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Por qué la dieta de la piña sí y la macrobiótica no, o la necesidad de un plan semanal

macrobiótica y plan semanal
La dieta de la piña es un plan específico, claro y sencillo. ¿Podemos hacer lo mismo con la macrobiótica?

A la dieta macrobiótica le falta lo que tienen todas las dietas: un plan semanal. Todas las dietas, incluso la dieta de la piña, la de la alcachofa o la del pepino, tienen un plan específico, instrucciones claras que nos indican lo que tenemos que comer para el desayuno, la comida y la cena.

¿Qué pasa con la dieta macrobiótica que no tiene ese plan?

En las escuelas donde estuve se nos explicaban los beneficios de los alimentos recomendados, las situaciones en que convienen unos u otros, cómo cocinarlos, cómo se relacionan con los diferentes órganos del cuerpo o  en qué cantidad tomarlos, pero nunca un plan semanal del tipo Lunes X, Martes Y, Miércoles Z…

POSIBLES RAZONES DE LA AUSENCIA DE UN PLAN MACROBIÓTICO SEMANAL

Estas son algunas de las razones por las cuales la dieta macrobiótica no se caracteriza por un plan concreto:

  1. Porque la dieta macrobiótica por definición ha de ser distinta en cada persona, pues cada persona necesita alimentos distintos y cantidades distintas para alcanzar el equilibrio.
  2. En la dieta macrobiótica no existe un objetivo claro y específico en pos del cual descartar todas las consecuencias que se puedan derivar de llevar un dieta concreta. Por ejemplo, en la dieta de la piña el objetivo es perder peso, que más da si la persona se queda sin vitaminas y minerales, que más da si la persona se enfría y pasa un frío de muerte en invierno, que más da si el azúcar en sangre sufre subidas y bajadas espectaculares. Eso permite dar unas instrucciones claras y precisas.
  3. Otro factor es que la dieta macrobiótica estándar está compuesta por alimentos y formas de cocinar poco habituales en nuestra cultura. Dar un plan preciso en esas circunstancias echaría para atrás hasta al más motivado “freaky” de las dietas.

UN PLAN SENCILLO PARA INICIARSE, DESPUÉS NO ES NECESARIO

Pero a pesar de todas esas razones que nos llevan a no tener un plan semanal, concreto y preciso, el tenerlo contribuiría a que muchas personas se iniciasen en un modo de alimentarse que traería consigo numerosas ventajas. Para que ese plan fuese útil debería tener las siguientes características:

  1. Estar compuesto de alimentos conocidos, al menos, la mayor parte.
  2. Utilizar poco tiempo para cocinar, pues la mayoría de nosotros estamos muy ocupados.
  3. Recetas con pasos sencillos y no muy elaborados.
  4. Que tengan buen sabor, o al menos que respeten la intensidad de sabores a la que estamos acostumbrados.
  5. Que “cuadren” con nuestras costumbres culturales

Cuando buceamos por la bibliografía macrobiótica podemos encontrar algunos planes, algunos se ajustan más que otros a los requisitos citados. Dos ejemplos:

Michio Kushi, la macrobiótica más tradicional

Michio Kushi y Alex Jack escriben en su libro The Macrobiotic Path To Total Health:

Lunes:

  • Desayuno: Mijo (cocinado con bastante agua para que quede cremoso)  con semillas de calabaza, sopa de miso con col china y seta shitake, col rizada al vapor, bebida caliente (normalmente té kukicha o bancha).
  • Comida: Estofado de cebada con verduras, Algas arame con cebolla y maíz, ensalada hervida con cebolla, zanahoria, col y nabo.
  • Tentempié a media tarde: Mochi tostado en la sartén, bebida de verduras dulces.
  • Cena: Sopa de arroz y garbanzos con cebolla y calabaza, condimento de alga nori, nishime con raíz de loto, daikon y kombu, zanahoria y sus hojas, ensalada prensada con col china y rabanito rojo.

Es el ejemplo de un día de su plan semanal. Comprobamos que lleva tiempo cocinarlo, algunos de los ingredientes son desconocidos, algunos platos no se adaptan a nuestras costumbres culturales (sopa en el desayuno) y son sabores poco intensos.

Montse Bradford, una macrobiótica más moderna

Montse Bradford en su libro La Nueva Cocina Energética escribe:

Lunes:

  • Desayuno: Crema de cereales (avena y cebada) con pasas, canela y almendras tostadas. Rodajas de pepino y manzanas frescas, café de cereales con leche de arroz.
  • Comida: Pasta integral con verduras y tofu.
  • Cena: Sopa de lentejas. Ensaladilla de arroz. Seitán a la plancha. Ensalada con hierbas aromáticas y wakame. Compota de manzanas a la vainilla.

Esta versión de la macrobiótica respeta más la cultura mediterránea y utiliza más ingredientes conocidos. En el siguiente enlace tienes una fotografía donde puedes ver el plan semanal completo: Plan semanal, dieta macrobiótica de Montse Bradford.

La versión sencilla de Macrobiótica Mediterránea

El plan semanal que propongo para finalizar esta entrada intenta cumplir con los requisitos escritos más arriba (sencillo, rápido, adaptado a nuestra cultura,…). No lo explico de forma exhaustiva porque pretende ser una orientación general de lo que debería ser un plan semanal para iniciarse en un tipo de alimentación natural y sana, en el cual ir profundizando con el tiempo.

Pinchar a continuación para descargarse el plan: Plan Semanal de Macrobiótica Mediterránea (ejemplo)

Este plan es un ejemplo y nunca puede sustituir a una dieta diseñada específicamente por un consultor macrobiótico.

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Cereales en grano para una mente lúcida

macrobiotica cereales y lucidez
Una de mis profesoras de macrobiótica en Kushi Institute contaba:

-La planta del cereal está erguida.
-Las personas también lo estamos.
-La planta del cereal tiene lo más importante en la parte alta: el grano.
-Las personas tenemos el cerebro, principal órgano del sistema nervioso.
-Las antenas del cereal le permiten a la planta captar la fuerza del cielo (según la Medicina Tradicional China).
-El cerebro es una especie de antena receptora que capta ideas y pensamientos.

Por todo ello, el comer cereales favorecería el tener una mente lúcida. Esta es una explicación basada en el enfoque energético de los alimentos; no en cuanto a calorías, sino en cuanto a cualidades que nos transmite un alimento por su “forma de ser”. Es un enfoque que me gusta tener en cuenta y que comparto con otros enfoques más comunes. A continuación te muestro otras razones por las cuales los cereales nos ayudan a tener una mente más lúcida.

CARBOHIDRATOS COMPLEJOS

Existen carbohidratos simples que provocan un aumento del azúcar en sangre muy brusco. Nos sentimos bien. A continuación el cuerpo produce insulina que se encarga de guardar toda esa azúcar. El azúcar baja por debajo del nivel inicial. Nos sentimos mal.

Estos vaivenes en el azúcar en sangre no nos permite rendir con de forma estable. Pasamos de estar eufóricos a somnolientos. El consultor macrobiótico Verne Varona lo expresa gráficamente de este modo.

curva glucémica con macrobiótica
Arriba observamos un nivel de glucosa en forma de sierra que provoca estados de ánimo inestables. Abajo vemos un nivel de glucosa estable debido a una alimentación macrobiótica. Gráfico: Verne Varona, 2009

Los cereales integrales son hidratos de carbono complejos. Lo que quiere decir que no provocan un aumento brusco del azúcar en sangre, o al menos no tanto como los refinados. Por ello, su consumo contribuye a que nos sintamos mejor, que no haya esas subidas y bajadas, y podamos utilizar mejor nuestra mente.

Para ver más sobre la diferencia entre hidratos de carbono simples y complejos puedes ir a la entrada Carbohidratos complejos en una dieta macrobiótica.

UN APUNTE SOBRE EL GLUTEN

En los libros Cerebro de Pan y Sin trigo, gracias, atribuyen a los cereales diferentes signos y síntomas como por ejemplo: somnolencia, cansancio, peor estado de ánimo, migrañas,… En el análisis que realicé tras su lectura indicaba que los autores no se referían a los cereales, sino al gluten contenido en el trigo moderno. Puedes verlo en Conclusiones Cerebro de Pan y Sin trigo, gracias.

NOS PERMITEN PRESCINDIR DE LAS HARINAS (sobre todo pan)

El cuerpo humano necesita consumir diferentes porcentajes de los principales macronutrientes, que son: hidratos de carbono, proteínas y grasas. Cada uno de ellos cumple funciones específicas y diferentes. Los carbohidratos cumplen la función energética. En la sociedad actual los carbohidratos nos llegan a través del pan, la pasta, el arroz, patatas. Muchos de esos alimentos tienen efectos adversos para la salud, como por ejemplo:

  • Un índice glucémico elevado.
  • Alto contenido en gluten (pan, pasta).
  • Empeoran o provocan  estreñimiento.
  • Aumento de peso.

El incluir en la dieta cereales integrales nos va a permitir prescindir o tomar pequeñas cantidades de los alimentos citados más arriba.

FUENTE DE VITAMINAS DEL GRUPO B

A menudo se recomienda complejos de vitamina B para tratar la memoria. ¿Por qué? Porque las vitaminas B contribuyen al adecuado funcionamiento del sistema nervioso. Respecto a ese tema, el consultor macrobiótico John Kozinsky dice lo siguiente en una de sus recientes conferencias:

El arroz integral ha sido un alimento muy valioso y es un alimento que desde la macrobiótica moderna ser recomienda tomarlo como alimento básico. Tiene maravillosas propiedades. Desde un nivel nutricional está compuesto de vitaminas. El arroz integral puede considerarse un suplemento de vitamina B, un gran complejo vitamínico. La mayoría de las vitaminas B son muy buenas para tu cerebro, tu sistema nervioso, y están presentes en el arroz integral. Si tomas una pastilla no tienes los mismos efectos. La pastilla no te está dando el complejo vitamínico que tomas del arroz integral.

CUIDAN NUESTRO INTESTINO, EL SEGUNDO (o quizás el primer) CEREBRO

El primer capítulo del libro de la doctora Irina Matveikova se titula “Tu segundo cerebro”. Con ello hace referencia a la importancia de los intestinos en nuestra forma de pensar, en nuestra agilidad mental y forma de ver las cosas. Escribe:

Os confirmo que poseemos un verdadero cerebro dentro de nuestras entrañas, y su función neuronal es muy parecida a la actividad cerebral de la cabeza, de donde surge todo lo bello. El sistema digestivo posee una red extensa de neuronas, que se encuentran entre las dos capas musculares de sus paredes. La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas.

El tomar cereales en grano contribuye a mejorar la salud intestinal debido a su contenido en fibra y por no generar en su descomposición toxinas como ocurre con otros alimentos, como por ejemplo, la carne.

UN APUNTE PRÁCTICO: ¿CUÁNTOS CEREALES TOMO?

Ya sabemos que los cereales nos ayudarán a tener más lucidez, pero ¿cuántos cereales tomo al día? Tomar demasiados cereales podría anular sus beneficios, puedes leer mi experiencia al respecto en la entrada Comer muchos cereales no es macrobiótica.

Como referencia he creado 3 categorías donde podrían encajar la mayor parte de las personas:

  1. Si quieres perder peso o tu metabolismo es lento, toma un máximo de 60 g (pesado en seco) de cereales en grano al día.
  2. Eres una persona adulta, sin problemas de sobrepeso: entre 60 y 100 g de cereales en grano al día como cantidad habitual.
  3. Realizas ejercicio físico intenso o tu  metabolismo es rápido:  100g o más de cereales en grano al día.

Para unas recomendaciones más personalizadas habría que considerar varios factores personales como: objetivos, tipos de constitución, intolerancias, lugar de residencia, estación en la que nos encontramos, alimentación anterior, etc.

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Cómo aumentar el metabolismo y bajar de peso con macrobiótica

El Dr. Pérez-Calvo Soler, importante autor en el mundo de la macrobiótica, escribe:

El problema no es comer demasiado, sino no disponer de energía suficiente para metabolizar lo que comemos. Hay personas que comen mucho y no engordan. El motivo de ello es que cuentan con un metabolismo activo y eficaz. Por el contrario, hay quien come muy poco y sin embargo sufre de obesidad, y la razón no es otra que la inoperancia de su metabolismo: la debilidad del fuego interno de estas personas no les permite quemar y disolver las grasas y eliminar los residuos procedentes de los alimentos que ingieren. En consecuencia, para combatir el problema, tan importante o más que cuidar de que los alimentos que tomemos no tengan demasiadas calorías es optar por una dieta que aumente la vitalidad del organismo y, por tanto, del fuego interno y del metabolismo.

¿QUÉ ES EL METABOLISMO?

El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que tiene lugar en nuestro cuerpo para mantenerse vivo y hacer lo que tengamos que hacer cada día. Estas reacciones químicas consumen energía (calorías). Si nuestro metabolismo es alto o rápido, todas esas reacciones químicas gastan muchas calorías. Por tanto, tendremos menos probabilidades de tener sobrepeso. Por el contrario, si nuestro metabolismo es lento, todas esas reacciones químicas gastan poca calorías, y entonces, tendremos más probabilidades de tener unos kilos de más.

Veamos un ejemplo más gráfico:

Existen dos fábricas de coches. En la primera fábrica los trabajadores son unos gandules. Trabajan muy lentos. Cada día llegan a la fábrica miles de piezas que han de ser utilizadas para montar los coches. Como van despacio, al final del día siempre sobran piezas. Al final de la semana quedan cientos de piezas sin usar y el dueño se ve obligado a almacenarlas.  En la segunda fábrica, los trabajadores son activos y dispuestos. Cada día utilizan todas las piezas que les llegan. De esta manera, los coches montados son enviados a los concesionarios para venderlos. A pesar de trabajar cada día, al final de la jornada, la fábrica queda como al principio.

Teniendo en cuenta lo anterior deducimos que si gasto más calorías en mantenerme vivo, no las acumularé en forma de grasa y estaré más delgado/a. Es la fábrica que cada día empieza de cero porque no acumula piezas. El metabolismo es difícil de cambiar, ya que viene grabado en nuestros genes, pero si que podemos realizar unos ajustes para elevarlo levemente. Toda ayuda para perder peso vendrá bien, y esta es una de ellas.

¿CÓMO PUEDO AUMENTAR MI METABOLISMO?

Veamos ahora cómo podemos elevar nuestro metabolismo:

COME SUFICIENTES PROTEÍNAS

En mi primer año de alimentación macrobiótica tradicional recuerdo ponerme unos platos inmensos de arroz, mijo o cualquier otro cereal. Una vez, mientras visitaba a Daniel Mayor, consultor macrobiótico, éste me comentó al ver mi plato: “Demasiado cereal”. Bueno -yo pensé- si los cereales son recomendados y yo tengo hambre pues a comer. Con el paso del tiempo advertí los efectos negativos de comer muchos cereales -puedes verlo en la entrada Comer muchos cereales no es macrobiótica– y comprobé de forma casi inmediata como al incorporar a mis comidas una ración de proteínas, especialmente animal (pescado o carne), mi apetito voraz por cereales disminuía, comía menos y hacía mejores digestiones. Las proteínas tienen el poder de saciarnos más que los hidratos de carbono o las grasas.

NO IMITES A LOS LUCHADORES DE SUMO

¿Sabes qué hacen los luchadores de sumo para engordar lo más rápidamente posible? Comer muchísimo 2 veces al día. Para enlentecer su metabolismo se levantan y entrenan toda la mañana con el estómago vacío. A la hora de comer se sientan y toman una ingente cantidad de comida, y seguidamente se acuestan la siesta unas 2 horas.  El no desayunar y el acostarse la siesta después de comer contribuye a ralentizar el metabolismo y ganar peso con más facilidad.

Para perder peso lo aconsejable es realizar de 3 a 5 comidas al día. De esta forma, nada más por el hecho de hacer 5 digestiones en vez de 2, como los luchadores de sumo, ya estamos gastando más calorías. Al mismo tiempo cuidaremos que el total de las calorías diarias no sea muy elevada.

AYUDA A LA TIROIDES

La glándula tiroides regula el metabolismo del cuerpo. Es la directora, quien dice si el metabolismo debe ser más o menos rápido. Por ejemplo, en edad de crecimiento la tiroides manda señales al cuerpo para que el metabolismo sea más rápido. Sin embargo, cuando somos mayores o estamos durmiendo da las órdenes para que el metabolismo sea más lento. Para la producción de las hormonas que regulan el metabolismo el organismo necesita yodo, el cual lo obtiene de la dieta. Una importante fuente de yodo en la alimentación macrobiótica son las algas. Incorporando una pequeña ración de algas 2-3 veces a las semana nos aseguramos tener el suficiente yodo. El alga wakame destaca por su contenido en yodo respecto a otras algas.

Una precaución :  en consulta una mujer me contó como su hija casi es operada de tiroides por un hipertiroidismo inducido por algas. Al tomar algas todos los días y en grandes cantidades le provocó el mismo cuadro de síntomas que si tuviese hipertiroidismo: nerviosismo, inquietud, pérdida de peso, aumento de la sudoración, ganas de llorar, incapacidad para conciliar el sueño, taquicardia y palpitaciones. Si no llega a ser por un doctor que preguntó y analizó la dieta que estaba siguiendo, esta chica hubiese sido operada sin necesitarlo, ya que dos semanas después de reducir su consumo de algas los síntomas remitieron.

NO APAGUES EL FUEGO DIGESTIVO

Al principio de la entrada el Dr. Pérez-Calvo Soler resalta la importancia de tener un buen fuego digestivo, o lo que es lo mismo, la capacidad de nuestro organismo para procesar los alimentos que tomamos. Para ello, desde la macrobiótica, os recomendamos lo siguiente:

  • No beber durante las comidas.
  • No tomar bebidas frías.
  • Tomar sólo pequeñas cantidades de ensalada y/o frutas, en los casos más graves nada de alimentos crudos.
  • Comer siempre con hambre. Si llegamos a una comida y no tenemos hambre, podemos avivar el fuego digestivo tomando un poco de jengibre.
  • Dejar al menos 3 horas entre una comida y otra.
  • Antes de comer, lavarse las manos, la cara y mojarse el cuello.

QUEMA CALORÍAS SENTADO/A EN LA OFICINA

Imagínate que te levantas a las 8 de la mañana, coges la bici y realizas un entrenamiento de 1 hora. Regresas a casa, te duchas, te arreglas y vas al banco donde trabajas como asesora. Durante el trabajo, y a pesar de estar sentada, vas a estar gastando más calorías que de costumbre porque el organismo aún se está recuperando del esfuerzo con la bicicleta. A pesar de terminar el entrenamiento  a las 9 de la mañana, a efectos de perder calorías, uno sigue entrenando por buena parte del día.

OTROS ELEMENTOS QUE ALTERAN EL METABOLISMO

  1.  Dormir. ¿Recuerdas a los luchadores de sumo? Dormían la siesta después de comer, 2 ó 3 horas. Ello les permite almacenar parte de las calorías ingeridas, en forma de grasa, que es lo quieren, pero además les ayuda a enlentecer su metabolismo durante el tiempo en que duermen. Mientras dormimos nuestro metabolismo funciona más lentamente.
  2. Estrés. El estrés acelera el metabolismo. ¿Conviene tener estrés? No, parece que otros factores no hacen recomendable provocar estrés para acelerar nuestro metaolismo. En todas las personas el estrés se relaciona con la aparición de problemas de salud, y al menos en la mitad de las personas, el estrés provoca más hambre, llevando muchas veces a comer lo más accesible que suele ser poco sano.
  3. El frío. El frío aumenta el metabolismo pero sucede lo mismo que con el estrés.
  4. El ayuno. Si ayunamos nuestro metabolismo se enlentece. ¿Por qué? Porque el cuerpo percibe que está recibiendo menos calorías y entonces decide realizar una serie de ajustes para amoldarse a lo que hay. De la misma manera que si sabemos que un mes vamos a recibir la mitad del sueldo. En ese caso nos ajustamos y ese mes gastamos menos.  Por esa razón se recomienda tomar varias comidas al día.

Si queremos perder peso no sólo hemos de tener en cuenta cuántas calorías consumimos, otros factores como de dónde vienen de esas calorías, cómo las repartimos a lo largo del día o el ritmo de nuestro metabolismo también son parte de la ecuación.  La macrobiótica te ayuda a tomar conciencia de de ello.

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Fuente de la cita: Pérez-Calvo Soler (2009). Nutrición energética y salud. Barcelona: Editorial DeBolsillo (5ª edción)

 

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La macrobiótica también necesita cambios (2ªparte)

A continuación os presento la traducción de la segunda parte del artículo “Macrobiótica viva: el futuro de su enseñanza”, en el que podemos leer la forma de ver la macrobiótica y las propuestas de cambio según John Kozinski, profesor y consultor macrobiótico que ha vivido la macrobiótica desde sus inicios en Estados Unidos, en los años 60, vinculado a las enseñanzas de Michio Kushi. La primera parte puede verse en este mismo blog o en el enlace La macrobiótica también necesita cambios (1ª parte).

MACROBIÓTICA VIVA: EL FUTURO DE SU ENSEÑANZA (continuación)

DIAGNÓSTICO

Un método particular para diagnosticar la salud de las personas fue introducido por George Ohsawa y otros profesores de macrobiótica. Yo enseñé y practiqué estos métodos durante 40 años. Hace unos 20 años, cuando Aveline Kushi fue diagnosticada con cáncer de cuello de útero, vi la necesidad de revisar los métodos de diagnóstico que yo había estado enseñando. Sentía que algo faltaba. El diagnóstico es importante porque en todos los sistemas de salud el diagnóstico lleva al tratamiento.

El diagnóstico fue entendido, practicado y enseñado en la antigua India y China. Para mi estos sistemas han constituido importantes fuentes para desarrollar mi entendimiento del diagnóstico.

Los métodos modernos de diagnóstico de la macrobiótica se centran en observaciones del rostro, las manos, los pies y otras partes del cuerpo para evaluar un desequilibrio en los órganos. La enseñanza de este método es problemática porque se tiende a buscar desequilibrios en cada órgano, sin entender la condición de su salud general. Por ejemplo, si alguien tiene ojeras, a la persona se le dice que tiene riñones débiles.

Este método de diagnóstico necesita revisión porque, utilizando el ejemplo de arriba, las ojeras no te dicen nada acerca de la salud general de la persona. Una lectura más profunda del significado de “riñones” en las medicinas tradicionales china y japonesa nos ofrecen otras interpretaciones. De acuerdo con las medicinas tradicionales orientales, lo que nosotros llamamos riñones son las glándulas suprarrenales. Yendo incluso más profundo en el estudio de estas medicinas, este signo indica una debilidad del cuerpo entero.

Las ojeras indican que el cuerpo ha estado bajo estrés por algún tiempo. Estresores comunes pueden ser: falta de sueño, falta de nutrientes en la dieta tales como vitamina B12, falta de carbohidratos, grasas naturales, proteínas, demasiado ejercicio, bebidas alcohólicas, drogas, medicinas, una dieta baja en calorías, exceso de azúcar refinada y otros factores relacionados con la mente o el cuerpo.

Debido a que este signo indica un profundo desequilibrio, recuperar las glándulas suprarrenales o la función general del organismo lleva tiempo. Una parte natural del proceso de recuperación es encontrar tantos estresores en nuestras vidas como sea posible, tanto de la lista de arriba como otros.

Una de las causas comunes de estrés en personas que han seguido una dieta vegano-macrobiótica durante largo tiempo es la falta de nutrientes concentrados de procedencia animal. Si la persona está abierta a incorporar estos alimentos, yo le sugeriría añadirlos a su dieta lentamente mediante formas ligeras tales como pescado salvaje, pollo y huevos criados naturalmente al principio. Suplementos como la vitamina B12, complejos de vitamina B y cantidades moderadas de productos lácteos y grasas puede ser beneficiosas

Para las personas que toman dietas modernas, la principal causa de estrés es el consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas, químicos, pesticidas, hormonas y aditivos en sus alimentos, exceso de aceites vegetales, falta de vitaminas y minerales u otros nutrientes, y en algunos casos, el consumo excesivo de productos animales de poca calidad. Hoy en día, se ha vuelto menos común que la gente consuma demasiados productos animales, debido a la demonización de los productos animales en la sociedad moderna.

Lo que se necesita para hacer el diagnóstico macrobiótico aún más relevante y efectivo es estudiar lo que estas señales indican de acuerdo con nuestro entendimiento moderno del cuerpo. Este objetivo puede ser conseguido estudiando lo que los órganos realmente revelan según las medicinas tradicionales orientales. Este estudio nos ayudaría a conectar la biología moderna con las medicinas orientales tradicionales. El encuentro de los dos sistemas daría lugar a un entendimiento más comprensivo del cuerpo humano. Desde que me embarqué en este tipo de estudio, he encontrado que mi habilidad para diagnosticar el estado de salud ha mejorado dramáticamente.

COMBINAR ENFOQUES MODERNOS, TRADICIONALES Y OPUESTOS CON UNA MENTE ABIERTA

Recuerdo quedar atrapado con una idea que George Ohsawa expuso en uno de sus libros. Él afirmaba que para ganar la más amplia visión que pudiese ayudar a la humanidad, uno debe combinar el entendimiento físico y materialista de la ciencia moderna con el entendimiento acera de las energías de los pueblos tradicionales.

Hasta ahora la afirmación de Ohsawa ha sido ignorada en la enseñanza de la macrobiótica. La única forma en que la ciencia es usada en macrobiótica es para justificar las enseñanzas anti-alimentos. Determinados alimentos en la enseñanza moderna de la macrobiótica son demonizados por la supuesta ciencia. Alimentos como la carne, los productos lácteos o el azúcar refinado son desaconsejados. Estudios científicos se presentan como la prueba de que estos alimentos son malos para ti. Si lo analizamos detenidamente, la mayor parte de estos estudios no pueden ser confirmados.

Durante muchos años, yo he usado los estudios anti-alimentos en mis clases. Los presentaba como parte de mi enseñanza de una dieta vegana que va bien a todo el mundo. Después de que varios profesores de macrobiótica fuesen diagnosticados con cáncer en los noventa, yo decidí echar un vistazo a perspectivas contrarias. Para mí se volvió claro que la ciencia no era definitiva en cuanto a los efectos negativos de la carne, los productos lácteos e incluso el azúcar refinado.

Con la intención de mejorar la enseñanza de la macrobiótica y la práctica diaria, creo que necesitamos estudiar profundamente cada lado de los problemas en alimentación, nutrición, mente, emociones, el cuerpo, espíritu y otras áreas que llevamos a la práctica. Las enseñanzas tradicionales y esotéricas y la ciencia moderna necesitan ser parte de nuestros estudios para tener una visión más amplia de la salud. Nosotros tenemos que mirar las ideas que están en la caja pero también fuera de ella. El estudio de esta variedad de áreas y las visiones opuestas es la filosofía del equilibrio.

Temas nutricionales como la vitamina B12, los aminoácidos, el zinc, el calcio, el hierro, el ácido fítico y otros pueden ser estudiados junto con la parte energética o los alimentos yin y yang. Es importante estudiar todos los lados del asunto con una mente abierta. Es esencial incluir los puntos de vista en los cuales no estamos de acuerdo en nuestros estudios.

Los resultados de nuestras recomendaciones dietéticas para la salud, la curación y la vida necesitan ser evaluadas. Lo que no funciona debe ser revisado o descartado. Para los seguidores a largo plazo de la dieta macrobiótica, el miedo a la comida tiene que ser borrado de la ecuación. El miedo ha de ser reemplazado por el entendimiento. Los alimentos que elegimos son esenciales para la salud y la vida.

Existen otras muchas áreas de la enseñanza de la macrobiótica que necesitan ser revisadas para mantener esta maravillosa filosofía relevante y valorada en el tiempo. La macrobiótica como filosofía, diagnóstico, la combinación de formas de ver el mundo tradicionales y modernas, y la evaluación de perspectivas opuestas, son algunas de las áreas clave que son cruciales para mantener así la enseñanza de la macrobiótica actualizada.

George Oshawa fue un pensador adelantado entre otros pensadores avanzados a su tiempo. Su pensamiento original puede inspirarnos a todos nosotros para ir más allá de él y de sus discípulos directos. La macrobiótica necesita estar viva, cambiando y desarrollando sistemas que puedan cautivar a la gente de hoy y del futuro. Esto sucederá cuando seamos capaces de revisar, actualizar y adaptar estas enseñanzas de la longevidad para los tiempos modernos. El reto es dar los pasos necesarios para que esto suceda; ir más allá del dogma, del ego, de consideraciones económicas o marcos mentales. El cambio radical que un sistema vivo de enseñanza y práctica macrobiótica puede traer a generaciones presentes y futuras puede ser increíble.

Para finalizar, algunas palabras sobre John Kozinski:

John da habitualmente charlas sobre salud natural, pasa consulta e investiga, principalmente en Estados Unidos, que es donde vive. Estuvo en la facultad del Instituto Kushi durante 27 años de forma ininterrumpida hasta que decidió abandonarlo por razones éticas en 2013. Ha documentado más de 10.000 casos y ha enseñado a más de 40.000 estudiantes. Ha publicado más de 80 conferencias en CD y DVD.

Fue uno de mis profesores en el Instituto Kushi, en Becket, Massachussets, y mostraba siempre una inquietud por saber qué funcionaba y qué no. Tiene una gran vocación investigadora aparte de una muy buena base en macrobiótica tradicional. Recuerdo como en varias ocasiones nos dijo: “¿Eso? Eso es un mito macrobiótico”, para desmentir afirmaciones típicas de la macrobiótica como por ejemplo que, comerse un huevo tiene en el cuerpo los mismos efectos que tomarse una gallina entera.

Hoy en día John está diseñando un currículum basado en sus investigaciones y en lo que ha aprendido con sus pacientes en las pasadas décadas. Este curriculum formará parte de un programa de enseñanza que incluirá las mejores prácticas de la macrobiótica, la medicina china, el ayurveda, la homeopatía y  la nutrición moderna. Según me comentó recientemente, saldrá a la luz en 2015.

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La macrobiótica también necesita cambios (1ªparte)

La macrobiótica puede ser interpretada como una dieta bien definida pero limitada, o bien, como una forma de pensar sobre los alimentos que nos lleva a diseñar una dieta personal adecuada. La semana pasada escribía sobre este tema conectándolo con mi experiencia personal; en el día de hoy escribiré relacionándolo con la evolución de la macrobiótica como práctica o disciplina. Para ello he traducido del inglés un artículo de  John Kozinski, consultor macrobiótico y uno de mis profesores en el Instituto Kushi. El texto ha sido publicado en la revista Macrobiotics Today en  los pasados meses.

John Kozinski tiene una amplia experiencia como consultor y profesor de macrobiótica. Más de 10.000 consultas y de 40.000 estudiantes en los pasados 40 años le avalan. Os dejo con la primera parte de su artículo.

MACROBIÓTICA VIVA: EL FUTURO DE SU ENSEÑANZA

Las enseñanzas macrobióticas sobre la dieta, la salud y la vida fueron revolucionarias en los sesenta y setenta. Hoy, a medida que los profesores y practicantes se hacen mayores, podemos ver un alarmante número de enfermedades y muertes a edades relativamente tempranas. Esto supone un punto controvertido para un sistema que promete buena salud y longevidad.

Como profesor durante mucho tiempo, consultor y practicante de macrobiótica, siento que estos acontecimientos subrayan la importancia de la mejora, la revisión, la actualización continua y la re-evaluación de nuestro entendimiento.

Entender porqué profesores y practicantes han muerto más jóvenes de lo esperado es justo otra razón para la revisión de prácticas y enseñanzas. Las revisiones también son necesarias para que la macrobiótica siga siendo relevante hoy y en el futuro. Como forma de entender la salud y la vida, macrobiótica tiene un valor increíble para las futuras generaciones si se enseña de forma global.

SISTEMAS VIVOS VS SISTEMAS MUERTOS

Si las enseñanzas y prácticas de cualquier sistema nunca cambian, estas se vuelven una pieza de museo. No quiero decir que las piezas de museo no tengan valor. Se puede aprender mucho de estudiar textos y enseñanzas antiguas de Egipto, Tíbet, China, Japón, Europa y otros lugares alrededor del mundo. Lo importante de aprender del pasado es que nosotros también podemos poner en práctica esas enseñanzas aquí y ahora. Nosotros revisamos las enseñanzas del pasado para nosotros mismos o para la gente a la que enseñamos, basándonos en los resultados que experimentamos hoy.

Puede costar muchos años desvelar para los tiempos modernos lo que funcionaba y lo que no funcionaba de las enseñanzas antiguas. Yo he dedicado mi práctica e investigación a descubrir respuestas a está cuestión desde la muerte de Aveline Kushi en 2001 [1]. Tengo que agredecerle a ella todo este viaje. Lo que he aprendido y desarrollado ha ayudado a mejorar la salud de mucha gente.

En un sistema vivo nosotros necesitamos mantener nuestros ojos bien abiertos para evaluar si nuestras prácticas funcionan o no y si conseguimos los efectos deseados. Práctica, evaluación y ajustes son importantes aspectos de los sistemas vivos. Si nosotros nunca revisamos o alteramos las enseñanzas y prácticas de un sistema, entonces el sistema está muerto. Sistemas muertos tienen beneficios limitados.

La macrobiótica para permanecer válida como forma de entender la salud y el vivir, necesita estar continuamente abierta a la revisión. En otras palabras, los sistemas vivos están basados en el principio universal de que todo debe cambiar. Hay algunas áreas en la práctica y educación macrobiótica que yo siento necesitan revisión y continuo desarrollo.

MACROBIÓTICA COMO FILOSOFÍA

Mucha gene piensa que  la macrobiótica es una dieta vegana, o más o menos vegana, y un régimen para el cáncer. Si nosotros miramos la palabra “macrobiótica”, desde una perspectiva más amplia, el significado literal derivado del antiguo griego, es el camino de la longevidad. Longevidad y salud sostenible surge de la práctica de la filosofía del equilibrio en nuestra vida. Profesores tales como George Ohsawa y Herman Aihara fueron modernos intérpretes de un sistema que es tan antiguo como la humanidad. Sus buenas comprensiones fueron interpretaciones de la macrobiótica para sus tiempos. Hipócrates, quién acuñó el término macrobios, tuvo una interpretación acorde a su tiempo. Como Ohsawa y Aihara las recomendaciones estuvieron basadas en los principios del equilibrio en la vida diaria.

En esta definición más amplia, durante eones, el camino de la longevidad según los principios del equilibrio ha sido aplicado por personas alrededor del mundo al cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. Tradicionalmente la gente estudió y practicó la longevidad física, la longevidad mental, la longevidad emocional y la longevidad espiritual. Una lectura más profunda de las enseñanzas antiguas revela que el factor clave que conecta todas estas enseñanzas es la filosofía del equilibrio.

Desde un punto de vista filosófico, no existe tal cosa como una dieta macrobiótica o un estilo de vida macrobiótico. Por el contrario, existe una forma macrobiótica de pensar en la dieta, el estilo de vida, la espiritualidad, la salud emocional, el cáncer, la enfermedad. etc. El problema con una definición estrecha es que ésta excluye el uso de muchas otras variedades de alimentos naturales, y otras muchas modalidades sanatorias que promueven la salud, de esta manera da la impresión de que hay  sólo una manera macrobiótica de curarlo todo. Desde el sentido común, esto no tiene sentido; todos nosotros somos diferentes y necesitamos ajustes en nuestra vida diaria para nuestras necesidades individuales.

Los alimentos naturales han sido consumidos por culturas que eran macrobióticas, longevas y sanas. Es la hora de enseñar a la gente como aplicar esta filosofía del equilibrio a todos los alimentos y aspectos de la vida. El objetivo de esta forma de pensar es tener más libertad y mejor salud física, emocional, mental y espiritual.

Las guías de alimentos son útiles para la gente que ha comido dietas modernas. Estas guías deben ser amplias para que cualquiera pueda practicarlas, reflejando las dietas macrobióticas o longevas como las practicadas alrededor del mundo. Por ejemplo, algunos alimentos tales como solanáceas o endulzantes suaves pierden sus efectos negativos cuando el propio cuerpo se equilibra.

Las culturas que practican el modo macrobiotico-longevo de comer valoran los productos animales salvajes y naturalmente criados. En las culturas conocidas por su gran longevidad; carne, lácteos, pescado u otros alimentos de origen animal han sido consumidos diariamente, sino en cada comida. Algunas personas, que aún enseñan lo que ellos llaman macrobiótica, están hablando acerca de este hecho y están sugiriendo comida animal de alta calidad. Yo conozco mucha gente que siguieron una dieta vegana-macrobiótica que, poco a poco,  están añadiendo carne de animales alimentados con yerba, productos lácteos, huevos u otros productos animales naturalmente criados con muchas mejoras para su salud.

De acuerdo con la filosofía del equilibrio, los productos animales tienen una energía concentrada que es constructiva y fortalecedora. Si estos alimentos se dejan fuera de la dieta, el resultado puede ser un cuerpo débil que lleva a la enfermedad. Insistir a todo el mundo que siga una dieta vegana o casi vegana (pescado una o dos veces a la semana), o sino ellos no serán considerados macrobióticos, no es seguir la filosofía del equilibrio. Al igual que cualquier otro sistema, relacionado con la salud o no, existe una tendencia hacia la institucionalización del pensamiento con un rechazo a nuevas ideas. Este ha sido el caso con la macrobiótica y la alimentación.

La alimentación vegano-macrobiótica de acuerdo con la filosofía del equilibrio es útil en situaciones determinadas. Comer de esta manera por un período de tiempo puede equilibrar a la gente con ciertos tipos de condiciones con excesos derivados de comer demasaiada carne “basura” criada de forma comercial. He visto gente que acude con enfermedades repetitivas o nuevas enfermedades a consecuencia de seguir ciegamente la misma dieta vegana que los curó. El problema es que nadie le ha dicho que hay opciones tales como incorporar productos animales naturales y/o suplementos para su salud.

Desde una perspectiva nutricional hay nutrientes que sólo son absorbidos o mejor absorbidos de alimentos animales de alta calidad. De acuerdo con la filosofía del equilibrio, si uno desea por razones ideológicas no comer animales, serían necesarios suplementos nutricionales para alcanzar el equilibrio. La vitamina B12 es sólo uno de los nutrientes que debemos de suplementar. Suplementos y plantas deben ser ajustadas para cada condición, personal e individual, pero hay algunas que son esenciales para todos los veganos en todas partes.

Notas:

  • [1] Aveline Kushi fue la mujer de Michio Kushi. Practicante de la macrobiótica, tanto en estilo de vida como en alimentación. Su muerte, a la edad de 78 años, por cáncer de útero, impactó a muchos de sus estudiantes y amigos, entre ellos John Kozinski. Constituyó una motivación para revisar y comprobar qué funcionaba y que no de las sugerencias macrobióticas.
  • Para ver la versión original del artículo puedes ir a Living Macrobiotics: the Future of Education.
  • Para ver un vídeo de John Kozinski publicado en Macrobiótica Mediterránea ir al post: La macrobiótica según John Kozinski