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¿Es estricta la dieta macrobiótica?

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¿Es estricta la dieta macrobiótica?

Me encuentro con muchas personas que me comentan los estricta que es la dieta macrobiótica. Han leído algunos artículos en internet y han construido una imagen de la macrobiótica como una práctica austera y limitada.

Y no les quito la razón porque algunos de estos artículos dicen cosas como estas:  “Los seguidores de la dieta macrobiótica pasan por varios niveles, y su objetivo es llegar a alimentarse únicamente de cereales”, “Podría caer en un déficit de proteínas y vitaminas”, “Es una forma extrema de vegetarianismo combinada con la filosofía Zen”.

¿Es estricta la dieta marobiótica? ¿Tienen razón todos estos artículos?

El ser humano tiene la capacidad de cristalizar la información. Nos llega información acerca de algo -la dieta macrobiótica- y nos creamos una imagen de ese algo. A partir de ahí toda la información que nos llegue relacionada con ese concepto la encajamos en la imagen construida. Son procesos que los psicólogos estudian en el tema de los prejuicios. ¿Cómo se forma y se mantiene un perjuicio? El prejuicio puede referirse a personas inmigrantes, o bien a otro tipo de cosas como dietas, religiones, o cualquier cosa nueva para la cultura donde uno ha nacido y vive. La imagen que construimos pueden ser más o menos flexibles en función de varios aspectos, por ejemplo: lo que oímos la primera vez que nos explicaron en qué consistía la macrobiótica, la opinión de mis amigos al respecto, mis experiencias pasadas con las dietas, etc., etc.

¿Cuál es la imagen que te quieres formar de la macrobiótica? ¿Es una imagen rígida, estricta…? Quizás estés buscando eso. ¿Es una imagen flexible, adaptada a nuestros tiempos, funcional…? Esta es la opción por la que yo apuesto. Y esa es la idea desde donde escribo en este blog.

En este sentido, el consultor macrobiótico Verne Varona describe su experiencia a finales de los 60 y principios de los 70 en Estados Unidos. Comenta que al principio le presentaron la dieta macrobiótica como “La dieta”, un modelo que encajaba en todos los casos. ¿Quieres tener más vitalidad? Sigue esta dieta. ¿Quieres prevenir una enfermedad? Sigue esta dieta. ¿Quieres recuperarte de una dolencia? Sigue esta dieta. Cualquier variación que se saliese de la dieta modelo significaba dejar de ser macrobiótico.  Reconoce que a él y a los de su generación les fue presentada la macrobiótica con un margen de flexibilidad, pero que como jóvenes fanáticos que buscaban identificarse con algo y hacerlo todo de forma perfecta, muchos de nosotros tomamos las cosas de forma literal.

En sus primeros años como consultor macrobiótico Varona se dio cuenta de que cualquier plan dietético que se percibiese como inflexible, bien por el estilo de vida de quien lo quisiese hacer, la falta de disciplina o aspectos de carácter social, ello llevaba a un efecto de todo o nada. De esta manera se perdían muchos de los beneficios que una mejora en la dieta pudiese proporcionar.

Con los años aprendió a diferenciar entre los clientes que estaban dispuestos a grandes cambios de los que estaban dispuestos a hacer pequeños. Aún así, cuando la dieta se presentaba de forma flexible, los resultados eran mucho mejores en los dos casos.

Al princio puede que necesites ser algo más estricto, hasta comprobar en tu propia experiencia cuáles son los resultados. A partir de experiementar los cambios, será tu propia experiencia la que te guíe. En este sentido yo suelo decir:

La macrobiótica me utilizó a mi los seis primeros meses, después yo utilicé a la macrobiótica

En la última charla que impartimos en Espígol –Verano y macrobiótica en Elche–  uno de los asistentes afirmó que al hacer macrobiótica experimentó una gran vitalidad y lucidez. Esa es la experiencia de la que hablo. A partir de ese punto, la rigidez, en caso de existir, se diluye… ¿O a caso alguien dejaría de hacer lo que le sienta bien? Sería de locos.

Con el objetivo de ofrecer más flexibilidad a sus clientes, y que las recomendaciones puedan encajar en el estilo de vida de cada uno de ellos, Verne Varona diseña diferentes plantillas o modelos donde se indican diferentes porcentajes de alimentos. Estos modelos iremos viéndolos en próximas entradas.

Terminamos con el nombre de cada uno de estos modelos o plantillas:
(a) El nuevo modelo macrobiótico multicultural
(b) La plantilla macrobiótica para el comensal por conveniencia
(c) La plantilla macrobiótica para perder peso
(d) La plantilla macrobiótica para sanar

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Dieta macrobiótica para ganar peso

Falta de nutrición según la macrobiótica
Las mejillas hundidas de Johnny Deep indican falta de nutrición. Una dieta macrobiótica le ayudaría a ganar peso

Hace una semana publiqué una entrada bajo el título Perder peso con macrobiótica. La entrada despertó bastante interés. Ricarda, una de nuestras lectoras a la que agradezco su participación, nos preguntaba qué había que hacer para ganar peso. La pregunta me pareció que abría un tema que iba a requerir, al menos, otra entrada. Por ese motivo nos encontramos hoy aquí,  hablando de cómo nos puede servir la dieta macrobiótica para ganar peso.

Empecemos por un mensaje que en mi formación en el Insituto Kushi (Becket, Massachussets), uno de nuestros profesores repitió insistentemente:

Cuida tu aporte de proteínas y grasas, la macrobiótica tradicional lo descuida.

Junto a ese mensaje nos advertía que la dieta macrobiótica estándar es una dieta artificial creada para presentársela a la gente de forma simple. Mi profesor de inglés nos dice algo parecido: “El inglés que estudiáis no existe, es algo artificial, pero es lo mejor para aprenderlo”. De esta manera, aprendemos macrobiótica a partir de un modelo estándar, no real, porque las condiciones que nos rodean aconsejaran cambiarlo en una u otra dirección, al igual que ocurre con las expresiones o acentos en la lengua inglesa en función de quién seamos y de donde nos encontremos.

La dieta macrobiótica adecuada para una persona puede coincidir al 95% con las recomendaciones estándar, mientras que la dieta adecuada para otra persona puede coincidir en un 70%, y no por ello ninguna de las dos personas es más o menos macrobiótica que la otra.

Por tanto para aquellas personas que la dieta macrobiótica estándar les induzca a una pérdida importante de peso , recomiendo observar la cantidad de proteínas y grasas que ingieren. Una de las señales que puede indicar falta de estos nutrientes es un hambre voraz. Cuando faltan proteínas y grasas el cuerpo pide más en busca de ellos. Otra señal podría ser digestiojes débiles, ya que las proteinas son necesarias para la síntesis de enzimas digestivos.

Las recomendaciones prácticas podrían traducirse en los siguientes puntos:

  1. Asegúrate de que tomas legumbres de forma regular, 3-4 veces a las semana
  2. Toma pescado 3-4 veces por semana, sobre todo blanco
  3. Ten presente los frutos secos como fuente alta de proteínas y grasas. La leche de almendras podría ir bien para el desayuno
  4. Algún huevo ecológico también es recomendado por autores como Dr. Pérez Calvo-Soler
  5. El germen de trigo es un complemento excelente que podemos añadir a los desayunos en forma de cremas o cereales
  6. Daniel Mayor, co-director de la escuela de macrobiótica ESMACA, nos comenta que para ganar peso hay que tomar alimentos yin de buena calidad: cuscús, tofu, tempeh y seitán, además de una alimentación equilibrada en los demás aspectos
  7. Montse Bradford tiene un libro excelente repleto de recetas macrobióticas con proteínas vegetales. Su título es “El libro de las proteínas vegetales”
  8. Toma de 2 a 3 cucharadas de un aceite de buena calidad: aceite de oliva, de lino, de sésamo, etc.
  9. Cuida los momentos en que comes, incluyendo antes y después, tratando de que sean espacios tranquilos
  10. Mastica muy bien, ello facilitará la absorción de los nutrientes

¿Como sé si mi delgadez es señal de un desequilibrio interno?

Para saberlo podemos utilizar varios criterios. En psicología también se hace así para saber si alguien tiene un trastorno. Los criterios para juzgar nuestro bajo peso podrían ser:

  1. El juicio de los demás. En psicología se sabe que uno de los criterios más infalibles que existe para detectar la presencia de un trastorno psicológico es la discriminación del grupo. Un niño que es desplazado por sus compañeros en la escuela tiene altas probabilidades de tener un trastorno mental o rasgo que lo hace diferente. Parece ser que la especie, como grupo, tiene mecanismos que nos hacen detectar lo anormal. Si vas por la calle y al encontrarte con conocidos no paran de decirte lo delgado que estás y el mal aspecto que tienes, puedes empezar a sospechar que algo pasa.
  2. El criterio subjetivo. Las sensaciones que tú tengas también juegan un papel fundamental. Si te sientes fatigado, sin ganas de reuniones sociales, actividades al aire libre o falta de lucidez, puede que el bajo peso también indique la existencia de una debilidad que ha de corregirse. Puedes comparar como te sientes con otros momentos en los que tenías más peso.
  3. Las respuestas que observo al aplicar algunos cambios. Si tras cambiar tus hábitos alimentarios (más proteínas y grasas, más cantidad de comida, alimentos de más calidad) observas mejoras tanto en el aspecto físico como en tus sensaciones, esas mejoras te están diciendo algo.
  4. Michio Kushi, que ha enseñado e inspirado a miles de profesores de macrobiótica, en su libro “Your Body Never Lies” nos señala que unas mejillas hundidas, como vemos en la fotografía de Johnny Deep, significan falta de una nutrición equilibrada, en especial falta de proteínas y grasas.

Con esta entrada he intentado responder a la pregunta de una de nuestras lectoras. A ella le digo: “Gracias Ricarda por participar en el blog mediante tus comentarios y preguntas. Espero que la información que aquí encuentras te haya sido de utilidad. No dudes en contactar conmigo si tienes alguna duda”.

El peso es un indicador que nos puede servir en determinados momentos para juzgar nuestro estado de equilibrio. Podemos utilizarlo junto con otros indicadores para corregir el rumbo de nuestro organismo, al igual que hace un piloto con su avión.

 

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Dieta macrobiótica para la osteoporosis

Dieta macrobiótica para osteoposoris
Con una dieta macrobiótica aumentamos el aporte de calcio y minimizamos sus pérdidas, lo que contribuye a la mejora de la osteoporosis

Las enfermedades pueden estar causas por diversos motivos. Argumentar que con una dieta se va a solucionar un problema lleva implicito el conocimiento de la causa: una dieta deficiente. Desde aquí no queremos caer en ese error, pero sí sugerir qué cambios en la dieta puede contibuir a aumentar las probabilidades de que la salud mejore. Con lo que sabemos hacemos lo mejor que podemos.

El número de abril de la revista integral publicaba un artículo sobre la osteoporosis. En él se describía esta enfermedad y se sugerían unas recomendaciones dietéticas. En este sentido, la dieta macrobiótica para la osteoporosis, puede suponer una gran ayuda. A continuación os resumo varias de estas recomendaciones:

  1. Reducir el consumo excesivo de proteínas. El cuerpo humano para poder asimilar las proteínas tiene que hacer uso del calcio. Cuando la dieta no aporta el suficiente calcio para esta tarea, tiene que recurrir a sus almacenes que están ubicados en los huesos. El 99% del calcio del cuerpo está en los huesos. Una vez usado, el calcio se elimina por la orina.
  2. Consumo excesivo de fósforo. El fósforo dificulta la absorción de calcio. De hecho en una comparativa entre la leche de vaca y la leche humana, nos daremos cuenta que la proporción calcio-fósforo es menor en la leche de vaca (menos calcio por la misma cantidad de fósforo). Leche humana 2,35 partes de calcio por 1 de fósforo. Leche de vaca 1,27 partes de calcio por 1 de fósforo. El fósforo está presente en las proteínas de la carne, pero también en muchos de los refrescos.
  3. Exceso de sal. Berdonces, el autor del artículo, comenta que no hay una acuerdo claro en los efectos que tiene el consumo exceivo de sal en la incidencia de la osteoporosis, pero sí que se ha observado en una parte de la población responde a un aumento de sal en la dieta con un aumento de excreción urinaria de calcio.
  4. Azúcar. El azúcar es un alimento, casi artificial, dado su alto grado de refinamiento. Veáse la entrada Por qué NO-azúcar en macrobiótica. El organismo necesita altas dosis de minerales para poder metabolizar el azúcar, minerales que extrae de las reservas de los huesos. Una cosa más, el consumo de azúcar también aumenta la secrección de cortisol, hormona del estrés, cuya presencia está relacionada con un aumento de pérdida de calcio por la orina.
  5. Harinas refinadas. En este caso, estamos en la misma situación que con el azúcar. El consumo de un producto refinado obliga al cuerpo humano a utilizar minerales almacenados para poder metabolizarlo. Además, no sólo se usan las reservas de minerales sino que se deja de consumirlos, ya que esos mismo productos refinados (por ejemplo, los cereales) contiene minerales en su versión integral.
  6. Cafeína. El consumo de cafeína, que podemos encontrar en cafés, bebidas de cola, chocolate, mate, etc., potencia la eliminación de calcio a través de la orina en un 50-70%.
  7. Alcohol. La relación entre osteoporosis y alcohol aún no está clara, pero se sospecha ya que la incidencia de la osteoporosis aumenta en la población masculina alcohólica, siendo rara esta enfermedad en hombres.

Hasta aquí, y en cuanto a la dieta se refiere, hemos cubierto aquellos alimentos que restan salud. Ahora vamos a complementar la información que nos facilita el Dr. Josep Lluis Berdonces en la revista Integral, con aquellos alimentos que suman salud en el caso de tener deficiencias de calcio en el organismo. Tendríamos que asegurar la presencia en nuestra dieta macrobiótica de los siguiente alimentos:

  1. Productos naturales, sin procesar y sin aditivos artificiales que puedan requerir la participación de nuestra reserva de minerales
  2. Aceites de buena calidad, ya que ayudan a la absorción del calcio
  3. Algas de tipos variados, ya que tienen un alto contenido en calcio. Por ejemplo, el alga hijiki tiene hasta 10 veces más calcio que la leche de vaca. Se puede ver el contenido de calcio de varios alimentos en la entrada Dónde está el calcio en macrobiótica
  4. Verduras de hoja verde. El perejil , las acelgas o la col rizada son algunos de los ejemplos
  5. Frutos secos y semillas como las almendras, las avellanas, los pistachos o las semillas de sésamo también son ricos en calcio
  6. Ejercicio físico. aunque no se trate de un alimento, el ejercicio físico juega un importante papel en la absorción del calcio. Después de 30 minutos de paseos, o unos minutos nadando, el cuerpo está más dispuesto a absorber y almacenar calcio

A pesar de tener presente la necesidad de tomar alimentos con calcio, parece que es más importante evitar perderlo. Existen poblaciones que ingieren muy poca cantidad de calcio (también poca cantidad de proteínas de origen animal), que apenas conocen la osteoporosis. Mientras que existen poblaciones que son grandes consumidoras de leche y productos lácteos, por ejemplo EEUU o el Reino Unido, que tienen altas tasas de osteoporosis.

Si estás interesado en cómo la dieta y el estilo de vida puede ayudarte a combatir la osteoporosis recurre a un consultor macrobiótico para asesorarte, pues en muchos casos es necesario un ajuste personalizado según la condición particular en que nos encontremos.

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La dieta macrobiótica no es una dieta

dieta macrobiótica para adelgazar
El objetivo de la dieta macrobiótica no es  adelgazar, aunque podemos perder kilos

Si buscamos en el diccionario el término “dieta” encontramos la siguiente definición:

Dieta

(del latín diaeta, régimen de vida)

  1. Conjunto de sustancias que normalmente se ingieren como alimento
  2. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y por extensión, esta comida y bebida
  3.  Privación completa de comer

Estas tres acepciones pueden causar malentendidos cuando hablamos de dieta macrobiótica. La mayoría de las veces, cuando se habla de dieta macrobiótica hacemos referencia a la primera acepción:

Dieta macrobiótica = conjunto de sustancias que normalmente se ingieren como alimento

Cuando existe algún desequilibrio importante en la persona, en ocasiones se usan los alimentos con la finalidad de restablecerlo lo más rápidamente posible. En estos casos se preparan lo que en macrobiótica llamamos un remedio macrobiótico, que consiste en un plato preparado especificamente para recuperarse de una determinada condición (sin tener en cuenta factores culinarios). En ese caso sí que podemos considerar que

Dieta macrobiótica = régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber

La tercera acepción, podría considerarse correcta sólo en el caso de que, para recuperarse de un desequilibrio (p.ej. estás con angustia por algo que comiste en mal estado), lo más adecuado fuese el ayuno. Si nuestro cuerpo está desequilibrado, y necesita un período de ayuno, podemos considerar que

Dieta macrobiótica = privación completa de alimentos

Encontramos pues, que la dieta macrobiótica puede significar tres cosas diferentes. El usar una misma palabra puede tender a confusión, más aún si consideramos que la palabra “dieta” ha sido y está siendo sobreutilizada para referirse a un conjunto de estrategias en el comer y beber para alcanzar el objetivo de perder peso. Esto me lleva a tener que matizar en muchas ocasiones el significado de “dieta macrobiótica” diferenciando esta de cualquier otro tipo de dieta cuyo objetivo es adelgazar.

Por tanto, coloquialmente, podríamos decir que la dieta macrobiótica no es una dieta, pues  su objetivo no es perder peso. La pérdida de peso se puede producir como consecuencia de la consecución de más equilibrio en nuestra vida. La dieta macrobiótica es un instrumento para conseguir más armonía con nuestro entorno, de forma que este empieza entonces a trabajar a nuestro favor. Al mismo tiempo, es un fin en sí mismo porque el cuerpo reconoce que es lo que le toca comer, es el alimento para el cual está diseñado, es la felicidad del martillo siendo usado para lo que fue creado.

Me gustaría acabar esta entrada con unas palabras de John Kozinski, consultor macrobiótico del Kushi Institute (Becket, USA), al que en una entrevista le preguntan acerca del significado de dieta macrobiotica:

La gente piensa que hay una dieta y estilo de vida macrobiótico, cuando la idea original fue que había un enfoque macrobiótico de la dieta y un enfoque macrobiótico del estilo de vida.

La gente ha olvidado esto e intentan aplicar una fórmula. La fórmula no funciona para la gente, especialmente para la gente de los tiempos modernos, por tanto, nosotros debemos de enseñar modos prácticos de cocinar naturalmente y entender el equilibrio.

Un enfoque macrobiótico es un enfoque que usa los principios del equilibrio.

 

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PERDER PESO CON MACROBIÓTICA

dieta macrobiotica cuerda floja
La dieta macrobiótica cambia, al igual que lo hacen las fuerzas que ejerces para caminar en la cuerda floja

En la entrada anterior vimos como la dieta macrobiótica de los 13 días no era una dieta macrobiótica. También sugerimos la idea de que una dieta macrobiótica no podía ser algo fijo, ya que nuestro estado y las condiciones del entorno varían constante.  Si lo que tratamos mediante la macrobiótica es de estar en equilibrio, la dieta habría de variar con los cambios nuestros y del entorno. Imagina que andas por la cuerda floja y las condiciones a tu alrededor cambian (ahora viento por la derecha, ahora no, ahora viento por la izquierda, ahora no, ahora un pájaro se posa en tu hombro, ahora se va…). Las fuerzas que tienes que ejercer y que te mantienen en equilibrio serán cada vez diferentes. Así funciona la dieta macrobiótica.

Entonces que, ¿ no podemos utlizar la macrobiótica para lograr objetivos tales como perder peso?

Sí, sí que podemos, pero este objetivo irá inseparablemente unido a otro más global: la ganancia de equilibrio. Y el equilibrio por si solo nos llevará directos a una mayor salud y vitalidad. Fórmulas fijas no tenemos, pero si existen recomendaciones generales. Verne Varona nos ofrece “10 consejos para una rápida y permanente pérdida de peso”. A continuación los expongo con mis propias palabras:

  • Haz ejercicio

El movimiento hará que pierdas calorías y mejorará tu digestión. Puedes optar por ejercicio aeróbico, 30 minutos al día puede ir bien, aunque esto es una recomendación general, tendrá que adaptarla a tu nivel. Ejemplos de tipos de ejercicio podrían ser: Bicicleta, natación o caminar. También ten en cuenta las características del entorno para elegir la actividad más adecuada.

Otra opción es el entrenamiento en gimnasio. Levantar pesas de 2 a 3 veces por semana, te hace perder muchas calorías y además aumenta tu metabolismo. El ejercicio en gimnasio tan contribuye a ingresar más calcio en los huesos y mejorar tu estado de ánimo.

  • Presta atención a tu nivel de glucosa en sangre

No pases muchas horas sin comer. Tu cuerpo utiliza la glucosa de la sangre para sus actividades, si no comes lo suficiente o dejas mucho tiempo entre comidas, la glucosa puede bajar de forma severa y ello te conduciría a un hambre voraz. Olvida la fuerza de voluntad en este momento, atacarás a cualquier cosa que te pase por delante. Comiendo frecuentemente evitamos estos episodios.

  • Evita cenar  tarde

Si cenamos tarde con frecuencia, podemos tener los siguientes síntomas: Un sueño agitado, un despertar con la sensación de no haber descansado y un carácter irritable por la mañana. En algunas ocasiones, intentaremos compensar todas estas sensaciones con algo de comer, lo que nos lleva a comer cuando realmente no tenemos hambre.

  • Reduce la grasa y el azúcar de la dieta

Un alto porcentaje de calorías en nuestra dieta proviene de la ingestión de grasas. Quitar las grasas no sería buena idea, ya que el cuerpo compensaría esta falta con un hambre incontrolable. Por este motivo, hemos de tomar entre 2-3 cucharadas de aceite de buena calidad al día. Podemos utilizarlo para saltear unas verduras o aliñar ensaladas. También el consumo de semillas y frutos secos nos dará el tipo de grasas que necesitamos para una salud óptima. El exceso de azúcar nos lleva a tener más grasa, ya que el cuerpo transforma el excedente de azúcar en grasa, por ese motivo reducir el consumo de azúcar es una buena opción.

  • Selecciona tus bebidas sabiamente
bebida no macrobiótica
Los refrescos no se incluyen en una dieta macrobiótica

Las bebidas con alcohol contiene muchas calorías, entre 150 y 450 calorias por vaso. El alcohol son azúcares vacíos, que no aportan nutrientes esenciales, pero sí calorías innecesarias.

Los resultados de un estudio dirigido por el Dr. Richelsen, del Hospital Universitario de Aarhus (Dinamarca), muestran que la ingestión de un litro de gaseosa azucarada común al día (cualquier refresco de cola, naranja, etc.), aumenta los depósitos de grasa en el hígado, los músculos y alrededor de los intestinos. Este tipo de grasa está asociado a un mayor riesgo de padecer diabetes de tipo 2, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares o hepáticas. Según los investigadores, este tipo de grasa, llamada grasa ectópica, es más peligrosa para la salud que la grasa subcutánea, ya que implica un peor funcionamiento de los órganos afectados.

  • Incorpora hidratos de carbono complejos

De una a una y media tazas de cereal en grano puede ser suficiente (taza=250ml). Prefiere el cereal en grano a las harinas. Elige entre una amplia variedad: arroz integral, avena, mijo, trigo, trigo sarraceno… Los cereales integrales te ayudarán a no generar toxinas, a mantener tu sangre limpia y a asegurar regularidad a la hora de ir al baño. Los cereales combinados con verduras preparadas de diferentes formas, puede dar como resultado comidas más satisfactorias, que no generen ganas por más. En este blog, y otros que recomiendo en “Sitios de interés” -en la barra lateral derecha- podrás encontrar infinidad de recetas macrobióticas. Te recomiendo los vídeos de Raquel la dietista o el blog de Agnès Pérez llamado Cocina macrobiótica mediterránea.

  • Come un pequeño tentempié antes de ir a algún evento social

Varona nos sugiere que es una mala idea ir a un evento social muertos de hambre, parece un consejo inteligente. Es probable que comamos de más y tengamos pocas opciones saludables entre las que elegir.  Comer un pequeño tentempié saludable antes de salir de casa, reducirá las probabilidades de comer demasiado.

  • Haz porciones para evitar comer mucho

Para evitar la tendencia a acabar aquello que emprendemos, que no está mal, a no ser que sea un plato lleno hasta la coronilla, podemos “porcionalizar” la comida e ir sirviéndonos poco apoco hasta que estemos satisfechos. Esto me recuerda  una práctica que llevan a cabo en la isla de Okinawa, uno de los pueblos más longevos de la Tierra. Allí la comida la ponen sobre la barra de la cocina. La gente va a servirse a la barra y después se retira a la mesa para comérsela. En caso de querer más, vuelven a la barra y se vuelven a servir.

  • Planifica tus comidas

Planificar las comidas hace que centremos nuestra atención en el objetivo, así evitamos tentaciones. Nada más el hecho de ir a comprar es diferente. Te adentras en el supermercado con un objetivo, este alimento, este y este. Pasas por al lado de tentaciones, reafirmando tu propia voluntad. Pequeños pasos que te hacen llegar lejos.

  • Vigila tus emociones

Determinadas emociones pueden desencadenar ganas locas por comer alimentos, normalmente dulces, pues tienen un efecto relajante. Advierte cómo las emociones se relacionan con los deseos de comer determinados alimentos e intenta conseguir más equilibrio por otros medios. Ejercicio físico, respiraciones profundas o técnicas de relajación podrían ser algunos ejemplos.

Estos han sido algunos de los consejos que Verne Varona, un consultor macrobiótico de reconocido prestigio, nos ofrece para la pérdida de peso. Estos consejos no son excluyentes, lo que quiere decir que puedes combinarlos con otras recomendaciones que obtengas de tu dietista, o que hayas aprendido de libros, o bien de tu experiencia personal. Elabora tu propio plan y comienza el viaje hacia una vida más saludable.

Puedes encontrar más información al respecto en la entrada Macrobiótica para reducir la obesidad infantil.