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Macrobiótica para la COVID-19

macrobiotica en el coronavirus

Estoy seguro de que Michio Kushi hubiese interpretado todo lo sucedido con la COVID-19 como una prueba más de la degeneración biológica de la humanidad, lo hizo así con el SIDA y con el cáncer.

En el caso del cáncer y del SIDA, el movimiento macrobiótico propuso el cuidado de la alimentación, defendiendo que una dieta adecuada contrarrestaría las probabilidades de enfermar y aumentaría las de recuperarse. Con los años, la ciencia ha respaldado lo afirmado por la macrobiótica tiempo atrás, aunque también es verdad que comer bien no nos libra al 100% de la enfermedad. Por tanto, ¿qué hacer en caso de contraer el coronavirus?

La COVID-19 tiene peores consecuencias en quien más débil está, ya sea por edad o por patologías previas.

Entonces, ¿cómo fortalecemos nuestro organismo desde el punto de vista macrobiótico?

DIETA PARA LA COVID-19

Lo mejor es haber estado comiendo de forma saludable durante los años previos a la llegada de la COVID-19. De no ser así, y teniendo en cuenta que tampoco es bueno hacer cambios bruscos en tu alimentación, te recomendaría aproximarte progresivamente a lo siguiente:

  • Reduce en lo máximo posible los alimentos extremos. Los alimentos extremos son: alcohol, azúcar, lácteos, frutas tropicales, especias picantes, harinas blancas, huevos, carne, salazones.
  • Intenta que en tu dieta predominen los alimentos moderados. Los alimentos moderados son: cereales integrales, hortalizas y verduras, legumbres,… cantidades pequeñas de frutos secos y semillas, aceite de sésamo y de oliva, algas y pescado.
  • Prepara de forma repetida alimentos/platos moderados yang. Estos platos incluyen: sopa de miso, kinpira y nishime. Entre las verduras, usa más las de raíz (zanahoria, bardana, daikon, rabanito).
  • Dieta variada. Intenta utilizar una amplia variedad de alimentos para asegurar un aporte nutricional equilibrado.
  • Calorías suficientes. Sabemos que el sistema inmune baja cuando no comemos lo suficiente. Asegúrate de comer bastante. Existe una tendencia en macrobiótica a comer de forma escasa.

ESPECIAL CUIDADO AL SISTEMA RESPIRATORIO

El virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, afecta principalmente al sistema respiratorio. Para el cuidado de éste la macrobiótica aconseja:

  • Todos los puntos anteriores

Atendiendo especialmente a:

  • Nada de lácteos ni harinas, ya que son productos que suelen afectar más al sistema respiratorio.
  • Más hojas verdes, que favorecen el buen funcionamiento del sistema respiratorio. Especialmente recomendadas: berros, rúcula, hojas de rabanitos o nabos, perejil.
  • Usa como cereal principal el arroz integral. Otra opción es el arroz integral con un 10-20 % de centeno.
  • Suficiente agua, en forma de tés, sopas y agua mineral a temperatura ambiente.
  • Remedios macrobióticos: té de daikon, té de raíz de loto.
  • Usa el sabor picante del jengibre y la mostaza.

EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

Kushi cita como posibles causas del fin del mundo:

  1. Una degeneración del ser humano a nivel físico, psicológico y espiritual. Esta crisis la veríamos reflejada en el aumento de enfermedades extendidas a nivel mundial, sin importar clase social, nivel económico, cultura o raza.
  2. Una guerra que llevará al uso de armas de destrucción masiva.
  3. Una crisis climática que llevase primero a una pérdida de la biodiversidad, que a su vez llevaría a la extinción de uno o dos tercios de todas las especies de seres en la Tierra, incluyendo a los humanos en una situación extrema.

Las dos últimas dependen de nuestro juicio. Y nuestro juicio depende de nuestra condición biológica y psicológica, que a su vez depende de la calidad de nuestros órganos y tejidos, que a su vez depende de la calidad de nuestras células y nuestra sangre, que a su vez depende de lo que comemos.

Este razonamiento coloca a nuestra dieta en el centro de la ecuación.

Kushi escribe sobre la revolución biológica de esta manera:

La revolución biológica es una educación que nos lleve a una dieta y estilo de vida que nos harmonice con el orden natural y, por tanto, salvaguarde la integridad de la humanidad para las infinitas generaciones que están por venir. Tal educación empieza en cada casa con los miembros individuales de cada familia y comunidad. Esta revolución no empieza con ningún partido político, organización social o plataforma ideológica. Ésta empieza en las cocinas y despensas, jardines y huertos donde la fuente física de nuestra vida diaria -la comida diaria- es cultivada y preparada. [1]

 


NOTAS

[1] Kushi, M. y Kushi, A. (1993). Macrobiotic Diet. Tokyo: Japan Publications, Inc. (P.30).

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