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La macrobiótica también necesita cambios (2ªparte)

A continuación os presento la traducción de la segunda parte del artículo “Macrobiótica viva: el futuro de su enseñanza”, en el que podemos leer la forma de ver la macrobiótica y las propuestas de cambio según John Kozinski, profesor y consultor macrobiótico que ha vivido la macrobiótica desde sus inicios en Estados Unidos, en los años 60, vinculado a las enseñanzas de Michio Kushi. La primera parte puede verse en este mismo blog o en el enlace La macrobiótica también necesita cambios (1ª parte).

MACROBIÓTICA VIVA: EL FUTURO DE SU ENSEÑANZA (continuación)

DIAGNÓSTICO

Un método particular para diagnosticar la salud de las personas fue introducido por George Ohsawa y otros profesores de macrobiótica. Yo enseñé y practiqué estos métodos durante 40 años. Hace unos 20 años, cuando Aveline Kushi fue diagnosticada con cáncer de cuello de útero, vi la necesidad de revisar los métodos de diagnóstico que yo había estado enseñando. Sentía que algo faltaba. El diagnóstico es importante porque en todos los sistemas de salud el diagnóstico lleva al tratamiento.

El diagnóstico fue entendido, practicado y enseñado en la antigua India y China. Para mi estos sistemas han constituido importantes fuentes para desarrollar mi entendimiento del diagnóstico.

Los métodos modernos de diagnóstico de la macrobiótica se centran en observaciones del rostro, las manos, los pies y otras partes del cuerpo para evaluar un desequilibrio en los órganos. La enseñanza de este método es problemática porque se tiende a buscar desequilibrios en cada órgano, sin entender la condición de su salud general. Por ejemplo, si alguien tiene ojeras, a la persona se le dice que tiene riñones débiles.

Este método de diagnóstico necesita revisión porque, utilizando el ejemplo de arriba, las ojeras no te dicen nada acerca de la salud general de la persona. Una lectura más profunda del significado de “riñones” en las medicinas tradicionales china y japonesa nos ofrecen otras interpretaciones. De acuerdo con las medicinas tradicionales orientales, lo que nosotros llamamos riñones son las glándulas suprarrenales. Yendo incluso más profundo en el estudio de estas medicinas, este signo indica una debilidad del cuerpo entero.

Las ojeras indican que el cuerpo ha estado bajo estrés por algún tiempo. Estresores comunes pueden ser: falta de sueño, falta de nutrientes en la dieta tales como vitamina B12, falta de carbohidratos, grasas naturales, proteínas, demasiado ejercicio, bebidas alcohólicas, drogas, medicinas, una dieta baja en calorías, exceso de azúcar refinada y otros factores relacionados con la mente o el cuerpo.

Debido a que este signo indica un profundo desequilibrio, recuperar las glándulas suprarrenales o la función general del organismo lleva tiempo. Una parte natural del proceso de recuperación es encontrar tantos estresores en nuestras vidas como sea posible, tanto de la lista de arriba como otros.

Una de las causas comunes de estrés en personas que han seguido una dieta vegano-macrobiótica durante largo tiempo es la falta de nutrientes concentrados de procedencia animal. Si la persona está abierta a incorporar estos alimentos, yo le sugeriría añadirlos a su dieta lentamente mediante formas ligeras tales como pescado salvaje, pollo y huevos criados naturalmente al principio. Suplementos como la vitamina B12, complejos de vitamina B y cantidades moderadas de productos lácteos y grasas puede ser beneficiosas

Para las personas que toman dietas modernas, la principal causa de estrés es el consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas, químicos, pesticidas, hormonas y aditivos en sus alimentos, exceso de aceites vegetales, falta de vitaminas y minerales u otros nutrientes, y en algunos casos, el consumo excesivo de productos animales de poca calidad. Hoy en día, se ha vuelto menos común que la gente consuma demasiados productos animales, debido a la demonización de los productos animales en la sociedad moderna.

Lo que se necesita para hacer el diagnóstico macrobiótico aún más relevante y efectivo es estudiar lo que estas señales indican de acuerdo con nuestro entendimiento moderno del cuerpo. Este objetivo puede ser conseguido estudiando lo que los órganos realmente revelan según las medicinas tradicionales orientales. Este estudio nos ayudaría a conectar la biología moderna con las medicinas orientales tradicionales. El encuentro de los dos sistemas daría lugar a un entendimiento más comprensivo del cuerpo humano. Desde que me embarqué en este tipo de estudio, he encontrado que mi habilidad para diagnosticar el estado de salud ha mejorado dramáticamente.

COMBINAR ENFOQUES MODERNOS, TRADICIONALES Y OPUESTOS CON UNA MENTE ABIERTA

Recuerdo quedar atrapado con una idea que George Ohsawa expuso en uno de sus libros. Él afirmaba que para ganar la más amplia visión que pudiese ayudar a la humanidad, uno debe combinar el entendimiento físico y materialista de la ciencia moderna con el entendimiento acera de las energías de los pueblos tradicionales.

Hasta ahora la afirmación de Ohsawa ha sido ignorada en la enseñanza de la macrobiótica. La única forma en que la ciencia es usada en macrobiótica es para justificar las enseñanzas anti-alimentos. Determinados alimentos en la enseñanza moderna de la macrobiótica son demonizados por la supuesta ciencia. Alimentos como la carne, los productos lácteos o el azúcar refinado son desaconsejados. Estudios científicos se presentan como la prueba de que estos alimentos son malos para ti. Si lo analizamos detenidamente, la mayor parte de estos estudios no pueden ser confirmados.

Durante muchos años, yo he usado los estudios anti-alimentos en mis clases. Los presentaba como parte de mi enseñanza de una dieta vegana que va bien a todo el mundo. Después de que varios profesores de macrobiótica fuesen diagnosticados con cáncer en los noventa, yo decidí echar un vistazo a perspectivas contrarias. Para mí se volvió claro que la ciencia no era definitiva en cuanto a los efectos negativos de la carne, los productos lácteos e incluso el azúcar refinado.

Con la intención de mejorar la enseñanza de la macrobiótica y la práctica diaria, creo que necesitamos estudiar profundamente cada lado de los problemas en alimentación, nutrición, mente, emociones, el cuerpo, espíritu y otras áreas que llevamos a la práctica. Las enseñanzas tradicionales y esotéricas y la ciencia moderna necesitan ser parte de nuestros estudios para tener una visión más amplia de la salud. Nosotros tenemos que mirar las ideas que están en la caja pero también fuera de ella. El estudio de esta variedad de áreas y las visiones opuestas es la filosofía del equilibrio.

Temas nutricionales como la vitamina B12, los aminoácidos, el zinc, el calcio, el hierro, el ácido fítico y otros pueden ser estudiados junto con la parte energética o los alimentos yin y yang. Es importante estudiar todos los lados del asunto con una mente abierta. Es esencial incluir los puntos de vista en los cuales no estamos de acuerdo en nuestros estudios.

Los resultados de nuestras recomendaciones dietéticas para la salud, la curación y la vida necesitan ser evaluadas. Lo que no funciona debe ser revisado o descartado. Para los seguidores a largo plazo de la dieta macrobiótica, el miedo a la comida tiene que ser borrado de la ecuación. El miedo ha de ser reemplazado por el entendimiento. Los alimentos que elegimos son esenciales para la salud y la vida.

Existen otras muchas áreas de la enseñanza de la macrobiótica que necesitan ser revisadas para mantener esta maravillosa filosofía relevante y valorada en el tiempo. La macrobiótica como filosofía, diagnóstico, la combinación de formas de ver el mundo tradicionales y modernas, y la evaluación de perspectivas opuestas, son algunas de las áreas clave que son cruciales para mantener así la enseñanza de la macrobiótica actualizada.

George Oshawa fue un pensador adelantado entre otros pensadores avanzados a su tiempo. Su pensamiento original puede inspirarnos a todos nosotros para ir más allá de él y de sus discípulos directos. La macrobiótica necesita estar viva, cambiando y desarrollando sistemas que puedan cautivar a la gente de hoy y del futuro. Esto sucederá cuando seamos capaces de revisar, actualizar y adaptar estas enseñanzas de la longevidad para los tiempos modernos. El reto es dar los pasos necesarios para que esto suceda; ir más allá del dogma, del ego, de consideraciones económicas o marcos mentales. El cambio radical que un sistema vivo de enseñanza y práctica macrobiótica puede traer a generaciones presentes y futuras puede ser increíble.

Para finalizar, algunas palabras sobre John Kozinski:

John da habitualmente charlas sobre salud natural, pasa consulta e investiga, principalmente en Estados Unidos, que es donde vive. Estuvo en la facultad del Instituto Kushi durante 27 años de forma ininterrumpida hasta que decidió abandonarlo por razones éticas en 2013. Ha documentado más de 10.000 casos y ha enseñado a más de 40.000 estudiantes. Ha publicado más de 80 conferencias en CD y DVD.

Fue uno de mis profesores en el Instituto Kushi, en Becket, Massachussets, y mostraba siempre una inquietud por saber qué funcionaba y qué no. Tiene una gran vocación investigadora aparte de una muy buena base en macrobiótica tradicional. Recuerdo como en varias ocasiones nos dijo: “¿Eso? Eso es un mito macrobiótico”, para desmentir afirmaciones típicas de la macrobiótica como por ejemplo que, comerse un huevo tiene en el cuerpo los mismos efectos que tomarse una gallina entera.

Hoy en día John está diseñando un currículum basado en sus investigaciones y en lo que ha aprendido con sus pacientes en las pasadas décadas. Este curriculum formará parte de un programa de enseñanza que incluirá las mejores prácticas de la macrobiótica, la medicina china, el ayurveda, la homeopatía y  la nutrición moderna. Según me comentó recientemente, saldrá a la luz en 2015.

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