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Dónde está el calcio en macrobiótica

¿De dónde voy a obtener el calcio ahora que no tomo leche?

Esta es una pregunta repetida una y otra vez cuando aconsejo reducir o abandonar el consumo de leche y sus derivados, cuando quiere iniciarse en una dieta macrobiótica. Esa pregunta es el resultado de una idea que desde el marketing se han ocupado de construir: leche=calcio, y además… resto de alimentos= calcio cero. ¿Es esta idea verdadera? ¿Existe calcio en otros alimentos?¿Contiene la leche mucho calcio? Veamos que nos dicen los análisis nutricionales.

leche y algas macrobioticas
La leche, para el marketing, una rica fuente de calcio. Algas hijiki, la alternativa macrobiótica

La leche no es el único alimento con calcio. De hecho, si nos paramos a examinar cualquier tabla de composición de alimentos, nos daremos cuenta que existen otros alimentos con más calcio todavía que la leche. Aquí vemos algunos ejemplos (por 100grs de alimento):

Alga hijiki                        1400 mg de calcio

Alga wakame                  1300 mg

Alga arame                      1170 mg

Semillas de sésamo        650  mg

Alfalfa                                  525  mg

Nabo fresco                      267 mg

Almendras                         252 mg

Perejil                                   250 mg

Leche de vaca                    120 mg

 

¿Contiene la leche de vaca mucho calcio?

La relación de alimentos anterior nos da la respuesta a esta pregunta. Sí, contienen mucho calcio, o no. Depende de con que otros alimentos lo comparemos. En la relación anterior la leche es el alimento que menos calcio contiene.

En el tema del calcio encontramos algunos puntos controvertidos:

  1. Se sabe que si tomamos poco calcio, o si tomamos mucho calcio, podemos tener problemas de salud. Pero diferentes órganos oficiales no se ponen de acuerdo en la cantidad a recomendar. La Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos recomienda una ingesta diaria de 800 mg, mientras que la OMS recomienda entre 400 y 500 mg.
  2. Varios estudios científicos confirman que la ingesta de grandes cantidades de calcio no evita la pérdida ósea.
  3. Poblaciones que consumen mucho calcio padecen muchos casos de osteoporosis, mientras que otras que apenas lo consumen (por ejemplo, los bantúes africanos) no padecen apenas esta enfermedad.
  4. La absorción de calcio al ingerir leche de vaca es inferior a la cantidad de calcio que absorbemos al tomar leche humana. Este dato es mucho más llamativo si tenemos en cuenta que la leche de vaca contiene 3 veces más calcio que la leche humana. Parece que se debe al contenido elevado de fósforo de la leche de vaca, 9 veces más que la leche humana. El fósforo puede combinarse con el calcio, impidiendo así su absorción.
  5. La cantidad de calcio que tomamos es sólo uno de los factores que determina cuanto calcio asimilamos. Existen otros factores como por ejemplo la combinación con otros alimentos, como en el caso del fósforo, o la cantidad de productos refinados que se consuman, ya que el cuerpo utiliza el calcio almacenado en los huesos para poder compensar la acidez que provocan los productos refinados, especialmente el azúcar blanco.
Toda esta información nos hace sospechar que existen variables que pueden mediar entre la relación: consumo de calcio-cantidad de calcio que el cuerpo puede utilizar.
En la cocina macrobiótica encontramos alimentos ricos en calcio como son las algas, las semillas de sésamo, las almendras, los nabos, el perejil, las acelgas, la soja y sus derivados, etc. Y si a esto le unimos un estilo de vida activo y algo de ejercicio físico, no tenemos porque preocuparnos por la falta de calcio. Aún así, si sospechas carencias te recomendamos que acudas a tu médico para tener todas las perspectivas posibles de una misma situación.
Y si quieres ampliar tu repertorio de alimentos ricos en calcio, te recomiendo el artículo 26 alimentos ricos en calcio que no te puedes perder, del blog Nutrición Sin Más.
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Taller de macrobiótica de primavera en Masia Peonia

Me complace informaros de una actividad que se va a llevar a cabo este sábado -28 de abril 2012- en un lugar entre montañas, cerca de Castellón. La actividad es una taller de cocina macrobiótica centrado en recetas de primavera. El centro se llama Masia Peonia y mi experiencia personal me aconseja aconsejaros que, en cuanto podáis, lo visitéis.

En septiembre de 2010 pasé varios días en Masia Peonia, un centro donde aprender macrobiótica mediterránea,  ubicado en Vall d’Alba, a veinticinco minutos de Castellón. La casa está rehabilitada en piedra, es amplia y con unos interiores muy bien cuidados. El estar allí supuso un reparador descanso del rápido ritmo que llevamos habitualmente en la ciudad. Masia Peonia ofrece un lugar inigualable para aprender y compartir la macrobiótica y otras disciplinas que apunten hacia la salud, ya que puedes tener a tu disposición monitores de yoga, tai chi y meditación. También ofrecen otras actividades para niños, entre las que destaca, como no, la cocina para niños. A quién le guste la montaña, tiene la opción de recorrer los senderos de alrededor, donde la naturaleza es abundante como se puede ver en la foto.

centro macrobiotico masia peonia
Masia Peonia, centro para aprender macrobiótica ubicado en Vall d’Alba (Castellón)

En el taller que se ofrece este sábado  se revisarán los platos de primavera, estación que es ideal para comidas refrescantes que descarguen al hígado de trabajo. En el taller podréis encontrar recetas de platos tan deliciosos como ensaladilla de quinoa, crema de guisantes a la menta, lentejas verdes con germinados, etc. Os aseguro que Mercedes es un excelente chef macrobiótico.

Si estas interesado en inscribirte al taller puedes escribir o llamar a las siguientes direcciones:

mercedes@mamabio.es

teléfonos 964722349   y  629666516

Durante mi estancia en Masia Peonia disfruté de la compañía de Mercedes y de otros asistentes al taller. Aparte de las comidas, las conversaciones mantenidas jugaron un importante papel en la valoración positiva del lugar. Recuerdo dos amigas de Castellón, una joventcita muy curiosa y activa, y un matrimonio de Barcelona. Las atenciones fueron inmejorables.

Para finalizar la entrada permitidme compartir con vosotros una receta que aprendí en ese viaje, y que he hecho repetidas veces en casa. Se trata de una receta para la elaboración de leche de avena. Mercedes me comentó que está receta era utilizada por las madres macrobióticas como alternativa a la leche de vaca.

Ingredientes:

  • 1 medida de avena en grano
  • 7 medidas de agua
  • Pizca de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • Corteza de naranja
  • Canela en rama
  • 1 clavo
  • 1 semilla de cardamomo

Elaboración:

  1. Lava la avena y ponla en la olla con el agua y el resto de ingredientes
  2. Hierve hasta que el agua espese, más o menos una hora
  3. Cuela y guarda en la nevera

A la receta puedes añadirle algunas algas para que aumente su contenido en minerales. Puedes probar con otros cereales integrales. También puedes endulzarla con sirope de arroz o de cebada, especialmente si son niños quien van a tomarla. Puedes utilizar una olla convencional o una olla a presión, en cualquiera de los casos conviene poner a remojo la avena 8 horas antes. Por estas y otras recetas, que permiten hacer casero lo que sólo conoces en las tiendas, vale la pena asistir a un curso de cocina macrobiótica.

Si asistes al taller, por favor, escribe y comparte tu experiencia.

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Pirámide macrobiótica

Desde 1916, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), publica guías gráficas que orientan nuestra alimentación. La más conocida de todas ellas es la pirámide alimentaria, publicada en 1992 (cuadro izquierdo inferior de la siguiente imagen).

guias alimentacion macrobiótica
Guías gráficas que diseña la USDA y que sirve de modelo para la pirámide macrobiótica

Debido a la popularidad de la pirámide como guía nutricional, y a causa de la necesidad de explicar a la población en qué consistía la dieta macrobiótica, se creó la pirámide macrobiótica. En ella encontramos repartidos los distintos tipos de alimentos y la frecuencia de su uso, por lo que es una excelente herramienta a partir de la cuál comprender en qué consiste la alimentación macrobiótica. Esta es la pirámide:

piramide macrobiotica kushi
Pirámide nutricional macrobiótica

Tranquilos aquellos que no sepáis inglés, a continuación vamos a explicar cada uno de sus elementos:

WHOLE GRAINS – cereales integrales

La comida principal debe ser el cereal integral, debiendo comprender el 40-60% del total de la dieta medido por peso. Entre los cereales integrales encontramos: arroz integral, trigo, cebada, avena, mijo, centeno y maíz. Hay otros que también podemos usar, pero recomiendo usar más aquellos que se cultivan en la región mediterránea, como el arroz o el trigo. Puedes cocinarlos solos o combinándolos con otros cereales y verduras.  Es preferible que los tomemos en grano, dejando sus otras formas (harina, copos, sémola, etc.) para uso ocasional. Los cereales refinados o sus derivados debemos de reducirlos al máximo. Por ejemplo, la harina blanca yo la uso para la tempura o los rebozados.

VEGETABLES – verduras

Las verduras representan el 20-30% del total de la comida ingerida. Las verduras deben ser frescas. Conviértete en un chef macrobiótico y aprende a cocinarlas de muy diversas formas: al vapor, hervidas, escaldadas, en tempura, etc. Para cocinar verduras en tempura ir a la entrada Cocinar tempura en macrobiótica. Ocasionalmente podrían tomarse crudas, especialmente en las estaciones más calurosas. Una pequeña proporción de las verduras se prepara en forma de encurtido (también podéis oír la palabra “piquel” que viene del inglés pickle para designar esta forma de preparación).

BEANS & BEANS PRODUCTS – legumbres y sus derivados

Representan un 5-10 % de la comida diaria. Consiste en una pequeña cantidad de legumbres cocinadas. Dentro de este grupo encontramos los garbanzos, las lentejas, las alubias, la soja y los azdukis. Los productos derivados se refiere a alimentos naturales como el tofu, el tempeh y el natto, pero estos son poco conocidos en el mediterráneo, por lo que yo aconsejo incorporarlos como un alimento nuevo, que dé variedad a la dieta de vez en cuando.

SEA VEGETABLE – algas

Se recomienda tomar un 2 % de algas. Son un alimento olvidado que hemos de re-aprender de nuestros amigos gallegos. Las algas aportan gran cantidad de minerales y un toque a mar que combina con infinidad de platos locales que incorporan pescado o marisco. Se utilizan en pequeñas proporciones, se hidratan durante unos minutos y se añaden a la olla o al plato.

A partir de aquí, los alimentos que siguen se toman en muy pequeña cantidad, siendo complementos que se añade a los platos principales, caprichos que tomamos de vez en cuando o alimentos que tomamos para restablecer el equilibrio.

SEASONINGS & CONDIMENTS – sazón y condimentos

Para salar no sólo se usa la sal marina sin refinar sino que también se utiliza una gran variedad de alimentos como por ejemplo: el miso, el tamari, el shoyu, y el vinagre de umeboshi. Como condimentos se utilizan las semillas de sésamo molidas con sal (llamado gomashio),  copos de alga nori y otros.

VEGETABLE OIL – aceite vegetal

Tenemos el aceite de oliva de gran fama en la dieta mediterránea. Recomiendo usar también otros tipos de aceite; le dará más riqueza a la dieta, nutricionalmente y también en cuanto a los sabores. Podemos probar con el aceite de sésamo, el aceite de lino o el de cártamo.

FRUITS,  – frutas

Se recomiendan las frutas locales y que hayan sido cogidos ya maduras, de esta forma no contribuyen a acidificar al organismo. Tomar varias veces a la semana.

FISH & SEAFOOD – pescado y marisco

Se recomienda una pequeña cantidad de pescado o marisco ( unas pocas veces a la semana), más el pescado blanco que el azul.

SEEDS & NUTS – semillas y frutos secos

Un vaso de semillas y frutos secos a la semana suele ser la recomendación estándar; según la condición particular de la persona, esta recomendación puede variar. Algunos ejemplos son: las semillas de sésamo, de girasol o de calabaza, las nueces y las almendras.

SWEETS – dulces

Aquí podemos incluir los postres. Dos o tres veces por semana un postre alegra la mesa. Procuramos que el dulce este elaborado con productos naturales, prescindiendo del azúcar refinado y usando en su lugar otros edulcorantes como el sirope de arroz o de arce.

DAIRY -lácteos- EGGS AND POULTRY -huevos y aves-  MEAT -carne

Estos alimentos se recomiendan en muy poca cantidad, considerándose como uso opcional, infrecuente o que forma parte de un período de transición.

Hasta aquí ha llegado el análisis de la pirámide macrobiótica. ¿Cómo podemos usarla? ¿Para qué nos puede servir? Utiliza la pirámide como una imagen global que apunta en una dirección: una forma de comer que le permite al hombre ser quien es. Comprende que es una imagen, algo limitado, que irá modificándose a medida que aumente nuestra comprensión sobre el ser humano y los alimentos. Complétala con los detalles, que por ser detalles no se pueden incluir en una imagen global , pero que no por ello dejan de ser importantes.

 

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Sinónimos de macrobiótica y El Estudio de China

En EEUU cada vez más se usa la expresión “plant-based diet”, en español “dieta basada en plantas”. Este es un término cada vez más usado en contraposición a otros términos, como por ejemplo: dieta vegetariana, dieta vegana o dieta macrobiótica.

Las palabras que usamos pueden variar por muchas razones:

1) Después de estudiar varios años una materia, llegamos a un nuevo entendimiento de la misma, y por tanto, necesitamos nuevas palabras para expresar los nuevos insights.

2) Una palabra ha sido usada durante mucho tiempo y por muchas personas, de este modo se carga de connotaciones (es lo que pasa con palabras como Dios o religión). No queremos que al usarla vayan implicitas todas esas connotaciones, entonces decidimos usar o crear otras.

3) Queremos resaltar un aspecto muy concreto de algo. Por ejemplo, en el tema de la dieta queremos expresar que no como ningún producto animal, entonces uso vegano, pero esa palabra no nos da más información acerca de ese tipo de dieta.

4) Podemos utlizar una palabra por moda, o porque la hemos oído numerosas veces a nuestro alrededor y va bien para expresar aquello que queremos decir.

Por estas y otras razones, en España, podemos encontrar diferentes modos de denominar a una dieta macrobiótica, entendiendo macrobiótica como aquella dieta que favorece la salud. Algunos de estos términos son: cocina energética, nutrición energética, dieta naturista, alimentación natural u holística.

En el caso de la expresión “dieta basada en plantas”  se destaca el alto consumo de alimentos vegetales, pero al mismo tiempo, damos cabida a producos animales (“vegano” no lo hace), damos cabida a la carne y el pescado (“vegetariano” no lo hace), le quitamos la influencia oriental (la macrobiótica tradicional sí la tiene). Como en el caso de un poeta que encuentra un término que se ajusta perfectamente a sus sentimientos, aquel que está preocupado por su dieta pero que siente que no encaja en las definiciones antiguas, puede encontrar en “Dieta basada en plantas” la expresión adecuada a aquello que está sintiendo. De este modo el término comienza a extenderse y a ser cada vez más oído.

El uso del término “dieta basada en plantas” saltó a los circulos de médicos y nutricionistas, y más tarde al resto de la sociedad, gracias a la labor realizada por T. Colin Campbell, autor del libro “El Estudio de China: asombrosas implicaciones para la pérdida de peso y la salud a largo plazo”.

 

Estudio de China y macrobiotica

Dietas basadas en plantas, como la macrobiótica, reducen la incidencia de multitud de enfermedades

El libro es el resultado de decádas de investigación que relaciona dieta y salud. En su gestación tuvo gran influencia un estudio realizado en China en los años 70. Fue un estudio donde se mostraba la distribución geográfica de los casos de cáncer que padecía China. Se observó con sorpresa la diferencia de casos de cáncer en las diferentes provincias chinas. Sin existir diferencias genéticas, en unas áreas podían no existir casos de cáncer y en otras existir cientos. Este estudio motivó a numerosos científicos, entre ellos Colin Campbell, para seguir investigando en esa misma línea.

El libro ofrece gran cantidad de información importante, que iremos citando y comentado en futuras entradas. Hoy tan sólo citaremos varios aspectos que Campbell menciona en la introducción. Estos puntos nos abrirán el apetito para seguir leyéndolo.

NOCIONES ACERCA DE LA COMIDA, LA SALUD Y LA ENFERMEDAD QUE SON ERRÓNEAS

  • Los productos químicos en el ambiente y en la comida, aunque puedan parecer muy problemáticos, no son la principal causa del cáncer
  • La herencia genética no se el factor más importante a la hora de desarrollar una enfermedad mortal
  • El enfoque genético que se le está dando a las enfermedades y sus remedios, hace que ignoremos otras formas más poderosas que podrían utilizarse hoy para remediar la enfermedad
  • El control obsesivo  de los nutrientes, como por ejemplo, carbohidratos, proteínas, grasas y vitaminas, no lleva a un estado de salud a largo plazo
  • Los suplementos como vitaminas y minerales no ofrecen una protección permanente contra la enfermedad
  • Los medicamentos y la cirugía no cura las enfermedades que más fallecimientos causan
  • Los médicos, probablemente, no conocen lo que se necesita hacer para estar todo lo sano que uno puede estar

Con la entrada de hoy he intentado aclarar el porqué podemos encontrar la macrobiótica bajo otros nombres y, al mismo tiempo, aprovechando uno de esos términos -dieta basada en plantas- presentar uno de los que considero mejores libros sobre dieta y salud del mercado, del cual seguiremos hablando en futuras entradas.

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Cocinar tempura en macrobiótica

Si tenemos curiosisdad por la macrobiótica y nos proponemos darle una oportunidad tendremos que saber primero de dónde partimos. Saber de dónde parto me ayudará a saber cuáles han de ser mis primeros pasos. Para alguien que coma todos los días carne y embutidos, altas cantidades de sal y un postre dulce tras cada comida, los primeros pasos en macrobiótica serán distintos que para alguien que es vegetariano durante 10 años.  En este caso, los métodos de cocina suponen una herramienta imprescindible para ajustar en cada caso particular los primeros meses de una dieta macrobiótica mediterránea.

En la entrada titulada Transición hacia la dieta macrobiótica mediteránea vimos algunos consejos para pasar de una dieta convencional a una dieta macrobiótica. Uno de los puntos era el aumento en el consumo de verduras y la forma de cocinarlas. Hoy vamos a ver una forma de cocinar las verduras que nos permitirá disfrutar del sabor y, al mismo tiempo, recibir las mismas calorías que con otros alimentos más densos. Con esta forma de cocinar podemos darle a la comida formas llamativas y una textura muy singular. De este modo, la transición a una dieta basada en plantas se llevará a cabo de manera más suave y divertida.

El método del que estamos hablando es la tempura. La tempura es una forma de cocinar multitud de alimentos que se originó en Portugal, siendo exportada en el siglo XVI a Japón. Una vez repartida por el mundo, cada cultura le dio su propio toque. La tempura consiste en elaborar una pasta de agua y harina con la que se cubre un alimento, y posteriormente se frie a alta temperatura en abundante aceite. Esta es la forma rápida de explicarlo, pero a partir de ahí existen infinidad de detalles: la sal, el uso de diferentes tipos de harina, diferentes tipos de aceite, uso de especias, etc. Como esta entrada consiste en una introdución a este método de cocina, nos limitaremos a dar una receta básica y algunas indicaciones para poder hacer pruebas en casa.

Aveline Kushi, en su libro “Macrobiotic Cooking”, imprescindible para cualquier chef macrobiótico, nos presenta una receta básica de tempura que considero un buen punto para empezar. Los ingredientes que propone son:

  • 1 vaso de harina de trigo integral
  • 1 ó 2 cucharadas de kuzu o arruruz
  • Una pizca de sal
  • 1 vaso de agua

Se combinan los ingredientes secos (harina, kuzu y sal) y se vierte el agua en ellos. Se mezcla todo, pero de forma muy suave. El resultado debe ser una pasta, ni muy líquida, ni muy densa, que al sumergir y sacar el alimento que elijamos la pasta se quede pegada en su superficie.

Algunos comentarios personales sobre la receta:

  • Normalmente utilizo harina blanca porque queda más crujiente y se adhiere mejor a los alimentos
  • En vez de kuzu o arruruz, que suelen ser muy caros en los comercios donde encontramos productos de macrobiótica en Elche, yo utilizo maicena
  • A menudo, en vez de agua mineral, uso agua con gas porque aumenta el crujiente y hace que dure más.

¿Qué alimentos podemos cocinar mediante el método de la tempura?

Todos aquellos que se nos ocurran, con la excepción de aquellos que son aguados, como por ejemplo un tomate. En esta entrada el objetivo es usar la tempura para enriquecer en calorías, sabor y textura a nuestras verduras. Por lo tanto, podemos utilizar zanahorias, alcachofas, chirivía, cebolla o brócoli. Corta las verduras en trozos pequeños, más o menos del mismo tamaño, sumérgelos en la pasta y ponlos en abundante aceite caliente. Es aconsejable que el aceite cubra el alimento. Una forma muy llamativa de cocinar tempura es montar paquetes con trozos de diferenes verduras. En la fotografía se muestra el resultado. ¿Apetece verdad?

tempura macrobiotica
En el Insituto Kushi (USA) una vez a la semana nos regalaban esta fantástica tempura macrobiótica

Para cocinar esta maravilla tienes que partir la verdura en trozos pequeños, coger un palito de zanahoria, otro de chirivía, otro de alcahofa… los sumerges en la pasta, los coges todos de una y los colocas en el aceite con cuidado para que no se separen. Después de unos segundos quedan unidos por la pasta que se solidifica al entrar en contacto con el aceite caliente. Sigue friendo hasta que quede dorado.

Conocer este método de cocina macrobiótica hace surgir muchas otras preguntas: ¿Con cuánta frecuencia debo de comer tempura? ¿Para quién está indicado? ¿Qué tipo de aceite uso? etc., etc. De estas y más cuestiones nos ocuparemos en futuras entradas. Hasta ese momento, vamos a disfrutar de una deliciosa tempura. ¡Qué aproveche!