en macrobiótica: el período de reajuste

  1. Hola!
    He estado viendo el documental Food Matters, gracias a tu blog, y he terminado aquí buscando información sobre quelantes e hierbas para ayudar a esta detoxificación del organismo para que esos tóxicos que se eliminan no hagan más daño. Pero no he encontrado lo que estaba buscando.
    ¿Sabrías darme más información?
    Muchísimas gracias por ayudarnos a mejorar la salud y tomar conciencia de que somos lo que comemos.
    Saludos

    1. Hola:

      ¡Gracias por tus comentarios acerca del blog!

      En cuanto a los alimentos que te pueden ayudar a eliminar los metales pesados tienes:
      1. El cilantro fresco
      2. Las crucíferas: col, col rizada, coles de bruselas, brocoli
      3. El diente de león, también llamada: achicoria amarga, taraxaco, cama-roja.
      4. Alimentos ricos en azufre, como ajo y cebolla.
      5. Chlorella, un alga que puedes encontrar en pastillas o polvo.

      Un saludo
      Mario

  2. Excelente Información , de saber como llevar estos temas a personas que hacen conciencia sobre tu salud y vida , y poder compartir esta información a mas personas que les ayude a establecer un indice de salud optimo y que se den cuenta que todo lo que existe de publicidad es muy engañoso para su salud

    1. Gracias a ti César!

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