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Yo también tomo café, o cómo tomarlo de forma macrobiótica

el cafe en ela macrobiotica
El café es natural, pero… ¿Es macrobiótico? ¿Existe alguna manera macrobiótica de tomarlo?

No he tomado café hasta hace un año. En serio. Hace apenas un año no sabía la diferencia entre un café sólo, un americano, un cortado y un bombón; incluso hoy te diría que no lo tengo del todo claro.

POR QUÉ EMPECÉ A TOMAR CAFÉ CON 37 AÑOS

Por fatiga, lo tomé por fatiga. Permíteme que lo describa en segunda persona:

Un día te levantas, te sientes sin energías y desanimado, si pudieses elegir no irías al trabajo, sin embargo hay que ir. Has oído hablar del café, llevas viéndolo a tu alrededor durante años.

Lo tomas un día, el instantáneo, el del armario, el típico Nescafé, y te va bien. Rindes más y te anima en unos minutos. A partir de ahí parece que los días de fatiga aparecen con más frecuencia. Te preguntas si es fatiga real o si es el efecto adictivo del café que ya ha empezado a actuar. Otro día te tomas un café de cafetera y notas aún más su efecto. Con los días el sabor te empieza a gustar.

Ya lo has hecho. Eres uno más. Has convertido al café en una de tus bebidas. Ya tomas café.

LOS EFECTOS NEGATIVOS DEL CAFÉ

Al empezar a tomar café noté que mi concentración y mi capacidad de trabajo aumentaba, pero también comprobé, personalmente, que el consumo de café conlleva efectos negativos:

DOLOR DE CABEZA

Me di cuenta de que durante 3 semanas seguidas,  siempre el mismo día, me dolía la cabeza. ¿Qué extraño, no? ¿Tres semanas seguidas el mismo día? Hasta que advertí que ese día era el día que no tomaba café. Era un dolor de cabeza incapacitante que duraba unas 24hrs.

MOLESTIAS DIGESTIVAS

Durante los primeros minutos de la jornada laboral sentía molestias en el estómago. Una sensación difusa pero molesta que duraba alrededor de una hora. A los pocos días noté granitos en la parte alta de la mejilla. En macrobiótica sabemos que el aparato digestivo está muy relacionado con el aspecto de la piel. Los mismos granitos desaparecen cuando dejo de tomar café.

DISFORIA

Al dejar de tomar café comencé a sentir disforia. La disforia es un estado desagradable o molesto que a veces se puede definir como  tristeza, irritabilidad, ansiedad o inquietud, es justo lo opuesto a la euforia. Contribuye a que busquemos tomar otro café. Mi estado de ánimo volvía al bienestar habitual al cabo de dos días sin café. Supongo que puede durar más en personas que lo hayan estado tomando durante años.

SENSACIÓN DE “COMO SI ESTUVIESE NERVIOSO”

En alguna ocasión me he sentido “como si estuviese nervioso”. Y digo “como si estuviese nervioso” porque sé que se debía al efecto de la cafeína. En mi época de estudiante de psicología recuerdo leer un experimento en el que un grupo de personas tomaba una pastilla creyendo que era vitamina C, pero en realidad era cafeína. Mientras que a otro grupo se le decía la verdad: que era cafeína. Al final del día se les preguntaba cómo se habían sentido. El primer grupo afirmaba haber estado nervioso, y en muchos casos atribuían ese nerviosismo a eventos del día. Mientras que el segundo grupo refería estar “como nervioso”, una sensación de inquietud pero independiente de lo que les había pasado ese día. Así me sentí yo al tomar café (sólo algunos días, no todos), era un día como otro cualquiera pero yo estaba “como nervioso”.

CÓMO MINIMIZO SUS EFECTOS NEGATIVOS

Para evitar en lo posible los efectos negativos del café procuro llevar a cabo lo siguiente:

COMER BIEN

Para vivir necesitamos energía. La energía puede ser el resultado de una buena dieta o puede venir de estimulantes como el café. Para asegurar bienestar y ausencia de enfermedades la dieta es la mejor opción. Tomar café al mismo tiempo que comemos bien lo hace automáticamente menos perjudicial.

El peligro del café es que enmascare la falta de nutrición real.

SIEMPRE DESPUÉS DE COMER ALGO

El café es un irritante de la capa gástrica. Al comer algo antes de tomarnos un café estamos protegiendo esa capa aunque no del todo.

Patrick Horford en su libro Improve Your Digestion comenta: “Nunca empieces tu día con un estimulante (café, té o un cigarrillo). El estrés [la activación provocada por el estimulante] inhibirá la digestión. Toma solo un desayuno basado en carbohidratos, como fruta y cereal, solo fruta, o una tostada integral de pan de centeno.

DE CALIDAD Y RECIÉN MOLIDO

Lo ideal es no tomarlo todos los días y a todas horas, pero cuando lo tomes que sea de calidad y recién molido. El dueño de la tienda de café La Mexicana, la tienda que más café vende del mundo, comentaba en una entrevista radiofónica el gusto que daba comprar café recién molido cada semana para así aprovechar al 100% sus propiedades y su sabor.

LO QUE ALGUNOS AUTORES DICEN DEL CAFÉ

La mayoría de los autores que he consultado reconocen las dos caras del café, la buena y la mala, incluso los autores clásicos de macrobiótica.

Michio Kush y Alex Jack, en The Macrobiotic Path To Total Health, afirman que el café tiene un fuerte efecto expansivo o yin, causando un incremento de energía en el cuerpo que nos permite estar más despiertos. El café estimula el pensamiento, la conversación y otras actividades intelectuales y sociales. Pero, por otro lado, también aumenta el ritmo cardíaco, hace perder la fuerza contractiva de los intestinos, aumenta el colesterol y debilita la función reproductiva. Si a estos efectos le añadimos los efectos del azúcar o la leche que acompaña frecuentemente al café, entonces aumentamos sus efectos negativos.

En una publicación reciente, el consultor macrobiótico Francisco Varatojo responde a la pregunta “¿Por qué debemos evitar tomar café o té negro?” con las siguientes líneas:

Como elemento positivo hay que señalar que estas bebidas son ligeramente antidepresivas (sobre todo el café) y estimulan la capacidad intelectual y creativa. A mí me gusta mucho el sabor del café y su efecto estimulante, pero he comprobado que su uso regular me crea ansiedad y me pone nervioso.

Desde el punto de vista de la macrobiótica y la medicina oriental, el café y el té son alimentos originarios de un clima tropical y afectan al funcionamiento de las glándulas suprarrenales, los riñones y la vejiga y que, por eso, no deberían consumirse regularmente, sobre todo si tiene un problema de salud específico.

De la misma manera y desde un punto de vista energético (energía ki), el café y el té agotan las reservas de energía vital acumuladas más rápidamente y acaban por disminuir la vitalidad y la inmunidad.

Además de aumentar el nerviosismo, el uso abusivo del café provoca a menudo una sensación de gran cansancio y, consecuentemente, una pérdida de vitalidad.

En el lado de la ciencia, Kris Verburgh, autor de La pirámide de la salud, corrobora que el café es una bebida saludable si no se abusa de ella. El café demuestra tener un efecto protector frente a varias enfermedades de vejez como el alzhemier, el parkinson y la diabetes (ver referencias al final del post). Sin embargo, también ofrece efectos negativos. Una vez que aparece una enfermedad cardiovascular tomar café puede aumentar el riesgo de ataque cardíaco. El café es adictivo y puede provocar síntomas de abstinencia, como problemas de concentración, fatiga muscular o trastornos del sueño. Un exceso puede dañar la mucosa del estómago y de los intestinos, lo cual empeora la digestión. Verburgh acaba recomendando su consumo con moderación, como máximo 3 tazas al día.

Y para el terminar el post me gustaría citar las palabras de L. Jimenez que, en su libro Lo que dice la ciencia para adelgazar, nos ofrece un enfoque que me parece acertado:

No crea todo lo que le digan sobre el café, ni para bien, ni para mal. Recientes estudios han relacionado su ingesta con efectos positivos, así que es probable que tomado con moderación no sea malo en absoluto ni afecte negativamente a su pérdida de peso ni a su salud, pero todavía está por demostrar que sea realmente beneficioso. Y a veces tomarse un buen café es un momento especial del que no tiene porqué prescindir.

Referencias de los estudios que demuestran el efecto protector del café ante el alzheimer, parkinson y diabetes. No olvidar que hay otros estudios que también demuestran los efectos adversos en otras dolencias como por ejemplo las cardiovasculares.

Eskelinen, M.H.; Ngandu, T.; Tuomilehto, J.; Soininen, H.y Kivipelto, M., “Midlife coffee and tea drinking and the risk of late-life dementia: a population-based CAIDE study”, J. Alzheimers. Disc., nº 16 (2009), pp. 85-91
Ross, G. W.; Abbott, R. D.; Petrovich, H., et al., “Association of coffee and caffeine intake with the risk of Parkinson disease”, JAMA, nº 283 (2000), pp. 2674-2679.
Salazar-Martínez, E.; Willet, W. C.; Ascherio, A., et al., “Coffee consumption and risk for type-2-diabetes mellitus”, Ann. Inter. Med., nº 140 (2004), pp. 1-8.

 

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