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Telomerasa: la ciencia en busca de la longevidad

Estar joven con macrobiotica
¿Contribuye la macrobiótica a estar más joven? ¿Qué dice la ciencia?

En la época universitaria mi hermano y yo volvíamos a casa cada fin de semana y contábamos a nuestros padres los nuevos conocimientos adquiridos. Recuerdo a mi madre responder con frecuencia a nuestros apasionados relatos: “Pero… ¿hay gente que trabaja para demostrar eso?” Esa respuesta surgía cada vez que le contábamos que la ciencia había demostrado algo evidente, por ejemplo, que el ejercicio ayuda a perder peso y aumenta el bienestar. Hoy me arriesgo a volver a oír la misma respuesta de mi madre, pues vamos a ver como la ciencia demuestra que los hábitos de vida influyen en nuestra longevidad.

Recientemente acudí al evento especial que cada año celebra el Hotel  Sha Wellness Clinic, próximo a Altea. El Sha es un hotel pionero que basa su catering exclusivamente en la macrobiótica. El objetivo principal del centro es la recuperación y mantenimiento de la salud de sus clientes.  También están disponibles los servicios de un consultor macrobiótico, clases de cocina y charlas sobre alimentación y salud. La invitada estrella del evento fue María Blasco, científica española reconocida a nivel mundial por sus investigaciones sobre cáncer y envejecimiento, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y poseedora de un gran número de premios que reconocen su labor investigadora. María Blasco nos vino a hablar de su tema principal de investigación: los telómeros y la telomerasa y su relación con el envejecimiento y el cáncer.

¿QUÉ SON LOS TELÓMEROS Y LA TELOMERASA?

En cada una de nuestras células existe material genético, es decir, un paquete de instrucciones que le dice a la célula qué tiene que hacer y en qué momento. La información genética se agrupa en cromosomas (con forma de x) en cuyos extremos existen unas fundas o envoltorios llamados telómeros y que sin ellos se produciría la muerte celular. Cada vez que la célula se divide la longitud de estos telómeros disminuye. Conforme pasan los años nuestros telómeros son más cortos, lo que lleva al envejecimiento.

En 1985 se descubre la telomerasa, una proteína que reconoce los telómeros y es capaz de alargarlos de nuevo. La telomerasa está activa en el período embrionario, de manera que se alargan los telómeros que heredamos de nuestros padres y podemos así empezar nuestra vida de cero. Pero después de nacer, la telomerasa se detiene y a medida que las células se van dividiendo los telómeros se acortan y envejecemos.

La pregunta que se hace la ciencia y que personas como María Blasco intenta responder es si sería posible volver a activar la telomerasa, porque en ese caso se detendría el envejecimiento. Pero esta cuestión no está libre de problema, ya que se ha comprobado que si activásemos la telomerasa también aumentaría el riesgo de cáncer. De hecho, en las células cancerígenas la telomerasa sí que está activada. ¿Cómo activar la telomerasa sin que llegue a producir cáncer? Esa es otra pregunta cuya respuesta nos deparará el futuro.

Para comprender aún mejor qué son los telómeros y la telomerasa puedes ver el siguiente video.

¿QUÉ ACORTA A LOS TELÓMEROS?

Dejemos por el momento el asunto de la activación de la telomerasa en manos de los científicos y centrémonos en la longitud de los telómeros. Sabemos que telómeros más largos indican que el organismo es más joven, y por tanto menor probabilidades de morir a temprana edad y/o tener problemas de salud como por ejemplo accidentes cardiovasculares o enfermedades neurodegenerativas. Entonces, sería lógico preguntar qué es lo que retrasa o aumenta la velocidad a la que se acortan telómeros. María Blasco responde de forma rotunda a esta pregunta:

Sabemos que los hábitos de vida inciden de una manera muy directa en la velocidad a la que se acortan los telómeros. Por ejemplo, el estrés percibido hace acortar los telómeros; incluyendo el estrés que sentimos de pequeños o incluso el estrés sentido por nuestra madre durante el embarazo.

En esta misma línea, Elizabeth Blackburn, la descubridora de los telómeros, en una entrevista para el períodico La Vanguardia, afirma que la dieta, el ejercicio físico y la ausencia de estrés, contribuye a retrasar el ritmo al que se acortan los telómeros.

El programa de Redes de Rtve también hace eco del papel del estrés en el acortamiento de los telómeros (ver video).

Un mismo mensaje aparece de distintas formas. Los estudios científicos sobre la telomerasa corroboran lo que descubrimos a través del estudio de las poblaciones centenarias (hablamos de ello en: Longevidad, consecuencias de una vida macrobiótica) o a través del estudio de los radicales libre (hablamos de ello en: Menos carne y más vida con macrobiótica). Determinados hábitos de vida como una dieta macrobiótica (basada en plantas, sin productos procesados ni refinados, etc.), la práctica de ejercicio físico de forma regular y el tener una mente en calma, libre de estrés y preocupaciones, nos alargan la vida y  nos mantienen alejados de enfermedades cardiovasculares, el cáncer o el alzheimer.

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La macrobiótca está de moda

miranda makaroff y alimentación macrobiótica
La diseñadora Miranda Makaroff apuesta por una alimentación macrobiótica.        Fotografía: funkypetmagazine

La prestigiosa revista de moda VOGUE publica este mes en su web un artículo titulado “Cómo dar el salto a una vida más eco”. En él nos recomienda consumir productos ecológicos y seguir dietas orgánicas y macrobióticas para conseguir una vida más saludable y un cuerpo más bonito. Miranda Makaroff, diseñadora de dj e it girl, comenta que desde que se alimenta macrobióticamente tiene más energía que nunca y su piel está radiante. También afirma que no le cuesta seguirla porque al eliminar los productos extremos (salados, dulces, carnes, etc.) siente menos impulsos y ganas locas por comer lo no-saludable.

Otras revistas dedicadas a la moda también dedican parte de sus páginas a la nueva vida eco. MUJERHOY publica este mes “Guía para chicas que quieren comer verde”. En este artículo se dan consejos sencillos y muy fáciles de seguir, aquí mostramos algunos ejemplos:

  1. Un principio básico: “Productos industriales: malos. Productos frescos: buenos”
  2. Compra productos locales y de temporada
  3. Reduce a la mitad la carne y toma el doble de pescado, evitando el de piscifactoría
  4. Los productos que más consumes que sean ecológicos, y también las verduras cuya piel retiene los pesticidas: melocotones, manzanas, peras, lechugas, etc.
  5. Localiza un sitio donde comprar ecológico. En algunos supermercados ya hay sección eco, también en dietéticas hay servicios de pedido de verduras y frutas
cesta macrobiótica
“Que tu cesta esté libre de carne y los productos lácteos, que acumulan pesticidas, antibióticos y hormonas del crecimiento”. Revista: Mujerhoy.com

En TELVA, otra conocida revista de moda, podemos leer estos días un artículo titulado “Las celebrities se vuelven alcalinas” en el que explican porque una dieta basada en verduras y productos integrales puede ayudarte a perder peso y estar más guapa. Personalidades como Victoria Beckham, Gwyneth Paltrow o Jennifer Aniston la siguen. En él podemos leer: “Entre los que conocen bien este método aseguran que te aporta más energía y vitalidad porque aboga por controlar los niveles de azúcar en sangre y reduce el riesgo de infecciones aunque también tiene algunas detractoras ya que sustituye la leche, las harinas refinadas y las carnes por un extra de frutas, verduras y proteínas de origen vegetal”.

Si quieres saber más sobre lo alcalino y lo ácido puedes visitar los siguientes posts publicados en Macrobiótica Mediterránea:

En la página web telva.com también puedes ver una sencilla presentación explicando la dieta alcalina (aquí te pongo la dirección: http://www.telva.com/albumes/2013/02/11/dieta_alcalina_celebrities_adelgazar/index.html)

Hasta aquí hemos visto 3 ejemplos que demuestran como una dieta y un estilo de vida más saludable se están instalando en nuestra sociedad. Podemos encontrar ejemplos de ellos en las revistas de moda, como es este caso, pero también en las noticias, en las recomendaciones de nuestro médico, en los comercios emergentes, en las secciones de nuestro supermercado… Una nueva forma de estar en el mundo abre sus ojos: el movimiento BIO.

El movimiento “Eco” o “Bio” nos facilita el acceso a productos más sanos pero… ¿qué hacer con ellos? Es ahí donde la macrobiótica nos ayuda. Cómo combinar los alimentos, qué proporción tomar de cada uno ellos, qué alimentos tomar en cada estación, qué consumir más si queremos perder peso, qué tomar para estar concentrado… son algunas de las preguntas que responde la macrobiótica.

La macrobiótica nos enseñar a utilizar lo “bio” para estar más bellos por dentro y por fuera.

 

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Aversión al sabor, el trabajo de nuestros antepasados

Un alimento es un producto consumido regularmente por una colectividad, que ha podido constatar su inocuidad y sus beneficios a  largo plazo para la salud

Beliveu y Gingras, 2005

La aversión al sabor consiste en mostrar preferencias por unos alimentos en contraposición a otros por la experiencia que tenemos después de tomarlos. En psicología animal comprueban la existencia de este fenómeno con experimentos como este:

Primero se le priva de agua a un grupo de ratas, de forma que al ponerle agua en la jaula beben en seguida. Un día se les permite que beban agua y sacarina durante 20 minutos. A continuación se divide las ratas en dos grupos. A uno de ellos se le somete a radiaciones de un máquina de rayos X. A otro grupo no se le administra ninguna radiación. Tras volver a realizar el experimento se comprueba que las ratas que habían estado expuestas a las radiaciones beben menos del 20% de agua con sacarina que la primera vez. El grupo que no ha sido irradiado bebe más del 70% de la solución con sacarina. En resumen, se toma más de un alimento si la experiencia posterior a su consumo es agradable.

En el libro “Los alimentos contra el cáncer” de Béliveau y Gingras, se nos muestra como lo que comemos hoy en día no es el resultado de un estudio científico -entendiendo ciencia como aquello que se descubre en el laboratorio- ni es el resultado de procesos racionales, sino es el resultado de miles de pruebas ensayo-error que nuestros antepasados iniciaron hace miles de años. El fenómeno de aversión al sabor permitió esta selección.

 

Selección de los alimentos que forman una dieta macrobiótica
Los ensayos de nuestros antepasados nos guían hacia una dieta macrobiótica. Imagen: Beliveau y Gingras, 2005

Los datos anteriores nos aconsejan consumir de forma habitual aquellos alimentos que nuestros antepasados seleccionaron y consumieron.

Un ejemplo de esta selección de alimentos la podemos encontrar en comunidades que han seguido sus tradiciones hasta nuestros días. Este es el caso de la comunidad de la isla japonesa de Okinawa. Para saber más acerca de ellos, visitar el post Longevidad, consecuencia de una vida macrobiótica.

Si examinamos lo que comen en Okinawa comprobamos la ausencia de alimentos refinados y procesados, pero… ¿qué hay de la carne, huevos, frutas y pescado que la macrobiótica tradicional NO recomienda? Podemos optar por pensar de dos maneras: (1) Por un lado podemos pensar que la calidad de esos alimentos ha degenerado mucho en nuestra sociedad y los efectos de comer la carne de un animal salvaje o criado por uno mismo es muy distinto a comer la carne de un animal de granjas modernas, por esta razón puede que la macrobiótica recomiende no consumirla con frecuencia. (2) Por otro lado, puede estar señalando alguna deficiencia en la teoría macrobiótica que nos recomienda revisar los motivos de su “prohibición”. Existen otras teorías, también con sus debidas justificaciones, sobre la conveniencia de una dieta basada en alimentos animales (p.ej. la paleodieta). (3) Otro aspecto que complementa los dos anteriores podría ser las diferencias entre personas.  Mientras a unas personas puede que les siente bien no tomar productos animales a otras esta misma recomendación puede ser perjudicial. ¿Existen unas características personales -sexo, edad, actividad física, tipología corporal, etc.- que nos guíen para saber en qué casos hemos de recomendar unos alimentos y no otros, salvando así las limitaciones de unas mismas recomendaciones generales para todo el mundo? Para ampliar el tema podéis visitar la entrada Macrobiótica para ganar peso, cuyos comentarios contienen diversas consideraciones.

Parte de nuestra energía se va con prácticas modernas (dieta no saludable, estrés, contaminación, etc.) y nos impide tener una experiencia enriquecedora de la vida. En ese caso echar la vista atrás y escuchar lo que nuestros antepasados descubrieron a través de miles de años de ensayo-error puede constituir el camino hacia un nuevo destino.

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Macrobiótica de ayer, macrobiótica de hoy

cabeza cuadrada macrobiotica
¿Limita la macrobiótica tu visión del mundo?

La macrobiótica como todo cuerpo de conocimiento va cambiando a lo largo del tiempo. En los últimos años el avance en las ciencias y la tecnología ha sido vertiginoso. Con estos cambios también ha cambiado nuestra forma de ver el mundo y de interpretar y entender la realidad. ¿Se ha adaptado la macrobiótica a estos cambios? ¿Se ha modernizado la macrobiótica o sigue anclada en el pasado?

Verne Varona, consultor macrobiótico estadounidense y conferenciante en temas de salud, ofreció una entrevista hace unos años a Macrobiotic Guide, una página web que se ocupa de difundir la macrobiótica en el Reino Unido. A pesar de los años transcurridos la entrevista goza de una actualidad sobresaliente. Recomiendo su lectura encarecidamente, pues nos permite adoptar una postura sensata, alejada de extremismos y fanatismos respecto a la macrobiótica, situando a ésta dentro de un marco general donde se incluyen otros campos del conocimiento. Varona comienza la entrevista siento muy claro:

Pregunta: ¿Crees que está teniendo lugar un cambio en el movimiento macrobiótico?

Respuesta: Como movimiento, la macrobiótica, comparado con otros movimientos, parece estar quedándose atrás; empobrecido, a menudo idealista, predominantemente orientado hacia lo asiático y rígidamente encerrado en su arcaica ideología. Basándonos en la forma en que aparece, pienso que su atractivo al público en general está disminuyendo, a pesar de que algunas celebridades en prensa hablan sobre ella.

Y continúa diciendo:

La gente que empieza con la macrobiótica lo hace por una obsesión o deseo por estar sano, por conocer su filosofía o porque ha escuchado a algún famoso. Todo eso está bien, pero al final el factor que más ayuda a mantener viva la macrobiótica serán aquellas personas verdaderamente sanas que no surgen del fanatismo, ni condenan ni tienen una actitud arrogante sobre su filosofía u otras medios de curación.

Por desgracia, la mayoría de consultores macrobióticos han aprendido un protocolo lleno de formularios, los cuales son antiguos y casi mecánicos; “aquí está el círculo, aquí los porcentajes de cereales y verduras, prepara este plato 3 veces por semana, prepara está bebida 2 veces por semana, está es la columna de los “debería”, está es la columna de los “evita”, etc. “. En algunos casos habría que ofrecer directrices y a veces, recomendaciones muy específicas, pero lo que yo veo es una enorme cantidad de estrés generado por el intento de las personas para mantener todas esas recomendaciones “antiguas” y poco adaptativas. Todo eso es muy agotador. Francamente, lo contrario a lo que se pretende.

Por algunos de los escritos que he visto y la forma en que en algunos círculos la macrobiótica es impartida, el movimiento tiene un punto de fundamentalismo. Frecuentemente es explicado de un modo polarizado, dando listas de lo bueno y lo malo, con leyes y castigos (“violando el orden del universo”). Creo que necesita modernizarse. Hay algo arcaico acerca de la formula dietética porque ellos se basan en modelos de ideas, no en la realidad bioquímica de la condición de la gente moderna.

Yo creo que nosotros tenemos que detener este tipo de macrobiótica y  ser realistas al entender que la genética, los estímulos emocionales, el ambiente, y la práctica espiritual, todo juega una parte importante en nuestra salud y que todo no depende de nuestras 3 comidas al día, el condimento que usemos o el masticar hasta volvernos azules.

Muchas muertes de gente macrobiótica, aparentemente sana, indican esta realidad, y es hora de enfrentarse a la gente que atribuyen estas muertes a un consumo excesivo de productos con harina, a un exceso de sal o cualquier otra mono-idea que es expresada. Teniendo en cuenta una visión global de las cosas, esto es pensar de forma muy limitada.

Hay una simplicidad casi infantil en algunas de ls recomendaciones que desafia las realidades de nuestras condiciones, el estilo de vida moderno y lo que nosotros conocermos por trabajo práctico. Se sabe que un reconocido profesor de macrobiótica dijo que la leucemia es uno de los cánceres más fáciles de de curar con macrobiótica. Un amigo mío, un hombre europeo de 57 años, fue recientemente diagnosticado con leucemia y tenía un número elevado de células leucémicas. Muy alto. De hecho, se habían extendido por todo su cuerpo y también (eso se descubrió luego) infiltradas en su médula.

Estaba severamente anémico y difícilmente podía mantener su respiración, la cual le estaba causando estrés cardiaco. Por teléfono, un consultor le dijo que él únicamente necesitaba hacerse más yang y que la leucemia era “fácil de curar”. Tal consejo va en contra de la supervivencia, de forma instintiva y real. No soy seguidor de la medicina occidental, sin embargo, su tecnología ha salvado mi vida y muchas otras en momentos de crisis. A veces es necesaria. Pero actitudes simplistas y dogmáticas, y el desprecio de la medicina occidental, puede ser a menudo peligroso.

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La dieta macrobiótica no es una dieta

dieta macrobiótica para adelgazar
El objetivo de la dieta macrobiótica no es  adelgazar, aunque podemos perder kilos

Si buscamos en el diccionario el término “dieta” encontramos la siguiente definición:

Dieta

(del latín diaeta, régimen de vida)

  1. Conjunto de sustancias que normalmente se ingieren como alimento
  2. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y por extensión, esta comida y bebida
  3.  Privación completa de comer

Estas tres acepciones pueden causar malentendidos cuando hablamos de dieta macrobiótica. La mayoría de las veces, cuando se habla de dieta macrobiótica hacemos referencia a la primera acepción:

Dieta macrobiótica = conjunto de sustancias que normalmente se ingieren como alimento

Cuando existe algún desequilibrio importante en la persona, en ocasiones se usan los alimentos con la finalidad de restablecerlo lo más rápidamente posible. En estos casos se preparan lo que en macrobiótica llamamos un remedio macrobiótico, que consiste en un plato preparado especificamente para recuperarse de una determinada condición (sin tener en cuenta factores culinarios). En ese caso sí que podemos considerar que

Dieta macrobiótica = régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber

La tercera acepción, podría considerarse correcta sólo en el caso de que, para recuperarse de un desequilibrio (p.ej. estás con angustia por algo que comiste en mal estado), lo más adecuado fuese el ayuno. Si nuestro cuerpo está desequilibrado, y necesita un período de ayuno, podemos considerar que

Dieta macrobiótica = privación completa de alimentos

Encontramos pues, que la dieta macrobiótica puede significar tres cosas diferentes. El usar una misma palabra puede tender a confusión, más aún si consideramos que la palabra “dieta” ha sido y está siendo sobreutilizada para referirse a un conjunto de estrategias en el comer y beber para alcanzar el objetivo de perder peso. Esto me lleva a tener que matizar en muchas ocasiones el significado de “dieta macrobiótica” diferenciando esta de cualquier otro tipo de dieta cuyo objetivo es adelgazar.

Por tanto, coloquialmente, podríamos decir que la dieta macrobiótica no es una dieta, pues  su objetivo no es perder peso. La pérdida de peso se puede producir como consecuencia de la consecución de más equilibrio en nuestra vida. La dieta macrobiótica es un instrumento para conseguir más armonía con nuestro entorno, de forma que este empieza entonces a trabajar a nuestro favor. Al mismo tiempo, es un fin en sí mismo porque el cuerpo reconoce que es lo que le toca comer, es el alimento para el cual está diseñado, es la felicidad del martillo siendo usado para lo que fue creado.

Me gustaría acabar esta entrada con unas palabras de John Kozinski, consultor macrobiótico del Kushi Institute (Becket, USA), al que en una entrevista le preguntan acerca del significado de dieta macrobiotica:

La gente piensa que hay una dieta y estilo de vida macrobiótico, cuando la idea original fue que había un enfoque macrobiótico de la dieta y un enfoque macrobiótico del estilo de vida.

La gente ha olvidado esto e intentan aplicar una fórmula. La fórmula no funciona para la gente, especialmente para la gente de los tiempos modernos, por tanto, nosotros debemos de enseñar modos prácticos de cocinar naturalmente y entender el equilibrio.

Un enfoque macrobiótico es un enfoque que usa los principios del equilibrio.

 

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