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Mis notas del libro: Macrobiótica, la revolución sana

macrobiotica mediterranea y varatojo

Hace unos meses, en el Instituto Macrobiótico de España, en Valencia, tuve la oportunidad de asistir a varias clases del consultor macrobiótico Francisco Varatojo. Divertido y con mucha carisma, nos deleitó con numerosas reflexiones y anécdotas del mundo de la macrobiótica. En 2014 publicó un libro en español titulado Macrobiótica. La Revolución Sana. En este post podrás ver la revisión de mis notas sobre los contenidos del mismo.

Macrobiótica, la revolución sana from Macrobiótica Mediterránea on Vimeo.

Información adicional al vídeo:

LA BANDERA YIN-YANG

Varatojo muestra en su libro una lista de alimentos enumerados según sus efectos energéticos (yin-yang). Si son más contractivos estarán más cerca del extremo yang; si son más expansivos estarán cerca del extremo yin. La macrobiótica recomienda tomar regularmente alimentos del centro, ni muy yin ni muy yang. He llamado a esta lista “la bandera yin-yang”.

 EXTREMO YANG

  • Sal
  • Huevos
  • Carne (cerdo, ternera)
  • Quesos curados y salados
  •  Aves
  • Pescado azules (salmón, atún, caviar)
  • Pescados (trucha, merluza, lenguado, emperador, sardina)
  • Moluscos y mariscos (calamares, ostras,, gambas, mejillones, almejas)
  • Cereales integrales (arroz, cebada, maíz, trigo, centeno, avena)
  • Derivados de los cereales integrales (pasta integral, cuscús)
  • Legumbres (judías, garbanzos, lentejas, habas)
  • Algas
  • Vegetales (cebolla, zanahoria, nabo, calabaza, col, brócoli, berros, puerros)
  • Semillas y oleaginosas (nueces, cacahuetes, almendras, pipas de calabaza, sésamo)
  • Frutos de clima templado (manzana, pera, melocotón, fresa, castañas) 
  • Vegetales de origen tropical (patata, tomate, calabacín, pespárrago, berenjena, pimiento)
  • Queso fresco y requesón
  • Leche
  • Yogur
  • Frutos tropicales (plátano, mango, piña, papaya, níspero)
  • Nata
  • Especias (pimienta, pimentón, guindilla, curri)
  •  Bebidas alcohólicas
  •  Azúcar
  • Refrescos
  • Chocolate
  • Helados
  • Pasteles
  • Químicos (aditivos fertilizantes, medicamentos)

EXTREMO YIN

NO HAY RESPUESTAS ABSOLUTAS

Este es el fragmento al que hago referencia en el vídeo y donde Varatojo habla sobre la necesidad de la gente de tener respuestas absolutas sobre la dieta (p. 102):

Normalmente, cuando se intenta cambiar de la alimentación, la mayoría de las personas quieren encontrar una respuestas definitiva y absoluta a la pregunta: tenemos que ser completamente vegetarianos o comer carne todos los días, comer todo crudo o quizás todo cocinado, comer según nuestro grupo sanguíneo o ese es un criterio irrelevante…Así pues, la mayoría de los practicantes de cada corriente defiende su punto de vista de forma acérrima y muchas veces intransigente, sin considerar que las circunstancias externas están en transformación permanente y que, en ese sentido, debe haber una adaptación constante al medio.

Lo importante es empezar por conocer qué se adapta mejor a nosotros e ir probando; los resultados prácticos son la mejor y más clara manera de saber si lo que estamos haciendo es adecuado o no.

Conozco a personas vegetarianas desde hace décadas que gozan de una perfecta salud, así como a vegetarianos con deficiencias nutricionales serias. Conozco a personas macrobióticas que irradian brillo y alegría y también conozco a otras que no son claramente el ejemplo típico de la salud y el bienestar.

La macrobiótica se ha interpretado a menudo como una dieta estricta, con unos “sís” y unos “nos” muy claros, y eso era lo que mucha gente buscada (respuestas absolutas), pero decantarse por ese tipo de macrobiótica, desde mi punto de vista, es restarle capacidad sanadora a la misma. Para que la macrobiótica contribuya a la felicidad de la gente, ésta debe ser un conjunto de principios que nos ayude a tomar decisiones más que una lista de órdenes.

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¡Nuevo libro! 100 preguntas sobre macrobiótica

macrobiotica moderna mario lopez

Me complace el presentaros el nuevo libro que, gracias a la colaboración de muchos de los lectores de Macrobiótica Mediterránea, ha visto la luz recientemente.

Las 100 preguntas y sus respuestas os permitirán configurar el concepto de esa nueva macrobiótica a la que he llamado macrobiótica moderna.

En este sentido la macrobiótica moderna consistiría en un sistema que utiliza la alimentación y el estilo de vida como principales herramientas para obtener salud y bienestar, teniendo en cuenta factores como el lugar donde se vive (clima y cultura), la constitución corporal, el estado de salud o la estación en la que nos encontramos. Disminuye la influencia de lo oriental, prevaleciente en la macrobiótica tradicional,  y aumenta la influencia de la ciencia de la nutrición, el efecto energético de los alimentos y las prácticas de los pueblos más longevos del planeta.

En las siguientes líneas os transcribo 3 preguntas que encontraréis en su interior como ejemplo de su estilo:

Pregunta 27:

HE OÍDO QUE SEGÚN LA DIETA MACROBIÓTICA NO SE PUEDE COMER FRUTA. ¿ES ESO CIERTO?

Se recomienda no comer frutas cuando estas no favorecen la adaptación al entorno. Las personas nos adaptamos porque comemos aquello que se cultiva en nuestra zona. Por poner un ejemplo extremo, un esquimal se moriría pronto comiendo frutas y verduras. ¿Qué hay en el Polo Norte? Animales. Por tanto, alimentarse de eso que existe de forma natural en un lugar sería favorecer nuestra adaptación al mismo. Lo que ocurre con las frutas es que existe un mercado donde aquí tenemos frutas de allí. Existen multitud de frutas tropicales (kiwi, piña, mango, etc.) que nacen en el trópico y son adecuadas para vivir allí, pero no para un clima templado como el mediterráneo (aunque en España por estar en el borde se podrían hacer excepciones, sobre todo en verano). Además, hoy en día cogen las frutas verdes y se utilizan productos químicos en su cultivo, lo que le resta calidad al alimento. También se argumenta que la fruta acidifica el organismo, pero según Christopher Vasey, en La importancia del equilibrio ácido-básico, la fruta es un alimento ácido pero cuyo efecto en la mayoría de las personas es el de alcalinizar, por tanto el que la fruta acidifique el organismo podríamos calificarlo como “mito macrobiótico”.

De todas formas, yo recomendaría mantener la fruta en nuestra dieta. En numerosos estudios se destaca el efecto positivo de su consumo. Trata de tomar aquella que aparece en el terreno de forma natural (no importada), que se coge madura y que no se trata con pesticidas.

Pregunta 33:

¿PUEDO TENER CARENCIAS AL DEJAR DE COMER CARNE Y PESCADO?

No tiene por qué, ya que los nutrientes que contienen la carne y el pescado también aparecen en otros alimentos de origen vegetal (excepto la vitamina B12).

Aun así, mi experiencia me dice que mucha gente cuando deja de comer carne experimenta lo siguiente:

  • Descenso del nivel energía
  • Pérdida de peso
  • Carácter más suave, a veces con pérdida de la capacidad para ser disciplinado

Estos síntomas indican carencias en algún u otro sentido. ¿A qué se deben? Creo que puede deberse a las sientes razones

1. ALIMENTACIÓN BASADA EN PLANTAS CON CARENCIAS

Seguir una alimentación basada en plantas no significa dejar de comer carne y pescado y ya está, sino que hemos de asegurarnos que en la dieta figuran todos los nutrientes necesarios para lograr y mantener la salud. Cereales integrales, legumbres, verduras frescas, frutos secos, semillas, algas productos fermentados, etc. deberían estar presentes casi a diario.

2. ALIMENTACIÓN BASADA EN PLANTAS CON PRESENCIA DE ALIMENTOS REFINADOS

Si dejamos de comer carne y pescado pero continuamos comiendo harinas refinadas y azúcar blanco puede que aparezcan carencias, pues son productos que necesitan minerales y vitaminas que “roban” de nuestro organismo.

3. TRANSICIÓN BRUSCA

Hay que tener cuidado con los cambios bruscos de alimentación. El cuerpo es algo material que se ha construido con aquello que hemos ingerido durante años. Cambiar de repente los materiales que le suministramos puede causar desorientación en los encargados de la construcción.

4. ACTIVIDAD FÍSICA MUY EXIGENTE

En el caso de realizar una actividad física exigente o estar expuesto a las inclemencias del tiempo, el cuerpo puede que necesite alimentos más densos como la carne y el pescado. En este caso estos alimentos estarían contribuyendo a acercarnos al equilibrio y sin duda notaremos de inmediato sus efectos.

Pregunta 58

¿VA LA MACROBIÓTICA CONTRA LA MEDICINA QUE SE PRACTICA EN LOS HOSPITALES?

No. La medicina de los hospitales es necesaria. La macrobiótica defiende la medicina de los hospitales en casos de emergencia, pues es una medicina de las emergencias. No te pongas a comer arroz integral cuando sufres de apendicitis, corre al hospital.

La macrobiótica va en contra de matar moscas a cañonazos, que es lo que en ocasiones ocurre con la medicina actual. A veces simplemente con comer de forma más ligera durante unos días y realizar algunos ajustes en el estilo de vida es suficiente para recuperarse de ciertas dolencias.

Si estás interesada/o en el libro puedes acceder a él en los siguientes enlaces.

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100 preguntas de macrobiótica: Una aproximación a la macrobiótica moderna

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La digestión es la cuestión y 5 formas de vencer al estreñimiento

macrobiotica y digestión
La digestión es la cuestión, mi lectura favorita de verano.

 

Mi lectura favorita de este verano ha sido La digestión es la cuestión, de la autora alemana Giulia Enders. ¿Por qué? Pues porque escribe de forma amena y divertida sobre un tema que nos incumbe a todos, que está detrás de muchos problemas de salud y que nadie nos habla de él lo suficiente. Muchos síntomas y signos que padecemos están, sin saberlo, relacionados con nuestra digestión.

En el prólogo Giulia cuenta como a los 17 años le salió una pequeña herida en la pierna derecha. La herida no se curaba y acudió a varios médicos sin éxito alguno. Como no daban con la solución empezó a investigar, por casualidad encontró un informe de un caso muy parecido al suyo, en el que a un hombre le había salido la misma herida después de tomar antibióticos, y justo ella también había estado tomando antibióticos dos semanas antes de la primera herida. Giulia afirma:

Desde ese momento dejé de tratar mi piel como la de un enfermo de la piel y lo hice como la de un enfermo del intestino. Dejé de comer productos lácteos, apenas tomaba gluten, ingerí diferentes bacterias y, en general, me alimentaba de forma más sana. […]  Fue un éxito y experimenté en mi propia carne que el saber puede ser poder.

5 FORMAS DE VENCER AL ESTREÑIMIENTO

El libro trata varios temas, desde la acidez y el mal aliento  hasta los estados de ánimo cambiantes. Para ser concretos y aportar información útil, en este post resumiré lo que Giullia nos cuenta para poder lidiar con el estreñimiento, algo habitual cuando viajamos o vamos de vacaciones, sobre todo los primeros días. El estreñimiento aparece en esos momentos por dos razones principales:

  1. Cambio de costumbres. Los nervios intestinales registran todas nuestras actividades y costumbres dietéticas y están habituados a realizar sus funciones de forma regular. Cuando todo eso cambia necesitan unos días hasta volver a regularse.
  2. El “síndrome de este no es mi baño”. La idea de que no podemos ir a un baño distinto al de costumbre o al menos que guarde unas medidas higiénicas mínimas hacen que reprimamos el impulso a ir al baño, con lo cual el cuerpo empieza a aprender ese hábito.

Nota sobre la hidratación: El beber la cantidad suficiente de agua es imprescindible para dar volumen a las heces. Cuando viajamos el ambiente suele ser seco, por la calefacción, aires acondicionados en aviones, aeropuertos y otros medios de transporte. Al no ir al baño el agua de las heces comienza a reabsorberse y aún quedan más secas, lo que dificulta el hecho de ir al baño.

MÁS FIBRAS

La fibra nos ayuda a ir al baño, todo el mundo sabe eso. ¿Donde encontrar la fibra? En frutas, verduras, cereales integrales o legumbres, alimentos de uso habitual en la macrobiótica. Pueden ir bien especialmente las verduras de raíz, como por ejemplo el nabo, la remolacha, la cebolla o la raíz de apio. Las semillas de lino son otra fuente de fibra que nos ayuda a ir con regularidad al baño.

Existen dos tipos de fibra, soluble en agua y no soluble,  que encontramos en distintas proporciones en varios alimentos. Ambas ayudan a aliviar el estreñimiento. Algunas fuentes:

  1. Fibra soluble en agua: copos de avena con los que podemos preparar una crema, psyllium (plantago ovata) o semillas de lino molidas o algas agar-agar que podemos tomar con agua.
  2. Fibra no soluble en agua: salvado de trigo, la piel de la mayor parte de verduras, frutas y cereales integrales. Estimulan movimientos más intensos del bolo alimenticio pero también puede dar más dolor de barriga.

La autora destaca las propiedades de las ciruelas secas, las cuales contienen principios activos que atraen más líquido a los intestinos, dándole al contenido una consistencia más blanda y por tanto más fácil de evacuar.

Los remedios específicos como el psyllium, las semillas de lino molidas o el salvado de trigo pueden tardar entre dos y tres días hasta que hagan pleno efecto, así que puede ser buena idea tomarlas un día antes de emprender el viaje. Importante: bebed el agua suficiente, sino la fibra no hará el efecto deseado.

NO TE REPRIMAS

Este punto se refiere al “síndrome de este no es mi baño”. Nos vamos de viaje o estamos en territorio extraño, cambiamos nuestras rutinas, cambiamos nuestra dieta… todo son obstáculos que impiden el ir al baño como teníamos costumbre. Aún así hay cuerpos inteligentes que se adaptan con facilidad y nos comunican que “hay que ir al baño”. Si en ese momento nos negamos, le estamos enseñando a nuestro organismo a estar estreñido. Giulia comenta:

Con hacer volver el bolo alimenticio dos veces a la cola de espera ya se están entrenando a los nervios y músculos para que den marcha atrás. La consecuencia puede ser que cada vez resulte más difícil volver a cambiar de dirección. Además, en la cola de espera, se tiene aún más tiempo para extraer agua, lo que puede dificultar cada vez más la futura evacuación. Reprimir las ganas de ir al baño puede provocar estreñimiento tras un par de días. Por lo tanto, si tienen por delante una semana de vacaciones en un camping, superen el miedo a la letrina antes de que sea demasiado tarde.

PROBIÓTICOS Y PREBIÓTICOS

No todas las bacterias son malas. Las bacterias se hicieron famosas porque combatiéndolas nos dimos cuenta que podíamos evitarnos muchas enfermedades, pero existen otro tipo de bacterias que nos ayudan a estar sanos, a esas bacterias les llamamos pro-bióticos (porque favorecen la vida). Los probióticos los podemos encontrar de forma natural en alimentos como el yogur, el kéfir, el chucrut (col fermentada), las olivas y otros encurtidos, el tamari o shoyu, el miso, el tempeh.

Los prebióticos son partes de algunos alimentos que no asimilamos en el intestino delgado y que cuando llegan al intestino grueso constituyen comida  para las bacterias buenas. Los prebióticos los encontramos en alimentos como las zanahorias, la alcachofa, los espárragos, la endivia, los plátanos, el ajo, la cebolla, la chirivía, el trigo integral, el centeno la avena o el puerro.

Tener una cantidad adecuada de bacterias intestinales contribuye a tener un movimiento intestinal regular, y por tanto, no padecer de estreñimiento.

ALGO DE MOVIMIENTO

“Lo que es arriba es abajo” dice un dicho antiguo. Si nos movemos, realizamos ejercicio, caminamos o corremos estaremos contribuyendo a que nuestros intestinos también se muevan. La falta de ejercicio afecta especialmente a quienes en el pasado hayan practicado deporte.

Y POR ÚLTIMO, UN MINUTOS DE BALANCEO

Una técnica poco convencional para ayudar a evacuar es el balancearse cuando uno está sentado en el retrete durante unos minutos. Como dice Giulia Enders: “en el baño nadie nos ve y tenemos tiempo: las condiciones perfectas para un experimento tan poco convencional”.

Balacneo para reducir estrenimiento
Técnica del balanceo para favorecer la evacuación (La digestión es la cuestión, de Giulia Enders, 2015)

Otras entradas que tratan el tema del estreñimiento:

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El Zen Macrobiótico

mario y zen macrobiotico
Hace poco leí una nueva edición de El Zen Macrobiótico, de George Ohsawa, un clásico que analizo en este post.

George Ohsawa es considerado por muchos el padre de la macrobiótica. ¿Por qué? Porque fue él quien le puso el nombre, que cogió de un médico alemán, y fue él quien se encargó de recopilar unos contenidos para enseñarlos como “macrobiótica”. Esos contenidos provienen de la antigua sabiduría del pueblo japonés y de la medicina tradicional china.

Ohsawa fue un pionero, un hombre avanzado a su tiempo que promovió la alimentación natural y el ser responsable de la propia salud, pero al mismo tiempo también cometió algunos errores o afirmaciones que, desde mi punto de vista, son descabelladas.

Recientemente se ha publicado una nueva traducción del libro El Zen Macrobiótico, libro que Ohsawa publicó en 1959 y que está vez ha traducido al español Dolors Mussons, estudiante de René Levy en Cuisine et Santé (Saint Gaudens, Francia). La tradución es excelente, nada que ver con la anterior. Desde aquí agradecer la labor a Dolors y quienes han hecho posible la nueva edición.

El libro lo recomiendo a todo aquel que quiera tener un conocimiento más profundo de la macrobiótica y sus orígenes, pero no para quien quiera tener una guía práctica o un texto más adaptado a nuestros tiempos.

Para dar una visión general y lo más completa posible del contenido del libro me dispongo a citar lo bueno y lo malo de sus afirmacones.

LO BUENO

La macrobiótica de Ohsawa, tanto en sus cursos como en sus libros, permitió experimentar salud y bienestar a jóvenes que posteriormente se convertirían en consultores macrobióticos; los cuales mejorarían la práctica y teoría macrobiótica. Ejemplo de ello son las vidas de John Kozinski, Verne Varona, Adelbert Nelissen o Denny Waxman.

Promovió el uso de una alimentación natural para el tratamiento de las enfermedades, enumerando una serie de puntos a seguir (p.60-61), algunos de los cuales son:

  1. No tomes alimentos ni bebidas industriales con azúcar, bebidas enlatadas, alimentos con colorantes químicos, huevos no fertilizados ni conservas.
  2. Sala con sal marina sin refinar y sin enriquecer.
  3. No comas frutas y verduras cultivadas con ayudas de fertilizantes químicos ni tratadas con insecticidas.
  4. No tomes alimentos originarios de regiones alejadas de donde vivas. .
  5. No comas ninguna verdura fuera de la estación.Prefiere los animales salvajes a los tratados con productos químicos.

Animaba a los asistentes a sus charlas o los lectores de sus libros a tomar responsabilidad de su propia salud. Este punto es ahora más patente porque la facilidad que tenemos hoy en día de acceder a la información (libros, charlas, Internet, televisión) no era la que existía en el tiempo de Ohsawa. En este sentido fue un pionero. Hoy en día podemos hacer mucho por nuestra salud sin necesidad de ir al médico. Sabemos por diferentes medios que, por ejemplo, tomar demasiada azúcar, carne roja o pan blanco no es bueno.

Su obra supone un medio a través del cual comparte su experiencia e intenta que otros también obtengan el mismo resultado. Eso le honra.

La macrobiótica que propone Ohsawa en El Zen Macrobiótico funciona en algunos casos, no en todos, y puede ser recomendada para períodos cortos de tiempo, a modo de dieta depurativa, pero nunca como un régimen a largo plazo.

LO MALO

Ohsawa menosprecia la cultura Occidental indenficándola con los hábitos modernos y pasando por alto la sabiduría antigua que, como en Japón, también existe:

Existe en Occidente una medicina popular, al igual que nosotros tenemos la nuestra de 5000 años de antigüedad, pero la vuestra carece de fundamentos filosóficos y lógicos y está cargada de convicciones personales sin el filtro de la “selección natural” tras miles de años de experiencia. (p.171)

El que le funcionase a él no significa que funcionará a todo el mundo, pero en varias ocasiones afirma que su método sirve para todos y casi todo.  Atribuye a la dieta macrobiótica “poderes” que no tiene:

Comprenderás rápidamente que quienes adoptan el régimen macrobiótico están perfectamente inmunizados contra las enfermedades. (p.138)

Y si estos “poderes” no funcionan es porque existe algún “defecto” en quien lo prueba.

Realiza afirmaciones contra toda evidencia y sentido común:

Apoplejía: No la padecerás jamás si sigues un régimen macrobiótico. (p.139)

El cáncer es la enfermedad más Yin y no hay nada tan fácil de curar, al igual que las demás enfermedades, volviendo a la forma más natural de alimentarse, o sea, la nº 7. (p.141)

Puedes comerte los cereales estropeados y descompuestos sin ningún peligro. Si están descompuestos el estómago te lo agradecerá, ya que no necesitará digerirlo (la digestión es una descomposición). Si el arroz está cubierto de moho se absorberá muy fácilmente. (p.169)

Promueve en diferentes puntos del libro la famosa dieta nº7, que es una dieta que consiste en alimentarse de cereales, principalmente arroz integral, y beber lo menos posible. Este tipo de dieta prolongada en el tiempo lleva a importantes deficiencias nutricionales que pueden desencadenar enfermedades. En ocasiones las principales críticas a la macrobiótica se centran en este tipo de dieta, la nº 7, cuya práctica está obsoleta en la macrobiótica moderna.

Aún estando en contra de algunas de las afirmación de Ohsawa, me gusta pensar que inició un movimiento mejorado posteriormente por sus alumnos, al igual que ocurrió con otros movimientos, como el psicoanálisis o el pilates, en psicología y la actividad física. Su inicio ha permitido que hoy en día miles de personas mejoren su salud.

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Conclusiones de la lectura de “Cerebro de Pan” y “Sin trigo, gracias”

¡Ya acabé los dos libros!

Macrobiótica y Cerebro de pan y Sin trigo

14 horas de lectura, 34 euros, 12 hojas de notas…

macrobiótica y libros no cereales

Hace 2 semanas anuncié que iba a leer Cerebro de pan y Sin trigo, gracias,  dos libros de reciente publicación, cuyo mensaje principal es: “No comas cereales, perjudican la salud”.

Como todos sabéis, los cereales son la base de la alimentación macrobiótica. Por ese motivo creí importante leer dos libros que contradecían de manera tan directa las recomendaciones macrobióticas.

Después de leerlos he comprobado que los temas de los que hablan son muchos, y en consecuencia también pueden ser muchas sus conclusiones. Por ello, en esta entrada me  centraré en la cuestión de los cereales,  ¿A qué nos referimos cuando decimos cereales? ¿Son buenos o no? ¿Cuánta cantidad tomar? … ¿Hemos de modificar algunas de las recomendaciones macrobióticas de acuerdo a los estudios científicos que se incluyen en los libros?

Cuando hablamos de cereales, hoy en día nos podemos referir a:

  1. Los paquetes de cereales para el desayuno que venden en los supermercados, tipo Corn Flakes de Kellogg’s, Frosties, Choco Krispies,… elaborados con harina, azúcar,  aditivos y  normalmente fortificados con vitaminas y minerales.
  2. Productos elaborados con harinas, especialmente la harina de trigo, como por ejemplo: pan, pasta, galletas, bizcochos…
  3. Los granos o semillas: arroz integral, mijo, avena, el mismo trigo pero en forma de grano, la cebada y otros. Los encuentras en tiendas Bio.

¿A qué se refieren los autores cuando hablan de los cereales? A ninguno de los 3 puntos anteriores, sino al gluten.

El gluten es una parte del trigo que tiene efectos negativos en el organismo. William Davis se encarga de describirlos a lo largo de todo su libro. Efectos sobre la piel, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el colesterol, el cerebro, la formación de un medio ácido y el envejecimiento. Aporta, en todos los casos, estudios científicos que respaldan sus palabras.

Como el gluten está en el trigo, y el trigo es el cereal más consumido, al final se utiliza la palabra “cereales” como sinónimo de gluten.

NO TOMES GLUTEN = NO TOMES TRIGO (porque el gluten está en el trigo) = NO TOMES CEREALES (porque el trigo es, con diferencia, el cereal más consumido, a veces el único).

Incluso el pan integral estaría contribuyendo a arruinar nuestra salud. Mira lo que cuentan los autores:

En la pág. 94, Cerebro de pan:

Cuando doy conferencias a miembros de la comunidad médica, una de mis diapositivas favoritas es una en la que aparecen cuatro alimentos comunes: (1) una rebanada de pan integral de trigo, (2) una barra de chocolate con caramelo y cacahuete, (3) una cucharada de azúcar blanco refinado y (4) un plátano. Entonces pido a los asistentes que adivinen cuál provoca el mayor aumento de azúcar en la sangre o, dicho de otro modo, cuál tiene el mayor índice glucémico (IG).

Nueve de cada diez veces, la gente elige el alimento erróneo. No, no es la cucharada de azúcar (IG=68), ni el chocolate (IG=55), ni el plátano (IG=54). Es el pan integral de trigo, con un IG altísimo de 71 que está a la par del pan blanco (lo cual desmiente que el comer trigo integral sea mejor que comer harinas refinadas).

En la pág. 91, Sin trigo, gracias:

De acuerdo con la sabiduría pouplar en materia de alimentación, si algo que es malo para ti (harina blanca) es reemplazado por algo menos malo (el trigo integral), entonces mucho de lo menos malo debería resultar excelente. Siguiendo con esa lógica, si los cigarrillos con alto contenido de alquitraán son malos para tu salud y los de bajo contenido de alquitrán son menos malos, entonces, muchos cigarrillos con bajo contenido en alquitrán deberían ser buenos.

Primera conclusión:

No tomes cereales con gluten como el trigo, la cebada, la espelta, el kamut o el centeno, en forma de grano y especialmente en forma de pan, blanco o integral.

Los dos autores en los capítulos finales de sus respectivos libros recomiendan consumir de forma limitada los cereales sin gluten.

El Dr. Davis en un resumen muy útil (páginas 293-296) nos recomienda tomar cantidades limitadas de cereales sin gluten: quinoa, mijo, sorgo, teff, amaranto, trigo sarraceno, arroz (integral y blanco), avena, arroz salvaje.

Por su parte, el Dr. Perlmutter escribe: “Los siguientes alimentos también pueden consumirse, pero con moderación (lo que significa comerlos en pequeñas cantidades una vez al día, o, idealmente, solo un par de veces a la semana)”. Y cita en esta categoría a los granos sin gluten: amaranto, alforfón [trigo sarraceno], arroz (integral, blanco o silvestre), mijo, quinoa, sorgo y teff.

¿Por qué  de forma limitada si en macrobiótica los tomamos a diario, varias veces al día? Por su índice glucémico elevado. El consumo de cereales contribuye a elevar el azúcar en sangre de forma brusca, ello lleva a la producción de insulina, que es la hormona encargada de almacenar toda esa energía en forma de grasa en nuestros michelines. Una dieta rica en carbohidratos también favorece la inflamación. Perlmutter recomienda tomar como mucho 60g de carbohidratos al día (más o menos 1/3 de vaso de arroz integral al día).

Segunda conclusión:

Toma de forma moderada (1/3 de vaso al día) los cereales sin gluten: trigo sarraceno, quinoa, teff, amaranto, arroz integral o blanco, mijo, sorgo.

SUGERENCIAS DE LA LECTURA A ALGUIEN QUE SIGA LA MACROBIÓTICA TRADICIONAL

Mario, después de leer los dos libros y con tu experiencia, ¿qué me aconsejarías a mí, que sigo una dieta macrobiótica?

  1. No comas el pan de panadería, refinado y  comercial. No es sólo trigo lo que lleva ese pan, sino mejorantes, aditivos etc. que lo hacen perjudicial para la salud. Además, el trigo que se utiliza es un trigo moderno, muy modificado, rico en gluten, que en muchos casos activa nuestro sistema inmune porque el organismo lo identifica como una sustancia extraña, no un alimento inofensivo.
  2. Toma pan integral, hecho con masa madre, 1 vez al día si realizas bastante actividad física.
  3. Continua tomando cereales, pero en menos cantidad de lo que recomienda la dieta macrobiotica tradicional. Un 50-60% de cereales al día puede ser exagerado en muchos casos. Ninguna población antigua ha tomado tantos cereales. Las recomendaciones de Perlmutter (60g de carbohidratos al día) pueden estar bien en el caso de que quieras perder peso, pero si realizas actividad física, estás en edad de crecimiento, tienes una constitución grande y fuerte o no tienes problemas de peso, puedes tomar entre 120-150 g/día (algo más de 1/2 vaso al día, pesado antes de cocinarlo).
  4. Introduce en tu dieta más grasas. Tiene efectos neuroprotectores. Los últimos estudios confirman que alimentos como el aceite de oliva, el aceite de coco, los frutos secos o el pescado azul contribuyen en la prevención de enfermedades como el alzheimer o la demencia. Uno de mis profesores, John Kozinski, con una dilatada experiencia en la macrobiótica, y  un estudio realizado con niños en una comunidad macrobiótica de Holanda –Deficiencias en niños con una dieta macrobiótica–  recomiendan aumentar el consumo de grasas.
  5. Aumenta el consumo de proteínas. Tras seguir unos meses la macrobiótica tradicional, mucha gente experimenta dos cosas: (a) Pérdida de masa muscular, (b) Aumento exagerado del apetito. Ambas cosas pueden estar motivadas por una falta de proteínas en la dieta, que se podría prevenir incluyendo legumbres, pescado, huevos y carne. Como guía general utiliza más legumbres y pescado, y que la carne y los huevos sean lo más naturales posible. Puedes leer el post A pesar de la macrobiótica, come proteínas.
  6. Sigue tomando muchas verduras. En mi opinión, la macrobiótica del futuro se basará cada vez más en las verduras, por su bajo índice glucémico, por su riqueza en nutrientes, porque la gran mayoría de tendencias dietéticas están de acuerdo en ello, porque las grandes tradciones de salud así lo recomiendan.

Mi experiencia: Cambios que hice en la dieta

Animado por Joana García, lectora de Macrobiótica Mediterránea, decidí llevar a la práctica lo sugerido en los libros. Esto ha sido lo que he hecho durante 2 semanas:

  1. No he tomado gluten, ni en la forma de harinas (pan, pasta, cuscús) ni en la forma de grano (trigo, cebada, espelta, centeno).
  2. He reducido la cantidad de cereales, tomando alrededor de 70-80 g al día, especialmente arroz, mijo y quinoa.
  3. He aumentado la cantidad de carne (2-3 veces semana, pequeñas raciones), pescado (4 veces semana), huevos (6 a la semana).
  4. He consumido más frutos secos a diario, 2-3 raciones de queso a la semana y algo de mantequilla, crema de semillas de lino, aguacate, más aceite de oliva, aceite de coco.

Mi experiencia: Resultados

He comprobado que:

  1. En el trabajo estoy más despierto. Noto más energía y menos períodos de somnolencia. Es un trabajo muy exigente y muy mental.
  2. Mejores sensaciones digestivas. Tengo la sensación que le he quitado trabajo  al sistema digestivo. Sensación de que el organismo fluye con más equilibrio.
  3. Necesito comer menos cantidad, quizás por el efecto saciante de las proteínas y las grasas.
  4. He sentido tener la energía suficiente para la actividad física (gimnasio, 4 veces/semana).
  5. He disfrutado más de la comida. Los alimentos ricos en grasas y proteínas están más sabrosos, eso es un hecho.
  6. Quizás el único punto en contra ha sido la aparición de un eczema en la mano derecha, ¿quizás los lácteos?

Sin duda, la lectura de Sin trigo, gracias y Cerebro de pan, da para más de una entrada. Aquí me he centrado en sus diferencias con las recomendaciones de la macrobiótica tradicional, especialmente en lo que se refiere a los cereales, pero seguro que volveré a hablar de ellos cuando trate temas como la pérdida de peso, la prevención de enfermedades o la reducción del estrés.